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El transporte de carga por carretera comenzó 2026 con una variación anual de 5,29 %, según el más reciente dato del DANE. El registro es inferior al 9,10 % que marcaba el Índice de Costos del Transporte de Carga (ICTC) un año atrás.
Esta vez el combustible dejó de ser el protagonista exclusivo y la mano de obra tomó el relevo.
En enero de 2026, el grupo de costos fijos y peajes registró una variación de 6,63 %, la única por encima del promedio nacional del ICTC. Combustibles creció 4,92 %, partes y mantenimiento 4,04 % e insumos 1,15 %, todos por debajo del promedio general.
La diferencia frente a enero de 2025 es notoria: hace un año, los combustibles subían 14,27 % anual y explicaban más de cinco puntos porcentuales del aumento total del índice. Hoy aportan 1,85 puntos.
El mayor impulso provino de la mano de obra de conductores y ayudantes, que registró una variación anual de 15,82 % y contribuyó con 2,85 puntos porcentuales al incremento total.
El dato coincide con el aumento del salario mínimo decretado para 2026, que fue del 23 %, y con el inicio de las indexaciones propias del comienzo de año, cuando el transporte es intensivo en trabajo, y cualquier ajuste salarial se refleja rápidamente en la estructura de costos.
Los peajes, con una variación de 6,16 % y una contribución de 0,85 puntos, también presionaron el índice. Los seguros aumentaron 8,66 %, los parqueaderos 10,56 % y los servicios de mantenimiento del motor 6,30 %, en un entorno donde el costo operativo se ajusta de manera casi automática a la inflación y a las tarifas reguladas.
Cuando el ICTC sube 5,29 %, el efecto no se queda en las empresas transportadoras; se filtra en la cadena productiva. En un país donde más del 70 % de la carga se moviliza por carretera, cada punto adicional en el índice tiene implicaciones en precios finales y márgenes empresariales.
El contexto macroeconómico explica parte del movimiento. La inflación anual en enero de 2026 se ubicó en 5,35 %, según el DANE, por encima del 5,10 % con el que cerró 2025. En el mes, el IPC fue de 1,18 %, impulsado por restaurantes, transporte y alimentos.
En transporte, ese reacomodo tiene un canal técnico específico: el SICE-TAC. El Ministerio de Transporte inició en enero la actualización progresiva del Sistema de Información de Costos Eficientes para el Transporte Automotor de Carga, incorporando el nuevo salario mínimo, el precio del combustible y los peajes.
La herramienta, que sirve de referencia para calcular costos y negociar tarifas, comenzó a reflejar estas variables desde mediados de mes y prevé completar la inclusión de costos fijos antes de finalizar enero.
¿Cuáles son las rutas más caras?
En diciembre de 2025, antes del arranque del año, las diferencias regionales ya mostraban brechas relevantes. La ruta Bogotá–Villavicencio registraba un índice de costos de 155,57, el más alto del país, seguida por Bogotá–Bucaramanga (155,44). En el extremo inferior se ubicaban Bogotá–Barranquilla y Bogotá–Yopal, con 153,38.
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