En el imaginario de muchas personas todavía está que las esponjas que usamos para lavar los platos son completamente limpias al estar constantemente en contacto con agua y jabón. Pero, probablemente, son de los objetos más sucios de la cocina, aunque se vean o huelan normal.
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De hecho, en muchas ocasiones estas esponjas se pueden transformar en el hogar de varias bacterias, como Salmonella enteritidis, E. coli o Staphylococcus aureus, causantes de intoxicaciones.
Ahora, un grupo de investigadores alemanes liderados por Szilvia Neuhaus, investigadora del Instituto Federal Alemán de Evaluación de Riesgos, quiso entender mejor si estas bacterias pueden sobrevivir en las esponjas e incluso llegar a otros ambientes.
En los resultados de la investigación, los científicos explicaron que, para poder determinarlo, pusieron dentro de estas esponjas de cocina las bacterias y las cultivaron. Luego, analizaron su ADN e hicieron exámenes posteriores con microscopios.
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Los hallazgos mostraron que las bacterias, como el E. coli, que causa gastroenteritis, pueden vivir dentro de una esponja normal de cocina. ¿La razón? Según explicaron, este tipo de bacterias pueden formar una especie de capa pegajosa protectora, la cual se encarga de funcionar como un escudo, haciendo que sean difíciles de eliminar con una limpieza común.
En el documento, los investigadores advirtieron que este tipo de bacterias pueden llegar a sobrevivir al menos dos semanas, incluso después de que se haya secado por completo; y alertaron que solo con pasarlo una sola vez sobre el mesón de la cocina, pueden llevar estas bacterias hasta esta superficie.
Pero, ¿por qué las esponjas se han convertido en un lugar cómodo para las bacterias? Los científicos explican que se debe a que cuentan con una estructura llena de huecos y, aunque parezca seca por fuera, por dentro siguen albergando humedad. Esta característica es la que hace que las bacterias sobrevivan y hasta se multipliquen.
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Entre las recomendaciones que ofrecen los investigadores, como los de este estudio liderado en Portugal, está usar cepillos, pues al compararlos con las esponjas encontraron que se secan más rápido y acumulan menos bacterias en su superficie. También recomiendan que no tengan contacto con alimentos crudos, como la carne o el pollo, que son la fuente más común de estas bacterias.
Para limpiar estos productos, lo más recomendable es usar papel de cocina desechable. También sugieren que, para seguir usando las esponjas, es clave echarles desinfectante varias veces al día y cambiarlas cada semana.
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