Millonarios cierra el año clasificado a Libertadores, pero inicia un 2017 lleno de dudas

El equipo capitalino cerró un 2016 con tres técnicos, una dirigencia sin ningún tipo de credibilidad y con una hinchada que no da tregua, exige resultados y una plantilla acorde a la historia allbiazul.

En Millonarios, sus aficionados todavía siguen esperando ese jugador de renombre. / Cristian Garavito

Millonarios pasó por todas las emociones este 2016. Bueno, de hecho, le faltó la más importante: la felicidad de ser campeón. Ese sentimiento que ya quedó lejano en el 2012 y que se pensó iba hacer recurrente a partir de ahí, no se ha vuelto a vivir en las toldas azules. Inclusive, lo ha tenido que ver en sus principales rivales. Ese es el panorama para el que fuera el equipo con más estrellas en el fútbol colombiano por más de 60 años. (Vea: Radiografía de la crisis de Millonarios)

En el 2016 Millonarios tuvo tres entrenadores. Inició el año con el uruguayo Rubén Israel quien llegó en el segundo semestre de 2015, por lo que armaba un equipo totalmente renovado con el objetivo de ser campeón. Se fueron unos y llegaron 12 caras nuevas. Entre las cuales se destacaron el defensor Carlos Henao, los volantes Rafael Carrascal, Yulián Mejía, Henry Rojas, el delantero ‘Manga’ Escobar y el regreso de un viejo conocido como Jonathan Estrada.

La historia de Millonarios en el primer semestre fue de menos a más. Se afianzo en El Campín, estuvo de líder, sacó buenos resultados de visitante y ganó los clásicos ante Santa Fe y Nacional. Se clasificó como líder de su grupo en la Copa Colombia. Sin embargo, fue un equipo resultadista, a muchos el juego mostrado no los terminaba de convencer. El 5 de junio Millonarios quedó eliminado en los cuartos de final de la Liga Águila ante el Atlético Júnior. Fue un golpe duro para los hinchas embajadores. (Vea: Las incorporaciones de Millonarios que no rindieron en 2016)

A partir de ahí, empezó la planificación para la Liga Águila-II. Pasaban los días, el ballet azul celebraba sus 70 años de historia, Independiente Medellín se coronaba campeón de la Liga y en Millonarios no había noticias. Eso sí, rumores por todos lados, pero nada oficial. Se concretaron las ventas del juvenil Jorge Carrascal al Sevilla y del volante Elkin Blanco a Nacional, sumándole la no renovación de Mario González y las salidas de Michael Rangel y Cristian Ovelar.

Los volantes Harrison Henao, Alexis Hinestroza; el defensor Pedro Franco; y los delanteros Enzo Gutiérrez, Ayron del Valle y Dairon Asprilla, fueron los nombres por los que apostaron los dirigentes, pero lo cierto es que los seguidores del cuadro albiazul esperaban por lo menos un apellido que fuera un refuerzo en su máxima expresión. Los que llegan, generaban dudas e incertidumbre. “Nos mentalizamos en fortalecer al equipo en la ofensiva, por eso tres de los seis refuerzos son atacantes”, afirmaba Camacho.

El único que marcó diferencia fue Ayron del Valle. Tanto así, que resultó goleador del torneo con 12 tantos. Sin embargo, el semestre para Millonarios en términos futbolísticos iniciaba igual de irregular al mando de Israel. Pero esta vez la crisis se agudizaba pues lo resultados no lo acompañaban.

La eliminación en los octavos de la Copa Águila a manos del Tolima y el hecho de no ganar en condición de local hicieron explotar a la hinchada. Fue en agosto ante el Bucaramanga. Con la derrota en el marcador, en un acto reprochable, algunos aficionados azules ingresaron a la cancha de El Campín intimidando a los jugadores y haciendo suspender el partido. La Dimayor y la Alcaldia de Bogotá sancionaron al club con seis partidos a puerta cerrada.

