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El colombiano que enseña inteligencia artificial y programación a niñas y niños

“Ellos necesitan entender cómo funcionan las tecnologías de las que escuchamos hablar a diario” porque algunas de esas “las usamos sin darnos cuenta”, dice.

Edwin Bohorquez Aya
02 de febrero de 2023 - 06:15 p. m.
Pedro Chaparro Valero es el creador de Akumaya.
Pedro Chaparro Valero es el creador de Akumaya.
Foto: Cortesía

En uno de esos días en los que vamos buscando información por redes sociales, nos encontramos con este emprendimiento. Le pusimos un mensaje y aunque parecía obvio lo que hacían, se lo preguntamos: “Akumaya es un producto digital que ofrece a niños y niñas una experiencia de aprendizaje en temas de tecnología, aprenden desde programación enfocada en la creación de videojuegos, inteligencia artificial, diseño de modelos 3D y realidad aumentada, robótica entre otros. Lo hacemos a través de cursos 100% prácticos en modalidad virtual y también presencial en aquellas ciudades donde contamos con una sede. A través de estas experiencias los niños se dan cuenta de que la tecnología es una herramienta que pueden usar para crear cosas, ya sea un videojuego o un robot”, nos respondieron. El protagonista de esta historia es Pedro Chaparro Valero y aquí está su historia en 23 preguntas para emprendedores y sus emprendimientos:

1. ¿Cuántos años tengo? ¿Qué estudié?

Tengo 43 años, estudié Ingeniería de telecomunicaciones y posteriormente realicé un Máster en comunicaciones móviles celulares y estuve en algún momento estudiando un doctorado, pero la aventura de emprender me llamó más la atención.

2. ¿Cuál fue mi idea y cuándo nació? ¿Qué fue lo que creé?

Antes de Akumaya tuve otro emprendimiento iniciado con amigos que terminó en finales del 2019, era un centro tecnológico para niños en la ciudad de Bucaramanga, luego en 2020 vino la pandemia y tenía ganas de volver a crear algo, y así nació Akumaya Educación. Quería seguir llevando formación tecnológica a niños y niñas y debido a la pandemia el canal rey en ese momento era el virtual.

3. ¿Cómo logré hacerla realidad y llevarla a los hechos?

Bueno, empecé poco a poco, la idea inicial a lo que es ahora ha cambiado bastante, en un principio quería ofrecer solo cursos grabados (asíncronos) pero encontré que los niños aún no tienen este chip de ser 100% responsables de su formación y están muy acostumbrados a tener un guía o profesor, entonces he pivotado a un modelo de cursos en directo (síncronos). Comencé ofreciendo un taller especial de inteligencia artificial para niños, y allí tuve a mis primeros clientes. Fui creciendo la comunidad ofreciendo talleres gratuitos los sábados y a finales del 2020 hice el primer vacacional virtual en directo. En el 2022 se lanzó el primer curso de programación. Hoy en día contamos con 7 diferentes cursos sobre programación, videojuegos, diseño 3D e inteligencia artificial.

El año pasado contamos con ayuda de programas de emprendimiento que a través de mentorías nos han ayudado a afinar el modelo de negocio y esto ha sido un gran empujón para crecer.

4. ¿De dónde saqué la plata para ponerla a andar y cómo la pagué?

Al principio, pues plata de uno, siendo un servicio online, los gastos no son tantos cómo con un negocio presencial donde ya por tener un local, pues hay que pagar un alquiler y servicios. Compré el dominio, un hosting para la web, y yo mismo la diseñé, creé las redes sociales y así iba teniendo diferentes canales para mostrarme.

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5. ¿Qué estoy logrando con mi emprendimiento? ¿Qué estoy cambiando con mi idea?

