Manchas en el embarazo: 5 consejos para prevenirlas

Noticias destacadas de Maternidad y Bienestar

Las manchas faciales, también conocidas como melasma, que se presentan durante el embarazo, se deben a un aumento en la pigmentación, que se asocia con los cambios fisiológicos u hormonales típicos de la gestación.

¿Estás embarazada y has notado algunos cambios de coloración o pigmentación en ciertas partes de tu piel? No es nada raro y tampoco alarmante, tan solo otra de las tantas novedades físicas que ocurren en el organismo en esta importante etapa de tu existencia, relacionadas con las necesidades y el desarrollo del bebé y con tu adaptación al embarazo.

Este tipo de manchas no es exclusivo de la gestación, se cree que también suceden por el uso de pastillas anticonceptivas, durante las terapias para reemplazo hormonal en la menopausia, en pacientes que sufren de trastornos en la tiroides e, incluso, por alergias a medicamentos y a determinados productos.

Aunque son mucho más frecuentes en las mujeres, también aparecen en el cuerpo de los hombres, sobre todo en personas de piel oscura, quienes tienen una predisposición genética a producir más melanina. Aparecen principalmente de forma simétrica y en tonalidades que van del café claro al oscuro.

Te puede interesar leer: David Beckham y su nueva colección

En las embarazadas las manchas faciales, denominadas como melasma o cloasma, se presentan por un aumento en la pigmentación y en el nivel de estrógenos y progesterona, hormonas sexuales femeninas que influyen en las células encargadas de la producción de melanina, que es la sustancia natural responsable del color y la tonalidad de la piel, los ojos y el cabello.

Por lo tanto, es muy probable que determinadas áreas de tu piel se oscurezcan, especialmente los pezones, las areolas de los pechos y la vulva; además, puede formarse la línea alba, que se localiza en tu abdomen, entre el ombligo y el pubis. También son frecuentes las manchas en tu rostro, conocidas como “paño del embarazo”: mejillas, frente, sobre las cejas, labio superior, nariz y pómulos, principalmente.

Se considera que cerca del 90% de las gestantes, aproximadamente, sufren alteraciones en la coloración de la piel, mientras que entre el 50 y el 70% de ellas las experimentan en la cara. Y aunque dichos cambios no afectan el bienestar de la madre, y mucho menos el del futuro bebé, por sus características en la apariencia de la mujer pueden golpear la tranquilidad de algunas de ellas.

“Durante la gestación no es recomendable el uso de tratamientos despigmentantes, ya que la aparición de estas manchas puede ser transitoria. Generalmente, tienen una remisión espontánea, tiempo después del parto; si posteriormente se resuelven parcialmente o no se resuelven, lo mejor es consultar con un dermatólogo de confianza”, explica Luisa Fernanda Castaño Ortiz*, Médico-Especialista en Dermatología de la Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud – Hospital San José.

Te puede interesar leer: Señales de parto: se acerca el anhelado día

Según la doctora Castaño, los tratamientos indicados para el manejo de las manchas faciales después del parto deben tener una valoración previa de un especialista experto, con el fin de definir el tratamiento que más se ajuste a las necesidades del paciente. Estos pueden ser tópicos, sistémicos, procedimientos con láser y/o combinados.

Uno de los factores que más incide en la manifestación del melasma es la exposición a los rayos solares, incluso en épocas de invierno. No quiere decir que durante la gestación debas salir poco a la calle, o que no puedas disfrutar de la piscina, la playa o de un paseo en medio de la naturaleza. Pero sí es fundamental que uses un buen protector solar que bloquee los rayos ultravioleta A y B.

Es cierto que tanto las hormonas como la genética influyen notoriamente en la aparición del cloasma, pero si tomas ciertas medidas, es probable que puedas evitar las manchas:

Menos exposición al sol:

Es muy agradable sentir su presencia, pero durante el embarazo la piel se torna más sensible ante los rayos solares; por lo tanto, sin importar si hace frío o calor, es primordial que disminuyas el tiempo que permaneces expuesta directamente al sol.

Empleo de protectores.:

El bloqueador solar apropiado depende de tu tipo de piel. Pero de cualquier manera, es importante que tenga un factor de protección elevado (superior a 50). “Es muy importante utilizar un bloqueador solar con relativa frecuencia, cada 2 o 2 horas y 30 minutos en zonas expuestas; específicamente en el rostro. Como información adicional, actualmente se encuentran en el mercado bloqueadores solares sin químicos, que durante la gestación y en pieles con algún grado de intolerancia son los mejores para usar”, recomienda la doctora Castaño Ortiz.

Te puede interesar leer: Cólico del lactante: cómo identificarlo y qué hacer

Sal en horas adecuadas:

Procura no “exhibirte” ante la radiación ultravioleta proveniente del sol en las horas centrales del día; es decir, entre las 12 de mediodía y las 4 de la tarde, cuando las irradiaciones son más intensas y riesgosas. Si el sol es muy fuerte, en lo posible busca estar en áreas cerradas, cubiertas o bajo la sombra.

Ten implementos apropiados:

Nunca olvides salir de casa con camisa de manga larga, crema de protección solar, sombrero o cachucha, gafas con filtro UV-B y UV-A e, incluso, con sombrilla. Todos estos elementos ayudarán a protegerte de la acción directa del sol.

Uso de productos dermatológicos.

Son elaborados con mezclas de diversas sustancias químicas, pero no todas aptas para algunas gestantes. Por tal motivo, es esencial que consultes con un dermatólogo para que te aclare las dudas y te recomiende el tratamiento ideal para ti.

*www.draluisacastano.com

Comparte en redes: