Radiografía de la crisis de Millonarios

En el club albiazul, ahora sin técnico, no se respetan procesos, no se realizan buenas contrataciones y el trabajo dirigencial denota un total desconocimiento del fútbol.

El argentino Diego Cocca (i), cuando era el técnico de Millonarios. / Gustavo Torrijos

Millonarios vive un calvario. A mitad de la Liga Águila 2016-II se fue el entrenador Rubén Israel tras una racha de malos resultados que exaltaron a la hinchada, y que terminó con algunos fanáticos invadiendo la cancha en un partido contra el Atlético Bucaramanga. Diego Cocca, un estratega reconocido a nivel continental por haberse consagrado con Racing de Avellaneda en el fútbol argentino, parecía una buena apuesta, sobre todo para lo que venía, la temporada 2017, aunque en el campeonato que terminó ganando uno de sus acérrimos rivales, Santa Fe, llegó hasta cuartos de final, instancia en la que fue eliminado a manos de otro contricante histórico, Nacional. (La hinchada de Millonarios seguro estará enojada y no comparte mi decisión: Diego Cocca)

El argentino no esperó unos días tras la eliminación y decidió irse de vacaciones a su país alegando asuntos familiares. En tierras gauchas renunció Ricardo Alberto Zielinski a la dirección técnica de Racing. El club albiceleste “coqueteó” con Eduardo Coudet, que dejó Rosario Central, pero no logró contratarlo, por lo que decidió ir por el último que sacó el equipo campeón, Cocca.

Justo este miércoles el elenco embajador anunció las primeras contrataciones de cara a la temporada 2017, en la que tendrá que afrontar Liga Águila, Copa Libertadores y Copa Colombia, para lo que, hasta ahora, el plantel no parece suficiente, ni en cantidad, ni en calidad. No es secreto que un equipo de la magnitud de Millonarios debería contar con una nómina más competitiva, y que por el momento no llega un jugador que se vea como refuerzo y no como una simple incorporación. (Arrancó Millonarios 2017: se oficializaron las primeras contrataciones)

Y este jueves el técnico gaucho, desde Argentina y por Twitter, confirmó su renuncia a Millonarios para estar en su país, cerca de su familia y volviendo a dirigir al “club al cual le tengo mucho cariño”, al cual sacó campeón en 2014. Es consciente de que la hinchada azul no está contenta por su comportamiento: “Pedir una disculpa a la directiva, al periodismo, y aunque seguro estarán enojados o no compartan mi decisión, a esa hinchada maravillosa”.

Los fieles del club bogotano son los que sufren ante un rumbo incierto, por eso le piden a sus directivos que “inviertan bien o vendan”, porque no pueden seguir viendo como verdes y albirojos se llenan de gloria, mientras las vitrinas azules reciben un trofeo cada tanto, debido a que los directivos, en cabeza del presidente Enrique Camacho, han demostrado que no conocen de fútbol, no saben manejar el negocio y, sobre todo, no visualizan la palabra “proceso”, la base de los éxitos.

Millonarios sacó a Hernán Torres, el que se consagró con la estrella 14, trajo al español Juan Manuel Lillo, sucedido por Ricardo Lunari, que a la postre se tuvo que ir para darle paso al uruguayo Isarel, y Cocca le duró tres meses. El equipo azul, sin técnico a falta de una semana para que termine el año y a poco de iniciar la pretemporada.

La gestión de Norberto Peluffo, director deportivo, no se destaca; no trae al menos a dos futbolistas de jerarquía para rodearlos de una columna vertebral decente y jugadores de la casa que vayan surgiendo de un buen trabajo en divisiones menores. Desafortunadamente para los hinchas albiazules, esas labores no salen a la luz y la oscuridad vuelve a rondar el futuro de un cuadro que realiza convenios con un club de Portugal. Quizá desde la península ibérica llegue el nuevo entrenador de Millonarios, o de cualquier parte, pero si no se respeta el proceso, si no arriban verdaderos refuerzos, si no se le da cabida a los jugadores del club, si no se realiza un trabajo dirigencial acorde a lo que demanda una institución de tal preponderancia, el brillo de los triunfos es difícil que aparezca.

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