El eslogan de Akumaya es “Educando para el futuro” , tenemos claro que el futuro son los niños y que el futuro será muy tecnológico, ellos necesitan entender cómo funcionan las tecnologías de las que escuchamos hablar a diario, inteligencia artificial, blockchain, metaverso, etc., y algunas de ellas las usamos sin darnos cuenta. La idea principal es, sin embargo, no solo que entiendan su funcionamiento, sino que la tecnología es una herramienta para crear soluciones a problemas o necesidades de una comunidad, de un país o del mundo. Les estamos dando herramientas para que estén más preparados para el futuro, que realmente es incierto. Se puede intentar predecir algo, pero es difícil asegurar con certeza cómo va a ser.

6. ¿Soy feliz?

Sin duda alguna, aún somos pequeños, pero es solo cuestión de tiempo para poder ser más conocidos y lo más importante, poder llegar con este conocimiento a los niños y niñas, no solo del país sino también de Latinoamérica. Aparte del tema de ganar o no dinero, tengo la certeza de que Akumaya está cambiando la vida de muchos niños, que nuestra forma de enseñar es una experiencia diferente a lo que están acostumbrados y que estamos sembrando semillas en ellos, que un futuro pueden dar resultados muy grandes.

7. ¿Vendería mi emprendimiento, mi empresa?

No me lo he planteado, la verdad, quizás porque aún somos jóvenes como empresa, quizás en algún momento me lo tenga que plantear o venga un grande a hacerme una propuesta, pero ahora mismo no es algo en lo que pienso.

8. ¿Qué tan duro fue para mí emprender?

Depende como lo tomes y con qué lo compares, no lo llamaría ni duro ni blando, ni fácil ni difícil, es un camino diferente, cada día es un aprendizaje que no te lo van a dar en ningún sitio. Yo creo que es cuestión de ponerse manos a la obra, ir a la acción y empezar a probar cosas sin miedo a fallar, los fallos son buenos y es bueno fallar rápido. No es un camino fácil, pero es muy gratificante cuando empiezas a ver frutos, aunque sean pequeños, tu emprendimiento es tu niño, lo cuidas y defiendes a capa y espada y quieres verlo crecer. Lo importante es cuidarlo cada día, mejorarlo, es mucho trabajo, pero la disciplina y consistencia al final paga con buenos resultados.

9. ¿Cumplí mi sueño? ¿Qué me hace falta?

El sueño apenas comienza, emprender es algo que no termina, puedes alcanzar ciertos objetivos, pero siempre se podrán establecer nuevos, es un camino de mejora continua, en el mundo de hoy cada empresa tiene que pensar cómo puede mejorar, analizarse de manera crítica y con la humildad para detectar falencias y puntos donde se puede aún mejorar. Yo quiero que se hable de Akumaya en toda Latinoamérica para que cada vez más niños y niñas tengan la opción de acceder a este tipo de conocimiento, porque todos tienen el derecho a tenerlo.

10. ¿Y ahora qué? ¿Qué sigue?

Trabajar, trabajar y trabajar, esto no para, estamos teniendo cada vez más exposición, gente e instituciones que nos contactan y que están interesados en nuestra propuesta educativa. Queremos expandir más nuestro alcance en el país y posteriormente en Latinoamérica, hemos tenido ya clientes fuera de Colombia, pero no los hemos buscado a propósito, han sido ellos quienes han llegado a nosotros.

Abrimos ahora en Bucaramanga una sede física para complementar nuestra oferta virtual, también con cursos presenciales que nos van a permitir ofrecer otro tipo de experiencias.

11. ¿Mi emprendimiento es escalable?

Sí que lo es, en el sector que nos movemos podemos crear nuevas líneas de negocio que no necesiten grandes inversiones, actualmente estamos trabajando en una plataforma de contenidos grabados que complemente nuestros cursos en directo, también estamos creando nuestra propia metodología que puede trasladarse y ejecutarse en cualquier parte del mundo. Otra área donde estamos constantemente trabajando es en mejorar los procesos para hacerlos más eficientes y que nos consuman menos tiempo y energía, automatizar lo que se pueda.

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12. Para crecer, ¿recibiría inversión de un desconocido? ¿Le cedería parte de mi empresa?

