
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Durante más de seis años, una calle del Centro Histórico de Santa Marta dejó de funcionar como parte de una zona comercial y comenzó a girar alrededor de una cárcel. Las rejas, los policías, los cierres preventivos y el temor a nuevos motines terminaron imponiéndose sobre la actividad cotidiana de comerciantes, residentes y visitantes.
Lea: Retiran a los bomberos de un frente del incendio en Boyacá por la intensidad del fuego
Esa dinámica cambió con el traslado de más de 150 personas privadas de la libertad que permanecían en el Centro de Reclusión Transitorio Norte, conocido como "La Norte". El inmueble quedó desocupado y la calle 10C, en inmediaciones de la carrera Cuarta, volvió a ser habilitada después de años de restricciones. Este cierre representa un alivio para los propietarios de establecimientos que aprendieron a trabajar bajo la incertidumbre. Cada protesta de los internos, alteración del orden o intento de fuga podía obligarlos a cerrar sus puertas, proteger la mercancía y esperar a que la situación fuera controlada.
Ahora la vía vuelve a estar abierta, el reto será lograr que la seguridad, los compradores y la inversión regresen a un sector que durante años estuvo asociado con el miedo.
Una cárcel en medio del comercio
El Centro de Reclusión Transitorio Norte terminó estaba instalado en pleno Centro Histórico, cerca de corredores por los que diariamente circulan compradores, trabajadores, turistas y proveedores. Aunque su función era transitoria, el inmueble permaneció durante más de seis años recibiendo detenidos. En algunos periodos, la cantidad de personas recluidas superó ampliamente su capacidad, situación que agravó las condiciones de hacinamiento y aumentó la tensión dentro de las instalaciones.
El alcalde Carlos Pinedo Cuello aseguró que la desocupación fue posible después de gestiones con el Gobierno Nacional, el Ministerio de Justicia, el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, los organismos de control y la Policía: "el gran éxito de todo esto es haber recuperado la calle 10C para todo el Distrito de Santa Marta. Esta vía ya se entrega al comercio y al Centro Histórico, porque no volverá a ser bloqueada por centros transitorios”.
John Jairo Quintero Ruiz, propietario de un establecimiento cercano, recibió la reapertura como una posibilidad de reactivar los negocios afectados. “Me encanta que hayan abierto y reactivar la economía, el comercio y todo lo relacionado con el desarrollo”, manifestó; Jennifer Robles, también comerciante, recordó que las protestas de los internos terminaban repercutiendo sobre establecimientos que no tenían relación con el centro transitorio. “Estamos muy contentos porque de igual manera va a comenzar a fluir todo lo que es el comercio de la carrera Quinta”, expresó.
Lea: Hallan muerta a lideresa indígena del Cauca tras siete meses desaparecida
La directora de la Corporación Centro Histórico, Diana Giraldo, aseguró que la zona permaneció “secuestrada por la inseguridad y el miedo”, una percepción que ahora intentan revertir con acciones de limpieza, iluminación y recuperación del espacio público.
Cristian Newmark, representante de la Asociación de Empresarios de la Carrera Quinta, considera que el retiro del centro transitorio también impone compromisos al sector privado: "hoy la calle 10C vuelve a estar disponible para la ciudad y ahora tenemos una responsabilidad compartida: dinamizar el comercio, atraer inversión y recuperar la confianza en el Centro Histórico”.
La calle 10C tendrá parqueo regulado
La reapertura de la vía vino acompañada de una decisión sobre su funcionamiento, que mediante el Decreto 417 habilitó la calle 10C como una zona de parqueo regulado que estará bajo la coordinación de la Secretaría de Movilidad. La administración distrital sostiene que la medida facilitará el acceso de compradores y visitantes, además de ordenar el tránsito en este sector.
Los comerciantes esperan que la disponibilidad de estacionamiento ayude a incrementar el flujo de personas y mejore las condiciones para el regreso de empresas e inversionistas.
Sin embargo, la transformación dependerá de que el parqueo regulado esté acompañado por vigilancia, alumbrado, aseo y control del espacio público. De lo contrario, advierten comerciantes, el cierre de ‘La Norte’ podría quedarse en una solución aislada.
El Boro será la siguiente intervención
Durante el acto en el que se anunció el cierre definitivo de "La Norte", el alcalde Carlos Pinedo puso la mirada sobre El Boro, otro sector del Centro Histórico afectado durante años por problemas de inseguridad, presencia de habitantes de calle y presuntos puntos de expendio de drogas: "hay que llegar al Boro y recuperarlo”. También aseguró que buscará “acabar con las ‘ollas’ de microtráfico”, mediante una intervención articulada con la Policía Metropolitana y la Fiscalía.
El anuncio extiende la estrategia hacia un sector con problemáticas más complejas. Allí, el componente policial tendrá que ir acompañado por atención social para los habitantes de calle, recuperación del espacio público y acciones sostenidas que impidan el desplazamiento de las actividades ilegales hacia otras zonas.