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A las 7:34 a.m. del jueves 10 de septiembre de 2026, la hora exacta en que un mes atrás tembló en Colombia, en Cali las campanas de todas las iglesias de la ciudad repicaron durante 90 segundos, el mismo tiempo que duró el movimiento, en una jornada convocada por la alcaldía de la ciudad y la Iglesia para recordar a las 154 personas que murieron en la capital vallecaucana.
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El acto central se realizó en la parroquia María Inmaculada, del barrio Ciudad Capri, donde el alcalde Alejandro Eder, acompañado por su esposa, Taliana Vargas, dio inicio a 154 campanadas, una por cada víctima y en las que se leyeron sus nombres uno a uno: por cada uno se depositó una rosa blanca sobre el altar. «Este 10 de septiembre es un día para recordar a quienes perdimos, para abrazar a sus familias y para reconocer el dolor que todavía sentimos como ciudad. Cali somos todos, y así como estuvimos juntos en las horas más difíciles, tenemos que seguir unidos para sanar esta herida», expresó Eder.
En el Ecoparque de la Biodiversidad COP16, en Pance, se instaló una placa con los nombres de los fallecidos y se sembraron 154 guayacanes. También hubo un homenaje especial a Ana María Saavedra, la trilliza que sobrevivió al sismo tras perder a sus padres, sus dos hermanas, un tío y su mascota. «Sé que ningún árbol puede llenar ese vacío. Pero hoy sembramos 154 guayacanes como símbolo de que sus seres queridos siguen siendo parte de Cali. Cada árbol llevará un nombre, una historia, un recuerdo», manifestó el mandatario a través de sus redes sociales.
En el corredor entre la calle 5 y la Avenida Guadalupe, al sur de Cali, la conmemoración recordó a las 58 personas que murieron solo en esa zona. La Iglesia de Santa Teresa de Jesús, donde se realizó la misa, quedó tan afectada por el temblor que la parroquia tuvo que sacar el altar a la calle para celebrar la eucaristía, presidida por el arzobispo Luis Fernando Rodríguez Velásquez.
«La tierra tembló y golpeó lo material, pero despertó en nosotros el templo más sagrado: el del amor al prójimo. Este sector conoció el dolor más agudo, pero también la solidaridad más pura», dijo el arzobispo.
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En esta zona fue que quedó el edificio Ana Pilar, una de las edificaciones más afectadas y sobre cuyos escombros socorristas y voluntarios excavaron durante semanas, logrando rescatar 17 cuerpos de personas fallecidas y a Camilo Oyola, la única persona que salió con vida. Olga Andrade, habitante del sector, describió que al caminar «por las calles siente uno el silencio. Recordar tantas edificaciones que ahora están en el suelo es muy duro para toda la comunidad».
Eder presentó las cifras que dejó el terremoto en la ciudad durante la jornada de conmemoración: 154 muertos, 1.517 heridos, 46 mascotas fallecidas y 88 personas rescatadas con vida. Más de 12.000 edificaciones resultaron afectadas, 24 colapsaron y aproximadamente 100 están en alto riesgo de demolición. Los daños alcanzaron 246 colegios oficiales, 218 IPS, 43 escenarios deportivos y 15 espacios culturales. Actualmente, hay 11.100 familias inscritas en el Registro Único de Damnificados y más de 500 personas alojadas temporalmente en hoteles.