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En 2025, las cesantías cumplieron su doble función histórica con una intensidad poco habitual: crecieron con fuerza como ahorro y, al mismo tiempo, se usaron más que el año anterior. Al cierre del año, los afiliados a Colfondos, Porvenir, Protección y Skandia acumularon COP 26,1 billones, un máximo histórico, con un aumento cercano al 17 % frente a 2024.
Los retiros también subieron y alcanzaron COP 11,7 billones, 9,4 % más que un año atrás.
En las últimas semanas, el debate público se ha concentrado en el destino del ahorro pensional y en el grado de intervención del Estado sobre estos recursos. Más adelante se profundizará este aspecto.
El balance de Asofondos llega después de un 2025 marcado por crecimiento moderado (3,6 % a corte de tercer trimestre), inflación todavía alta (5,1 %) y ruido fiscal.
Los trabajadores usaron más cesantías que en 2024. El principal destino fue el que justifica su existencia:
- Terminación de contrato: 35,6 % de los retiros, equivalentes a COP 4,1 billones, con un aumento de 7,5 % frente al año anterior.
Más de la mitad de los retiros se concentró en vivienda:
- Mejora o liberación de deuda: COP 3,3 billones (28,6 %).
- Compra de vivienda: COP 2,9 billones (25,3 %).
En conjunto, cerca del 54 % del uso de cesantías se fue a ladrillo, arreglos o alivio financiero. En un contexto de tasas de interés aún elevadas, las cesantías operaron como un amortiguador para reducir deudas o completar cierres financieros.
Aunque representa una porción menor del total, el uso para educación mostró uno de los crecimientos más altos: COP 1 billón, equivalente al 8,5 % de los retiros. Esto equivale a 17,9 % más que en 2024.
Las cesantías crecieron porque el empleo formal sostuvo su base, una señal de función activa del sistema, una red de seguridad y herramienta de mediano plazo para decisiones clave del hogar.
El peso de la vivienda y el crecimiento de la educación sugieren que muchos trabajadores aún planifican, invierten y ajustan, más que simplemente resistir.
Desde los gremios financieros se ha insistido en que la fortaleza de estos instrumentos depende de una regla básica: la diversificación. Una discusión que hoy atraviesa tanto a las cesantías como al ahorro pensional por el borrador de decreto con el que el Gobierno busca que una mayor parte del ahorro pensional se invierta en Colombia.
Este decreto buscaría que los fondos privados sólo puedan invertir un máximo de 30 % del ahorro pensional en el exterior. El tiempo límite para cumplir el tope son cinco años, en el tercer año el tope será 35 %. Con corte a noviembre, las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) tenían invertido el 48 % de estos recursos por fuera del país, según cifras de la Superintendencia Financiera.
Desde Asofondos se hacen varias críticas a la medida, aunque, de entrada, ven con buenos ojos que el tope de inversión sea de 30 % y no se esté hablando de repatriar un 100 % de los fondos que se manejan en el exterior.
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