Así concluía la era de Rubén Israel. Otro técnico más a la larga lista en Millonarios. Los nombres eran varios, pero el elegido fue Diego Cocca. De nuevo la ilusión era grande, pues el argentino llegaba como uno de los entrenadores con mayor proyección en el continente. (Lea: "A Millonarios no lo podía rechazar: Miguel Ángel Russo)

Y las victorias comenzaron a llegar. Primero fue Santa Fe en un clásico jugado en Techo debido a los arreglos que se estaban realizando en El Campín. Después fueron victorias en condición de visitante. El equipo cambió de mentalidad y se empezaron a ver jugadores olvidados por Israel como Oscar Barreto y Gabriel Díaz. Pero también de la nada quedaron relegados nombres importantes como Jonathan Estrada, Lewis Ochoa, Rafael Carrascal y en menor medida Rafael Robayo y Macallister Silva.

Sin tenerlo en las cuentas, Millonarios clasificó en la última fecha a los octavos de final. Aseguró también su participación en un torneo internacional para el 2017 y sus hinchas se ilusionaban con un campeonato, pues si bien el rival era Atlético Nacional, éste estaba exclusivamente concentrado en la Sudamericana y en el viaje a Japón a disputar el Mundial de Clubes.

Pero en la vida nada está asegurado. Fue 2-1 en el juego de ida ante el tercer equipo, ni siquiera Reinaldo Rueda se hizo presente. En el transcurso de esos días sucedió la tragedia de Chapecoense y Nacional decidía jugar con todos sus titulares en la vuelta. Un contundente 3-0 que pudo haber sido mucho más amplio si no hubiera sido por Vikonis. (Vea: Millos tiene la mejor hinchada, por eso están en todo el derecho de exigir: Macallister Silva)

Independiente Santa Fe se quedaba con la Liga, en un año que Nacional también se llevó la segunda Libertadores en su historia. Factores que indudablemente pegan duro en el orgullo albiazul. Por eso, con la clasificación a la fase previa del torneo más importante de clubes en América, los hinchas esperaban de una buena vez por todas ese salto de calidad que Millonarios pide a gritos hace tiempo.

Se fueron de Millonarios: Jonathan Estrada, Lewis Ochoa, Rafael Carrascal, Héctor Quiñones, Carlos Henao, David Valencia. Rafael Robayo y ‘Manga’ Escobar ya tienen una propuesta del club para seguir pero no ha definido su continuidad. 

Juan Guillermo Domínguez, Felipe Banguero, Jhon Duque, Jair Palacios, Elíser Quiñones y Cristian Arango, las nuevas caras para el 2017, no son lo que esperaban los hinchas. Si bien en Arango y Duque hay una apuesta a futuro, el jugador de renombre aún no llega. Así se pensaba a conformar el equipo de Cocca. Pero nadie contaba con su falta de profesionalismo y el desplante que le hizo a Millonarios. Al día siguiente de anunciar las contrataciones, daba el portazo y se marchaba a dirigir a Racing de Argentina. Dejaba el proyecto que pretendía iniciar, botado y a todos los aficionados enojados.

Esta vez, los dirigentes azules se movieron bien y rápido. Horas después anunciaban a Miguel Ángel Russo como nuevo entrenador. El campeón de la Libertadores con Boca Juniors en el 2007 llega a una institución golpeada, sin credibilidad institucional y con una necesidad que no da tregua. Si bien Millonarios está lejos de lo que fue su peor crisis, ya no puede seguir dándose el lujo de ver como los demás ganan. Sus directivos deben ser sinceros con los miles de hinchas y dar la cara. ¿Para qué está este equipo? ¿A qué le van apostar? ¿Se cuenta con los recursos económicos para formar un plantel que pelee un título? ¿Cuál es el futuro, sí le están apostando a las divisiones inferiores?

Son muchas las dudas y muy pocas las respuestas. La ilusión siempre va a estar latente en la hinchada, pero ésta ya no aguanta más y exige resultados o por lo menos que se le hable con la verdad. Por ahora Millonarios deja atrás un 2016 tormentoso pero que lo vuelve a colocar en un certamen internacional. Inicia un 2017 sabiendo que no cuenta con una plantilla para ser campeón y tendrá que batallar contra todos los fantasmas que lo rodean. Pero esto es fútbol y cualquier cosa puede pasar, sin embargo, la realidad hoy marca que el azul capitalino está lejos de lo que fue su rica historia.