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8 Nov 2021 - 9:58 p. m.

Crearon un emprendimiento para que usted no tenga que volver al taller de carros

Lavar el carro, hacer la revisión técnico mecánica, llevarlo al concesionario para la revisión periódica, cambiar aceite y frenos, esas son tareas que con este emprendimiento ya no tendría que volver a hacer. “Queremos ser ese ayudante para que no pierdan tiempo, no se estresen, malgasten plata y puedan tener una vida más tranquila”, dicen sus creadores.
Santiago Cala, Mauricio Mora y Daniel Moreno, los socios de 'Alfred'.
Santiago Cala, Mauricio Mora y Daniel Moreno, los socios de 'Alfred'.
Foto: Cortesía

Ellos dicen: “Alfred es un negocio de confianza”, “Nuestros servicios están en un 100% apalancados con tecnología que permiten hacer seguimientos en tiempo real y tener cotizaciones fiables con precios competitivos del mercado”, “Estamos haciendo mínimo 70 servicios diarios”, “Hoy tenemos un equipo de más de 40 de personas”, están “operando en cinco ciudades”, “El objetivo es crear un ecosistema en torno al mantenimiento de su vehículo”. Sí, es, en cortas frases y palabras con mucha fuerza, el resumen de un emprendimiento hecho sobre ruedas o, más bien, al calor del motor y que va marchando a velocidad de crucero. Por eso en Santiago Cala, Mauricio Mora y Daniel Moreno, socios de Alfred, nos cuentan su historia en 23 preguntas para emprendedores y sus emprendimientos. Aquí va:

1. ¿Cuántos años tengo? ¿Qué estudié?

Santiago Cala: Tengo 23 años y actualmente estoy acabando mi carrera en ingeniería de sistemas e Ingeniería industrial en la universidad de los Andes. Trabajé en AWS en servicio a Cloud Computing, pero no continúe para enfocarme en Alfred.

Mauricio Mora: Tengo 28 años y estudié Administración de Empresas en el CESA e hice un MMI en Barcelona European University. Cuando salí de la universidad tuve un emprendimiento que se llamaba FJ Company Básicamente, en la que restaurábamos y fabricábamos Toyotas FJ de los años 80 y anteriores para exportar a Estados Unidos y el resto del mundo. Llegamos a tener 180 personas en la planta y a exportar 10 carros mensuales, pero lógicamente los costos de producción de estos carros se elevaron bastante lo que llevó a que el precio de los carros fuera ridículamente caro. Al bajar la demanda, decidí hacerme a un lado y seguir con mi siguiente emprendimiento que es Alfred.

Daniel Moreno: Estudié Administración de Empresas en los Andes y el año pasado estaba trabajando en una compañía de tecnología con temas relacionados con carros y automóvil. Antes trabajé en el grupo Amarilo y en Porsche en Estados Unidos.

2. ¿Cuál fue mi idea y cuándo nació? ¿Qué fue lo que creé?

SC: Nos dimos cuenta que en Latinoamérica la mayoría de ciudades grandes, como Bogotá, la gente pierde casi 36 horas en el tráfico. Alfred es la solución integral para el cuidado y mantenimiento de los vehículos que ahorra tiempo, dolores de cabeza y los problemas cotidianos de llevar un carro al taller. El proyecto lo empecé en 2018 escribiéndole a los amigos de mis papás y a los papás de mis amigos. Les decía: “Vea, si necesita llevar el carro a cualquiera de estas tareas que dan tanta pereza solo avíseme”. Primero fue en vacaciones y después empezó a escribir mucha gente. Un conductor de la familia empezó a ayudarme, pero todo comenzó a crecer de forma acelerada. El concepto detrás del nombre es que Batman es un superhéroe porque tiene a Alfred. Alfred es el mayordomo de Batman, entonces es un poco la idea detrás de eso, que nosotros permitimos que la gente disfrute de su tiempo porque está Alfred detrás para ayudarlo con todo lo que no tiene tiempo de hacer.

Si está buscando más historias de emprendimientos, sus creadores y creadoras están aquí, en Emprendimiento y liderazgo de El Espectador.

3. ¿Cómo logré hacerla realidad y llevarla a los hechos?

SC: A todos nos encantan los carros. Para mí siempre fue ideal tener que ver con el mundo automotriz en mi futuro. En esas vacaciones de 2018 identifiqué un problema y es que las personas no tienen tiempo para las vueltas del carro. Me acuerdo justo ese año era el Mundial de Fútbol y todos mis amigos estaban invitándome a los partidos y yo no podía ir porque tenía gente escribiéndome por Whatsapp que mañana necesitaba la revisión tecnico-mecánica.