Es verdad que una inyección económica no viene mal y podría ayudarnos a que el crecimiento fuera más rápido, sin embargo, es una decisión que no se puede tomar a la ligera, hay que estudiar los pros y contras, y sobre todo validaría muy bien que esa persona, aparte de dinero, nos pueda aportar también experiencia en los negocios.

13. ¿Qué no volvería a hacer?

Esperar para probar cosas, al principio por querer ir tranquilo y a la segura me costó un poco empezar a cobrar por el servicio, ofrecí talleres gratuitos por un periodo de tiempo muy largo, me decía a mí mismo que por ahora solo quería darme a conocer, pero en el fondo creo que también era un poco miedo de no verme preparado para poner algo en el mercado y pedir dinero por ello.

En este emprendimiento por fortuna no he tenido problemas con socios porque yo soy el único, pero en un emprendimiento anterior sí que lo tuve y fue por confiado, es mejor no ser tan confiado y, sobre todo, firmar desde el día uno un pacto de socios, un documento legal donde se estipule cómo proceder en todas la diversas situaciones que se puedan presentar.

14. ¿Quién me inspiró? ¿A quién me gustaría seguir?

Recuerdo que esta idea de crear algo para que niños pudieran aprender sobre tecnología fue algo que vi una vez en una academia mientras estudiaba fuera del país, me gustó mucho la idea y a partir de ahí empecé a indagar más y encontré que había muchos recursos online y libros dirigidos a niños en temas tecnológicos, pensé que estaría muy chévere crear una academia donde los niños aprendieran sobre robótica, programación y otras tecnologías.

¿A quién me gustaría seguir?, pues una de las personas que sigo mucho y me gusta su carácter es Fredy Vega, uno de los dueños y fundadores de Platzi, que es también una empresa de formación en tecnología para adultos, no sé cómo son los números de Platzi, pero la he visto crecer desde que los conozco y me gusta su objetivo de querer democratizar la educación en tecnología, no debe ser caro, no debe ser para unos pocos, debe ser para todos, con Akumaya quiero algo similar, de fácil acceso para las familias desde el punto de vista económico.

15. ¿Fracasé en algún momento? ¿Pensé en tirar la toalla?

De alguna manera sí, Akumaya no es mi primer emprendimiento como mencioné anteriormente, ya tuve algo un poco similar del 2016 al 2019, en este pequé de confiado y la persona que me acompañaba al final no era lo que yo pensaba. Ahí ya te quedas decepcionado y sin ganas, pero por suerte me recuperé y me animé a volver a probar. Ahora con Akumaya muchas veces te preguntas si estás haciendo bien, si esto vale la pena, pero son momentos, es normal sentir eso cuando emprendes, lo importante en esos momentos de bajón es recordar todo lo que has hecho hasta ahora, ver cómo has crecido y no parar de innovar y de pensar en nuevas ideas para mejorar lo que quieres ofrecer, el poder ver también la cara de alegría de los niños cuando crean su primer videojuego o resuelven un error en su programa no tiene precio, eso ya es el mejor combustible para seguir adelante.

16. ¿Hago parte de algún tipo de comunidad que me ayuda en este camino de emprender?

Bueno, sigo muy de cerca los programas de apps.co y de Innpulsa, que siempre organizan programas de apoyo para emprendedores o simplemente charlas con expertos en temas de empresa. Hay que apoyarse y aprender de la gente que ya ha pasado por estos caminos, ellos ya han vivido muchas experiencias y pueden ayudarte a evitar malos ratos aprendiendo también de sus errores.

17. ¿Lo que estoy haciendo trasciende? ¿Podrá impactar a nuevas generaciones?

Totalmente, cada niño al que llegamos le estamos de cierta manera cambiando la vida mostrándole que es capaz de crear cosas, que la tecnología puede ser muy entretenida además de útil, si impactamos una generación ahora ya estamos también impactando el futuro porque ese niño que hoy está experimentando, hacer cosas con un nuevo conocimiento que adquiere, va a querer transmitirlo en el futuro.

