Hace un par de semanas, investigadores del Instituto Humboldt y el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) anunciaron el hallazgo de algo que no se ha visto mucho en Colombia y que sólo se ha encontrado un par de veces en el continente: arte rupestre dentro de una cueva con cientos de metros de profundidad y en un entorno de completa oscuridad.
Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO
¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar
Ocurrió en el departamento que tiene la mayor cantidad de cuevas del país y donde hay cientos de registros de arte rupestre en cuevas naturales poco profundas, Santander. Carlos A. Lasso, investigador del Humboldt, fue quien descubrió esta cueva para la ciencia. “Sí, digo para la ciencia porque ya era conocida por las comunidades”, afirma.
Lo invitamos a leer: Los científicos que quedaron en el limbo por una decisión del Ministerio de Ciencias.
En opinión de Lasso, la cueva no es tan profunda: tiene unos 200 metros —para ponerlo en perspectiva, la cueva más profunda del mundo cuenta con una profundidad vertical confirmada de 2.212 metros—. Como comentan los investigadores, sobre su ubicación no se pueden dar detalles de manera oficial, pues en estos casos la experiencia ha enseñado que “si lo divulgamos llegan inmediatamente los guaqueros a terminar de destrozar el lugar”, indica Lasso.
De hecho, cuando Lasso llegó al sitio, notó que la cueva ya había sido “guaqueada”. “Los buscadores de supuestos ‘tesoros’ sacaron todos los huesos afuera y ya no se puede establecer un estudio arqueológico con propiedad”, menciona.
Aún así, el hallazgo central consiste en una serie de dibujos en las rocas de la caverna, pero también restos óseos que sugieren, tal vez, prácticas de momificación o enterramientos por parte de los ancestros del pueblo guane —un pueblo indígena de la familia chibcha que habitó el cañón del Chicamocha—.
Este tipo de arte se ha encontrado, sobre todo, en abrigos rocosos, es decir cavidades naturales poco profundas o salientes rocosas. Llegar hasta este lugar requirió de linternas especializadas y equipos modernos, pero en su momento los investigadores creen que se necesitaba de antorchas, lámparas totalmente rudimentarias y “un gran esfuerzo. Esto era algo muy especial, muy restringido y seleccionado solamente a un grupo de lo que sería esa población paleoindígena”, cree Lasso.
“Me parece un hallazgo muy importante y, sí, inusual”, comenta Natalia Lozada, doctora en Arqueología de la University College London e investigadora de la U. de los Andes, quien no participó en el hallazgo. “No diría que es la única cueva con arte rupestre en Colombia, pero sí diría sin duda que es un hallazgo muy curioso, porque normalmente no encontramos, en el contexto del actual territorio colombiano, cuevas con arte rupestre en esas profundidades y sin luz”.
Para Fernando Montejo, subdirector del ICANH, este tipo de hallazgos “son muy importantes y son poco reportados en sitios de esta naturaleza. Hay varios sitios de caverna y resulta muy interesante lo que pudieron significar para las poblaciones que las ocuparon”, dice.
Las pistas en los trazos del pasado
Como escribe Pedro María Argüello, antropólogo de la Universidad Nacional de Colombia, y doctor en Antropología de la Universidad de Pittsburgh, en un artículo publicado en la revista Arqueología y Patrimonio en 2025, el arte rupestre en Colombia, si bien viene siendo investigado de manera empírica desde hace siglos, este no fue estudiado de manera sistemática hasta finales de la década de 1990. En particular, los estudios iniciaron con el análisis de las pinturas de Chiribiquete y otras zonas de la Amazonia, como en la Serranía de La Lindosa, en Guaviare, está una de las expresiones de arte rupestre más importantes del país.
Uno de los principales retos para su estudio, según Argüello, “es que los análisis de pigmentos que se han realizado a la fecha sugieren que las pinturas rupestres no contienen materiales orgánicos, por lo que no pueden ser datadas. No existe en este momento ningún método de datación directa que pueda ser aplicado al arte rupestre colombiano ya que las dataciones directas de petroglifos se encuentran aún en fase experimental”.