Cuando el negocio empezó a crecer de forma acelerada y a desbordarme, fue cuando conocí hace dos años Mauricio en el autódromo. La historia es chévere porque precisamente yo estaba pensando en ponerle un sticker de Alfred al carro en el que Mauricio estaba corriendo y le dije: “¿Cuánto me cuesta ponerle un sticker a este carro?”. Me respondió: “no, más bien invíteme un café, me cuenta y le dejó ponerle stickers”. Ahí metimos tecnología al negocio, a contratar más conductores y hacer un modelo de negocio sostenible basado en una plataforma tecnológica sin sacrificar la atención al cliente.

MM: Yo toda la vida he estado en el mundo de los carros. Mi papá también estuvo toda la vida en el mundo de los carros, como su afición. Él se murió hace 6 años y luego nos preguntaban a mí y a mi hermano “¿A dónde llevo mi carro? ¿Qué me recomiendan? ¿Qué taller me recomiendan?” De mi anterior emprendimiento salí como con ganas de hacer algo nuevo y un día me enteré qué Santiago tenía Alfred. El día que lo conocí lo vi hablando del tema y dije: “más bien porque no nos juntamos que yo definitivamente tengo tiempo completo para dedicarle y a usted la universidad no le permite dedicarle el tiempo que esto necesita”. El 19 de noviembre de 2019 inscribimos la empresa ante la Cámara de Comercio.

DM: Santiago y yo somos amigos desde los 4 años. Hemos compartido una pasión por los carros desde chiquitos. Cuando volví a la universidad almorzamos con Santiago y me acuerdo de él contándome sobre Alfred. Cuando salí del colegio me fui a Estados Unidos a trabajar en el tema de carros, en Porsche, me desconecté un poco de lo que pasaba acá. Cuando volví, en diciembre de 2020, me reuní con Santiago y Mauricio, a quién también conocía desde hace muchos años por el mundo de los carros al correr juntos. Me dijeron que los apoyara en todo el tema comercial y fue cuando entré a trabajar al equipo.

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4. ¿De dónde saqué la plata para ponerla a andar y cómo la pagué?

MM: Santiago y yo cogimos de nuestros ahorros cada uno para constituir la empresa y crear la marca. Santiago tenía un logo de Alfred que no era muy bueno. Nos propusimos tener una marca excelente desde el día uno y contratamos a quienes nos crearon la marca que tenemos actualmente, la cual ha sido un éxito. Fueron algo más de $20 millones. Al mes, en diciembre, salimos a buscar nuestra primera ronda básicamente con una idea, un equipo y una proyección de qué queríamos lograr económica y operativamente en el 2020. Llegamos hasta el grupo Inversiones Ventura, quienes confiaron en la idea e invirtieron un capital semilla de $400 millones por el 40%.

SC: Al grupo Ventura llegamos por dos lados. Uno por una vieja amistad de mi familia y el otro porque Mauricio conocía al presidente de esta empresa. La cita con ellos fue un 24 de diciembre. Estaba Antonio Puerto en las oficinas, quien nos oyó el cuento y nos creyó desde el principio. Hoy siguen socios muy estratégicos nuestros. En enero de 2021 hicimos una segunda ronda de inversión y fue cuando llegó Daniel Moreno al equipo. Sentíamos que teníamos un vacío en el tema comercial, de mercadeo, y él era la persona indicada.

DM: Yo vi un potencial muy grande por explotar y eso fue básicamente lo que permitió la entrada de nuevos inversionistas en la segunda ronda. Amarilo Inversiones se convirtió en uno de los socios principales y aportó US$250.000 creyendo en todo lo que podíamos hacer en diferentes líneas de negocio.

5. ¿Qué estoy logrando con mi emprendimiento? ¿Qué estoy cambiando con mi idea?

SC: Alfred es un emprendimiento que busca generar valor e impacto en las personas, a quienes les estamos ahorrando tiempo para que puedan compartirlo con sus familias o trabajando, en vez de estar metidos en un taller. Buscamos generar un impacto positivo en las personas y lograr crear lazos de confianza y, como Alfred, queremos ser ese ayudante para su carro, para que no pierdan tiempo, no se estresen, malgasten plata y puedan tener una vida más tranquila.

DM: Alfred es un negocio de confianza. Nuestros servicios estén en un 100% apalancados con tecnología que permiten hacer seguimientos en tiempo real y tener cotizaciones fiables con precios competitivos del mercado.

6. ¿Soy feliz?