18. ¿Cómo me veo en 10 años y cómo veo a futuro mi emprendimiento, mi empresa?

Diez años es mucho tiempo, veo a Akumaya como una empresa edTech consolidada internacionalmente llevando a conocimiento para que la generación de ese momento se prepare para el futuro. Seguramente enseñaremos otro tipo de cosas, quizás ya programar lo haga una Inteligencia Artificial y no sea necesario saber hacerlo, esto al día de hoy ya lo estamos viendo con sistemas como chatGPT. El futuro es incierto, pero vamos a estar ahí presentes más fuertes como empresa y más sabios que hoy.

19. ¿Qué papel han jugado mi familia y mis amigos?

Sin ellos esto no sería posible, he tenido su apoyo desde el minuto uno, tanto mis padres como mis hermanos, sé que siempre puedo contar con ellos, y mi padre, es mi socio de oro, se con certeza que no va a fallar nunca, se involucra en el proyecto al 200% y me ayuda en aquellas cosas que a veces yo no puedo hacer o no tengo el conocimiento. Sin mi familia Akumaya no existiría.

20. Yo lo logré. ¿Ayudaría a otros emprendedores a que lo logren?

Por supuesto, así como yo he aprendido de otros a través de charlas, mentorías, etc., estoy siempre dispuesto a ayudar, el tiempo y la experiencia que vas adquiriendo te va dando cada vez un visión más amplía en cosas de empresa, ves fácilmente cosas que un emprendedor al principio quizás ni ha considerado, al final dar es lo mejor que puedes hacer y eso, a la larga, se te va a devolver de buena manera.

21. ¿Qué papel jugó mi equipo? ¿Quién es?

Ahora somos como unos 5, aún un equipo pequeño, pero son piezas clave en el funcionamiento y éxito de Akumaya hasta ahora. Llega un momento que no puedes hacerlo todo, necesitas ayuda, y así puedes centrarte más en las cosas más de la empresa, nuevos clientes, nuevos servicios etc. Los profes son algunos ingenieros, otros en camino de serlo, ellos son los que tienen contacto directo con los niños y tienen mucho carisma, cada uno su propio estilo, pero lo importante es que los niños se sientan cómodos y relajados cuando están desarrollando sus proyectos.

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22. ¿Cuál es mi sello personal? ¿Qué me diferencia del resto?

Pues yo creo que mi sello personal es mi pasión, me encanta la tecnología y creo que de alguna manera conservo algo de niño adentro y he creado algo para ese niño. Akumaya es la experiencia que me hubiera gustado vivir cuando era pequeño. Yo no puedo volver atrás en el tiempo, pero la puedo crear para los niños de ahora. Además soy muy curioso y me gustar estar siempre aprendiendo más sobre tecnología pero también sobre cualquier cosa que pueda mejorarme como persona o que pueda ayudar a Akumaya a ser mejor empresa.

23. ¿Qué he aprendido de todo esto?

He aprendido que cuando quieres algo tienes que ir a por ello, nadie lo va a hacer por ti, hay que moverse, hay que buscar, hay que hablar, hay que contactar gente, he aprendido a aceptar que soy humano y cometo errores, que cualquier cosa se puede aprender, es solo cuestión de tiempo, y lo más importante: creo que es sacar esas ideas de la cabeza y materializarlas. La idea dentro de la cabeza no sirve para nada, hay que pasar a la acción lo más rápido posible, y no olvidarse de que vas caer una y otra vez, pero lo importante es levantarse, aprender y seguir.

Si conoce historias de emprendedores y sus emprendimientos, escríbanos al correo de Edwin Bohórquez Aya (ebohorquez@elespectador.com) o al de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com). 👨🏻‍💻 🤓📚

Edwin Bohorquez Aya

Por Edwin Bohorquez Aya

Comunicador social-periodista. MBA Inalde Business School. Premio Iberoamericano de Periodismo Económico IE Business School, Madrid (España). Premio a Mejor trabajo periodístico de Analdex, categoría prensa@EdwinBohorquezAebohorquez@elespectador.com

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