5 consejos de alimentación para reducir el estrés

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Hoy en día, muchos sufren de estrés a medida que buscamos la forma de encarar la “nueva normalidad”.

Cómo las familias están todo el día juntas en casa, con los horarios laborales y escolares en constante cambio, una rutina diaria inconsistente puede aumentar la ansiedad e interrumpir la alimentación balanceada. Esta incertidumbre puede aumentar el estrés que, a su vez, puede echar por la borda los planes de alimentación nutritiva y pasarle factura al cuerpo.

Hablamos con Susan Bowerman, Directora de Educación y Capacitación Mundial sobre la Nutrición de Herbalife Nutrition. La respuesta natural del cuerpo ante el estrés nos hace sentir un poco más ‘acelerados’ y alertas. Esta reacción de ‘lucha o huida’ evolucionó como una forma de defendernos contra peligros o amenazas inesperadas. Pero cuando la respuesta ante el estrés se activa constantemente, puede desafiar al sistema inmunológico del cuerpo, dificultando aún más la protección contra enfermedades. Y como un sistema inmunológico saludable depende de una dieta rica en nutrientes, la buena nutrición es una de las mejores defensas contra la enfermedad, en particular en momentos de estrés permanente.

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Sin embargo, es más fácil decirlo que hacerlo. El estrés también puede provocar fatiga o depresión; por eso, una alimentación saludable podría pasar a un segundo plano frente a las comidas rápidas o reconfortantes, a menudo cargadas de grasa, sal y azúcar. Y si opta por la cafeína para combatir la fatiga, ese recurso también puede fracasar porque altera el sueño.

Esos alimentos reconfortantes con alto contenido calórico pueden estimular la liberación de ciertos químicos en el cerebro que nos hacen sentir bien –al menos, a corto plazo– y querer seguir comiendo. Pero se forma un círculo vicioso: comer en exceso puede redundar en aumento de peso, que acentúa el estrés psicológico y, a su vez, puede llevar a seguir comiendo en exceso.

Si bien quizás no puedas eliminar el estrés, puedes hacer algunas cosas que te ayudarán a manejar tu respuesta ante el estrés.

- Elige comidas balanceadas. Intenta incluir proteínas magras, como pollo, huevos, lácteos descremados, carnes magras, pescado, legumbres o productos de soya, en cada comida. Las proteínas sacian el hambre y ayudan a mantenerte mentalmente alerta. Completa la comida con frutas y verduras frescas y cereales.

- Come periódicamente y no saltes comidas. Cuando estás estresado, es fácil posponer comidas o directamente saltarlas, pero esto reducirá tus niveles de energía y es posible que, cuando finalmente comas, termines comiendo en exceso. Si el estrés te quita el apetito, intenta comer cantidades más reducidas con mayor frecuencia durante el día.

- Evita recurrir a la comida para reducir el estrés. En su lugar, una caminata enérgica o una taza de té de hierbas pueden ayudar. Si sientes necesidad de comer, los alimentos duros y crocantes ayudan a liberar estrés porque hacen trabajar los músculos tensos de la mandíbula. Intenta comer un puñado de almendras o zanahorias baby como refrigerio.

- Reduce la cafeína. Cuando las personas están estresadas, a menudo sienten falta de energía y recurren a la cafeína como energizante, pero esto puede alterar el sueño. Si la cafeína no te deja dormir por la noche, bebe café y té descafeinados.

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- Intenta que la hora de la comida sea un momento agradable, lejos del trabajo y otras fuentes de estrés. Si comes en el escritorio mientras trabajas o pagas las cuentas durante la cena, algo tienes que cambiar. Tómate un poco más de tiempo para tranquilizarte y relajarte mientras comes: es probable que comas menos y disfrutes más.

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