MM: Sí, soy muy feliz con el tema, a pesar de que el día a día es un reto enorme. Este es un emprendimiento que va comiendo y va gastando recursos hasta la siguiente ronda. Eso estresa mucho. Operativamente requiere una atención al detalle enorme, pero ver cómo crece Alfred y ver que estamos haciendo mínimo 70 servicios diarios y que el número de empleados ha crecido, es una alegría y una felicidad enorme. Algo que no se compara con el esfuerzo que hacemos a diario.

SC: Soy la persona más feliz del mundo. Ver cómo Alfred empezó literalmente haciendo un servicio a la semana, rogándole a las personas para que me soltaran el carro, para hoy ver cómo está la empresa es increíble. También es muy gratificante ver cómo aplico los conocimientos que sigo aprendiendo en la universidad en Alfred. No me imagino haciendo otra cosa, la verdad.

DM: Yo también estoy muy contento por un par de cosas: La primera es que es una experiencia personal que ha sido muy chévere por el reto comercial y de mercadeo que día a día impone Alfred. Era una compañía poco conocida y el servicio que ofrecemos es muy difícil de vender, porque a pesar de que a la gente le parece muy atractivo, la confianza termina siendo el principal activo de la empresa. Y la segunda es que hoy hacemos seis veces más los servicios que a principio de año y estamos operando en cinco ciudades. A todos nos pone felices ver los resultados puntuales y concretos que estamos logrando, porque no solo las personas están confiando sino también empresas como Rappi, Banco de Bogotá y Banco de Occidente están confiando para que seamos sus aliados.

7. ¿Vendería mi emprendimiento, mi empresa?

SC: El objetivo de Alfred no es venderla. Uno como emprendedor siempre piensa en vender su idea, pero con Alfred nos mueve el impacto que estamos generando, las ganas de seguir ayudando a las personas y de seguir revolucionando la industria automotriz, no solo en Colombia sino el día de mañana en Latinoamérica. Ese es nuestro foco, seguir creciendo y generando empleo.

MM: Vender no está en nuestros objetivos. Somos conscientes que es nuestro negocio, de que la tracción que estamos desarrollando día a día nos va a permitir algún día consolidar más líneas de negocio. Definitivamente somos nosotros quienes queremos y debemos desarrollarlas, por lo que tenemos un reto muy grande.

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8. ¿Qué tan duro fue para mí emprender?

MM: Para mí es diferente a mis socios. Comparado con mi emprendimiento pasado, en el que estuve 4 años, es muy diferente ya que desde el primer día tuvo recursos “ilimitados” gracias a los socios con los que estábamos involucrados. Y eso le quita toda la esencia al emprendimiento. Lo que disfruto ahorita de emprender en Alfred es ver cómo ha crecido una empresa literalmente con las uñas, a punta de trabajo y levantamiento de capital. Es muy diferente emprender con el “chorro abierto”. También vale decir que yo soy el mayor y el costo/oportunidad para mí es alto, porque muchas veces uno se pregunta: ¿qué hago quemándome la cabeza en algo puede salir o no? Pero ver que ya estamos en cinco ciudades, que ya hemos hecho dos rondas y estamos creciendo, no tiene precio. Es cuando uno dice: hay que seguir para adelante.

SC: Emprender ha sido un desafío enorme. Por un lado, la universidad, y por el otro, Alfred. Saber combinar estos dos factores es bien difícil. A uno le toca hacer sus sacrificios, pero que esos sacrificios no solo han dado fruto, sino que el día de mañana van a seguir aportando a ese impacto que queremos generar. Si duele un poquito ver a los amigos salir a rumbear y uno quedarse un viernes por la noche estudiando todo lo que no pudo estudiar entre semana por estar trabajando. Pero ver los resultados me hace la persona más feliz del mundo y no lo cambiaría por nada.

DM: Para mí emprender se mide en impacto. Mi personalidad es que soy obsesivo con todo lo que quiero hacer en la vida, por lo que no importa lo que toque sacrificar para generar impacto. Hoy tenemos un equipo de más de 40 de personas, por lo que no solo les estamos cambiando la vida a nuestros usuarios, sino ya tenemos personas que dependen de Alfred. También, queremos cambiar la manera en que la gente entiende los emprendimientos, porque debe ser un servicio del que todos los que hacemos parte no beneficiemos. Por ejemplo, todos nuestros conductores están en nómina y eso es una manera distinta de ver y hacer las cosas. Eso va dentro de la filosofía de Alfred, del impacto que queremos generar.

9. ¿Cumplí mi sueño? ¿Qué me hace falta?

SC: Nos falta todavía mucho por cumplir. Sentir que uno va avanzando es muy motivante, pero en Alfred somos ambiciosos por lograr un mayor impacto. Queremos llegar a expandirnos en otros países, como México y Brasil, y abrir nuevas líneas de negocio. Es chistoso porque a medida que uno va creyendo que lo logró, van apareciendo nuevos sueños que uno quiere alcanzar.

