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El dólar estadounidense enfrenta una nueva ola de presión luego de que el presidente Donald Trump restara importancia a la reciente caída de la moneda, un mensaje que los mercados interpretaron como una señal de menor respaldo político al billete verde y que avivó las apuestas por una depreciación más prolongada.
La divisa registró su mayor desplome diario desde la ofensiva arancelaria del año pasado (a comienzos de abril) después de que Trump afirmara que no creía que el dólar se hubiera debilitado en exceso.
Tras esos comentarios, el índice Bloomberg Dollar Spot llegó a caer hasta 1,2 %, mientras se reducía el atractivo tanto del dólar como de los bonos del Tesoro de Estados Unidos.
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Stephen Jen, fundador de Eurizon SLJ Capital, le dijo a Bloomberg que la postura de la administración Trump marca el inicio de una nueva fase de debilidad del dólar, al apuntar a un tipo de cambio que favorezca a los exportadores estadounidenses.
“Esto bien podría ser el comienzo del siguiente tramo a la baja del dólar, y muchos podrían no estar preparados para ello”, escribió Jen, exestratega cambiario de Morgan Stanley y creador de la teoría de la “sonrisa del dólar”.
A su juicio, el mercado no está acostumbrado a un escenario de dólar débil con una economía estadounidense sólida.
Trump reforzó esa lectura al señalar que la reciente caída del dólar es positiva para las empresas de Estados Unidos, declaraciones que coincidieron con mensajes previos de funcionarios de su administración, pero que esta vez tuvieron un impacto más marcado en los mercados cambiarios.
Repercusiones globales
El debilitamiento del dólar tuvo efectos inmediatos en otras monedas y activos. El índice Bloomberg Dollar Spot cayó esta semana a su nivel más bajo en casi cuatro años, antes de recuperar parcialmente terreno.
El euro y la libra esterlina alcanzaron sus niveles más fuertes desde 2021, mientras que el franco suizo llegó a su punto más alto desde 2015. En Asia, el won surcoreano y el ringgit de Malasia lideraron las ganancias frente al dólar. Al mismo tiempo, el oro subió a un nuevo récord, superando los US$5.300 por onza.
Para Anthony Doyle, estratega jefe de inversiones de Pinnacle Investment Management, cuando la figura que podría defender verbalmente la moneda parece indiferente, “el respaldo percibido bajo el dólar se vuelve más débil”.
Según analistas, la aceptación de un dólar más débil por parte de Trump se suma a otros factores que han afectado la confianza de los inversionistas internacionales, como las amenazas arancelarias contra aliados, los cuestionamientos a la independencia de la Reserva Federal y una política económica considerada impredecible.
Algunos observadores interpretan esta postura como un nuevo desincentivo para los tenedores extranjeros de activos estadounidenses, lo que ha llevado a una mayor venta de dólares y de bonos del Tesoro, en un proceso que algunos describen como una “renuncia silenciosa” a estos activos.
Uno de los indicadores que refleja esta preocupación es el mercado de opciones. Las reversiones de riesgo del dólar frente a sus principales pares cayeron a su nivel más bajo registrado, lo que muestra una mayor demanda de protección frente a una depreciación de la moneda.
¿Un dólar aún caro?
Otros indicadores sugieren que, pese a la caída reciente, el dólar sigue estando sobrevalorado. Según datos de la OCDE, la moneda estadounidense está por encima de su valor de equilibrio frente a todas las divisas del Grupo de los 10, excepto el franco suizo, bajo la medición de paridad del poder adquisitivo.
El yen japonés y el euro aparecen particularmente infravalorados, lo que refuerza los argumentos de que los exportadores de Europa y Japón mantienen una ventaja competitiva.
Y es que, pese al nerviosismo en los mercados, no todos los analistas creen que los comentarios de Trump marquen el inicio de una caída estructural del dólar.
Para Rodrigo Catril, estratega cambiario del National Australia Bank, la señal apunta más a que Estados Unidos busca que monedas como el yuan chino y el yen japonés se aprecien, sin provocar un cambio generacional en el rol del dólar.
Una debilidad prolongada, sin embargo, también plantea riesgos. Robert Kaplan, vicepresidente de Goldman Sachs, advirtió que, con una deuda cercana a los US$39 billones, la estabilidad del dólar podría ser más importante que el impulso a las exportaciones.
“Un dólar estable ayuda a vender el tramo largo de la curva del Tesoro”, señaló Kaplan, al subrayar la importancia de mantener la confianza en la moneda.
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