Las pinturas encontradas en la cueva de Santander, sin embargo, abren una nueva posibilidad debido al material con el que habrían sido realizadas. Las formas geométricas, de un color negro, habrían sido hechas con material vegetal que está siendo analizado por los investigadores.
Uno de los aspectos que llama la atención de Lozada, investigadora de los Andes, es, precisamente, los colores con los que fueron realizados. “Los pictogramas parecen hechos con elementos con carbón y esto es clave, pues en Colombia no existen fechas directas para datar el arte rupestre”. Gracias a ese material pueden ser datadas con carbono 14, un método para conocer hace cuánto fueron hechas.
“Se trata de representaciones, esencialmente en negro. Algunas de estas fueron hechas con carbón vegetal”, sostiene Montejo, del ICANH, que hizo parte del grupo, junto con la arqueóloga Rubí Duarte.
El grupo también cree que este era un espacio “sagrado” o “de ritualidad”. Las pinturas rupestres parecen estar ligadas a un sistema de creencias.
Sobre el significado, los investigadores tienen algunas hipótesis. Lasso, por ejemplo, cree que hay dos muy dicientes. Una tiene la figura de una persona que podría ser un “chamán” o un “cacique” con todos sus instrumentos y parafernalia, y otra antropozoomorfa, es decir, con características físicas humanas (antropo) y animales (zoo). “A mi parecer, bajo la perspectiva biológica, es una figura de un ave que puede ser un cóndor o un chulo, elementos muy característicos de la fauna en este departamento. Habrá que ver la perspectiva arqueológica”, sostiene el investigador del Instituto Humboldt.
Podría interesarle Estas son las nuevas montañas que descubrieron bajo el océano Pacífico en Colombia.
Quienes han estudiado el arte rupestre de Santander, como la arqueóloga Mónica Giedelmann, dicen que hay algunas pistas indirectas sobre estas enigmáticas figuras. Hace un par de años mencionaba en este diario que, aunque no hay una respuesta clara sobre su significado, en varios casos se han interpretado como señales en el paisaje —como los letreros que hay en las carreteras—, justamente por la posición en la que se han encontrado. “Dan a entender que podrían estar advirtiendo a las comunidades sobre información que era importante para el tránsito por la vía”, explicaba Giedelmann para un artículo sobre la importancia del Cañón del Chicamocha, publicado en El Espectador.
En este caso, este arte rupestre, como comenta ahora Montejo, del ICANH, estaría “ligado con un sistema de creencias. Se trata de representaciones hechas con carbón vegetal y con elementos antropomórficos, esencialmente en negro”.
Lo cierto es que el sitio alberga algunas pistas: las cerámicas. Los restos de estas piezas que fueron hallados en el sitio en el que se encontró el arte rupestre permitirán estimar su tiempo de fabricación. Para ello, se podrían analizar elementos como los materiales con los que se fabricaron o los patrones con los que fueron decorados. “En el sitio se tomaron muestras de estas cerámicas, pero en un análisis preliminar se puede estimar que son posteriores al siglo XII, es decir, de hace casi mil años”, sostiene Montejo, del ICANH.
Por el momento, se espera realizar más investigaciones para dar nuevas pistas sobre cómo se ocupaban estos espacios hace cientos de años. “Ojalá el ICANH entre a trabajar con las personas del lugar para poder desarrollar medidas de protección y estudiar lo que queda”, comenta Lozada, de los Andes.
Frente al caso de los huesos, los que se recuperaron fueron trasladados al ICANH, y la idea es que después puedan ser estudiados y analizados por el Instituto de Genética de la Universidad Nacional de Colombia, pues, al parecer, este material podría tener información clave en un “rompecabezas” que ha estado tratando de armar un grupo de investigadores de esa institución sobre cómo ha sido el poblamiento en algunas partes del país, como el altiplano cundiboyacense y los santanderes. Sin embargo, hasta el momento tenían poca información de esta zona: solo tenían una muestra del departamento.
👩🔬📄 ¿Quieres conocer las últimas noticias sobre ciencia? Te invitamos a verlas en El Espectador. 🧪🧬