
Abelardo de la Espriella ha insistido en las últimas semanas en que es “un hombre de palabra”. Lo dijo hace poco, por ejemplo, cuando firmó el decreto que levantó la suspensión general de los permisos para el porte de armas. Sin embargo, no es verdad que esté cumpliendo todo lo que proyectó en la época electoral. De hecho, una de sus promesas ha empezado a chocar con sus propias decisiones: aunque durante la campaña aseguró que no les fallaría a los deportistas, en un claro dardo al anterior Ejecutivo, su primer proyecto de presupuesto plantea un recorte severo para el Ministerio del Deporte.
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Actualmente, esta cartera dispone en 2026 de COP 496.087 millones. No obstante, el proyecto para 2027 la llevaría a unos COP 297.700 millones. Son cerca de COP 198.400 millones menos, una reducción de alrededor del 40 %. Si esa asignación termina aprobada, sería inferior a cualquier presupuesto anual que ha tenido la cartera desde su creación en 2019. La preocupación tiene en alerta a todo el sector, aunque por ahora se trata de una propuesta presupuestal en trámite y no de un recorte ya ejecutado.
El problema va más allá de una comparación entre Gustavo Petro y Abelardo De la Espriella. Colombia atraviesa una grave estrechez fiscal que obliga a escoger dónde ajustar. El proyecto general que dejó el gobierno anterior para 2027 era de COP 575,7 billones, pero el nuevo Ejecutivo lo reformuló y lo elevó a COP 634,9 billones. Es decir, COP 59,3 billones más. Las comisiones económicas del Congreso aprobaron ese monto global, después de que Hacienda argumentó que el incremento busca reconocer obligaciones subestimadas en pensiones, salud, nómina pública, universidades, combustibles y servicio de la deuda.
Es en ese contexto que aparece la paradoja. Mientras el presupuesto total de la Nación crece cerca de 10,3 %, Mindeporte podría caer 40 %. Lo peor: el golpe llega después de otro desplome histórico. En 2024, en la anterior administración, la cartera cerró con un presupuesto vigente de COP 1,059 billones; para 2025 quedó en COP 464.366 millones, una caída de 56,2 %. Con Petro, el recorte produjo debates, críticas y, cuando se proyectó otra reducción para 2026, atletas olímpicos y paralímpicos incluso salieron a la Plaza de Bolívar a protestar. Frente al ajuste que hoy propone De la Espriella, la reacción pública ha sido por ahora bastante más contenida, aunque eso no quiere decir que no haya una fuerte alarma.

El contraste existe. De la Espriella llegó a la Presidencia con apoyos públicos de figuras reconocidas del deporte, lo que elevó las expectativas de un sector que esperaba un trato distinto en su Gobierno. Por eso, el recorte proyectado resulta especialmente sensible. Ahora bien, hay que hacer una precisión: en la proyección presupuestal que había dejado Gustavo Petro, la de 2027, el techo del deporte era todavía más bajo: solo COP 208.417 millones.
El nuevo Gobierno tomó esa cifra y la elevó hasta unos COP 297.700 millones. Lo problemático es que esa comparación puede ser engañosa si se usa para medir el impacto real del ajuste. El punto de referencia no puede ser una proyección que nunca estuvo vigente, sino los COP 496.087 millones con los que Mindeporte funciona en 2026. Frente a esa cifra, la propuesta de De la Espriella sí representa un recorte fuerte.
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De la inversión histórica al desplome del presupuesto: ¿qué pasa en el ministerio del Deporte?
Para entender cómo se llegó hasta aquí hay que mirar la película completa. Cuando Iván Duque creó el Ministerio, la entidad tuvo COP 499.630 millones en 2019 y cayó a COP 461.980 millones en 2020. Desde ahí, comenzó una expansión: COP 767.720 millones en 2021, COP 898.230 millones en 2022, COP 949.120 millones en 2023 —ya con Petro en el poder— y COP 1,059 billones de presupuesto vigente en 2024. El gobierno que salió de la Casa de Nariño el pasado 7 de agosto llevó la cartera al nivel nominal más alto de su historia. Sin embargo, después vino el derrumbe: COP 464.366 millones en 2025, una recuperación hasta COP 496.087 millones en 2026 y ahora la posibilidad de caer por primera vez por debajo de la zona de los COP 300.000 millones.
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La explicación de aquel primer desplome también está dentro del Ministerio. En 2023 la ejecución por compromisos cerró en 73,6 % y las obligaciones de inversión estuvieron alrededor de 57,5 %. En 2024, aunque finalmente se comprometió 93,7 % del presupuesto, la Contraloría encontró que solo se obligaron COP 381.372 millones de COP 1,058 billones disponibles. Es decir, el 36 %. La crisis fiscal pesó, por supuesto. El Ministerio tuvo una bolsa histórica y enormes dificultades para convertirla en bienes, servicios y pagos efectivos. Eso tuvo un fuerte castigo, que explica, en cierta medida, el brutal recorte.
Con Patricia Duque, la última ministra de Gustavo Petro, la tendencia cambió. En 2025, ya con un presupuesto mucho menor, el Ministerio cerró con una ejecución de 98,51 % en compromisos sobre una asignación vigente de COP 449.600 millones, el mejor resultado de los tres años anteriores. Eso debilita la explicación de que el nuevo recorte pueda atribuirse sencillamente a que la cartera no sabe utilizar sus recursos. La actual ministra, Juliana Gutiérrez, ha defendido el ajuste como una decisión necesaria “para cuidar las finanzas del país”. Esa explicación encaja con la estrechez fiscal general, pero deja abierta una pregunta: ¿por qué una entidad que corrigió sustancialmente sus problemas de ejecución vuelve a enfrentar una reducción de semejante magnitud? Con otras no pasó lo mismo.
La respuesta más inquietante aparece al abrir las cifras. El funcionamiento no es el gran sacrificado: pasaría de unos COP 54.200 millones en 2026 a cerca de COP 56.800 millones en 2027. La inversión, en cambio, caería de COP 441.892 millones a aproximadamente COP 240.900 millones: 45,5 % menos. Recreación y actividad física perderían alrededor de 62,5 % de sus recursos, y formación de deportistas, 34,7 %. El Ministerio podría seguir operando administrativamente, pero tendría mucho menos dinero para ejecutar su misión. Dicho de otro modo: la tijera no está dirigida principalmente al costo de tener un Ministerio del Deporte, sino a su capacidad de hacer deporte.
Por eso la discusión termina donde empezó: en la palabra del presidente. El mandatario ha construido parte de su identidad política alrededor de cumplir lo que promete. El presupuesto todavía puede cambiar en el Congreso. No obstante, con las cifras que hoy están sobre la mesa, su primera propuesta reduce 40 % los recursos de Mindeporte y casi a la mitad su inversión. Y una cosa más: si el presidente insiste en empequeñecer el Estado, otra de sus promesas, el presupuesto ya empieza a mostrar cuáles sectores tienen menos prioridad dentro de ese ajuste. Abelardo de la Espriella todavía tiene el trámite presupuestal para evitar que aquella promesa a los deportistas, hoy tan lejana, y estas cifras terminen contando historias completamente distintas.

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