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La crisis entre Cerro Matoso y Canacol Energy sigue escalando. Ocho días después de que la minera denunciara la restricción en el suministro de gas natural, la compañía informó que ya tuvo que detener temporalmente la operación regular de una de sus dos líneas de producción y advirtió que, si las entregas no se normalizan, esa reducción podría convertirse en una medida indefinida.
La empresa completa ocho días operando al 75 % de su capacidad, como consecuencia de las restricciones en el suministro de gas por parte de Canacol Energy. Sin embargo, las fluctuaciones registradas en los últimos días obligaron a profundizar los ajustes operativos.
Según Cerro Matoso, el volumen de gas entregado por Canacol ha oscilado entre 5.000 y 6.000 millones de unidades térmicas británicas (MBTU) diarios, cerca de una tercera parte de lo contratado. Por esa razón, la compañía informó que “se ha visto obligada, a partir de hoy, a detener temporalmente la operación regular de una de sus dos líneas de producción”, lo que redujo su capacidad a cerca del 50 %.
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El impacto ya comenzó a sentirse en el empleo. La compañía aseguró que más de 220 puestos de trabajo se han visto afectados durante la última semana, entre ellos la exoneración temporal del servicio de cerca de 100 trabajadores y la reducción de más de 120 contratistas.
Las medidas también alcanzaron la operación minera. Cerro Matoso informó que redujo en 25 % el alcance de los contratos de bienes y servicios, disminuyó el personal del turno nocturno y limitó la cantidad de equipos que operan en las minas de Queresas y Porvenir.
La advertencia ahora es más contundente que hace una semana. Si Canacol mantiene o profundiza las restricciones, la empresa señaló que “se verá obligada en los próximos días a parar de forma indefinida la operación de una de sus dos líneas de producción”, lo que implicaría reducir a la mitad su producción y reorganizar su fuerza laboral, la contratación de bienes y servicios, las compras locales y los recursos que llegan a la Nación y a Córdoba por concepto de impuestos, regalías y encadenamientos productivos.
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El conflicto se originó tras la decisión de Canacol Energy de buscar la terminación anticipada de sus contratos de suministro de gas en Colombia dentro del proceso de reorganización empresarial que adelanta en Canadá. El pasado 24 de junio, una Corte de Alberta avaló esa solicitud en primera instancia, incluida la relacionada con el contrato que mantiene con Cerro Matoso, vigente hasta 2029.
Desde entonces, la minera sostiene que las restricciones en el suministro comenzaron antes de que esa decisión tenga efectos en Colombia. La empresa recordó que acudirá a todos los mecanismos jurídicos disponibles para defender sus derechos y garantizar la continuidad de la operación.
Cerro Matoso también aseguró que participó en las mesas de diálogo promovidas durante el proceso judicial, pero afirmó que las propuestas presentadas por Canacol contemplaban incrementos tarifarios que calificó como desproporcionados, condiciones contractuales inviables y ausencia de compromisos claros sobre los volúmenes de gas que serían entregados.
En Colombia, la decisión de la justicia canadiense todavía deberá ser evaluada por la Superintendencia de Sociedades, que definirá si produce efectos en el país. Ese análisis deberá considerar aspectos como la soberanía nacional, la seguridad energética y la legislación colombiana.
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Mientras tanto, la empresa reiteró su llamado a la Superintendencia de Sociedades, a la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios y al Ministerio de Minas y Energía para que intervengan y adopten medidas que permitan garantizar el cumplimiento de los contratos y evitar un mayor deterioro de la operación.
El caso ya había despertado la preocupación del sector minero. La semana pasada, la Asociación Colombiana de Minería pidió a las autoridades “actuar con celeridad” para garantizar el suministro de gas, mientras Fenalcarbón advirtió que una eventual reducción permanente de la producción también pondría en riesgo la cadena carbonífera de Córdoba y miles de millones de pesos en regalías, impuestos e inversión regional.
Por ahora, la situación continúa deteriorándose. Lo que hace una semana era una advertencia sobre una eventual reducción de la producción ya empezó a materializarse. El siguiente paso dependerá de si el suministro de gas logra estabilizarse o si la compañía termina obligada a dejar fuera de operación, de manera indefinida, una de sus dos líneas de producción.
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