DM: Por mi personalidad, el sueño no se va a cumplir nunca, porque siempre va a haber algo más por hacer. Lo importante es seguir gozando el proceso, porque los tres somos iguales. Nunca llegamos a la oficina y decimos “ya listo, lo cumplimos”.

MM: Para mí el sueño que nos falta es ser rentables y demostrar que es un negocio que genera rendimientos. Yo se que falta, pero yo no voy a descansar hasta el día en que pueda cumplir mi reto.

10. ¿Qué les hace falta para ser rentables y qué sigue ahora?

SC: Tenemos unos costos fijos de tecnología y mercadeo gigantes, que a medida que vamos creciendo el número de servicios, estos costos van a ser menores. En este momento nos estamos comiendo todos esos costos de tecnología y mercadeo, pero cuando aumentemos el volumen de servicios, como lo estamos haciendo tras abrir operación en cinco ciudades del país, seremos rentables. Abriremos nuevas líneas de negocio y el paso que queremos con la próxima ronda de inversión es poder consolidar la operación en Colombia para abrir en otros países, especialmente en México.

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11. ¿Mi emprendimiento es escalable?

MM: Sin duda. En seis meses lo hemos demostrado al abrir en cinco ciudades de Colombia. Cuando iniciamos, estábamos solamente en Bogotá y ya podemos decir que estamos en Medellín, Cali, Barranquilla y Cartagena, y con la tranquilidad de que abrir en estas ciudades fue relativamente fácil. ¿A qué me refiero con fácil? Nosotros no tenemos un centro de operaciones en cada una de las ciudades, ni tenemos gerentes regionales, solo tenemos nuestra planta de conductores y talleres y concesionarios aliados. Todo lo manejamos desde nuestra central en Bogotá, basándonos en la plataforma tecnológica que hemos creado. Eso nos demuestra que esto se puede llevar a otros países y ciudades de Latinoamérica.

DM: En cuanto a tecnología, el servicio y la operación que tenemos, es algo totalmente escalable. Estamos solucionando un dolor de cabeza a las personas todos los días, y eso no sucede solo en Colombia, sino en toda Latinoamérica. La posibilidad de crecimiento muy grande.

12. Para crecer, ¿recibiría inversión de un desconocido? ¿Le cedería parte de mi empresa?

DM: Como hemos dicho, ya pasamos dos rondas de inversión en las que se cedió parte de la empresa. Ahora viene una ronda de capital que va a ser la gasolina para hacer las inversiones necesarias en mercadeo, tecnología y operaciones. El objetivo es crear un ecosistema en torno al mantenimiento de su vehículo.

MM: Sin duda ceder una parte de la empresa es algo que tenemos claro. No le tenemos miedo a eso. Cuando Santiago y yo creamos la empresa, y cuando Daniel entró, siempre compartimos la filosofía de que preferimos ser dueños de una parte pequeña de algo muy grande, a tener una parte grande de algo muy pequeño que no va a generar valor ni impacto.

SC: Quiero agregar que añadir socios nuevos no es algo malo. Creo que eso es parte de crecer y que hace el proceso más divertido, por el hecho de poder relacionarse con personas increíbles e ir metiéndolas al equipo.

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13. ¿Qué no volverían a hacer?

MM: Es un capítulo borrado en la historia de Alfred. Al inicio tuvimos un tercer socio que era mi amigo, pero nos dimos cuenta rápidamente de que no aportaba valor y que no estaba alineado con nuestra forma de trabajar. El mensaje es que es preferible tener una amistad a raíz de una sociedad que tener una sociedad de raíz de una amistad, como me sucedió con Daniel y Santiago.

SC: Nosotros, a pesar de ser conocidos, nos volvimos muy amigos a raíz de la sociedad que tenemos. Eso impacta en la forma en la que nos comunicamos y la manera en que funcionan las dinámicas en la oficina. A veces cuando uno habla con los amigos es grosero por molestar y eso en una sociedad puede llegar a ser problemático.

14. ¿Quién me inspiró? ¿A quién me gustaría seguir?

SC: Jeff Bezos y en Colombia Simón Borrero. Son personas muy trabajadoras que lograron sacar adelante sus empresas que les cambiaron la vida a millones de personas.

MM: En este momento no se me ocurre ninguna persona, pero a mí lo que me inspira es el que creamos una empresa de ceros y que el día de mañana va a tener una más de 500 o 600 conductores prestando servicios.

DM: Comparto el pensamiento con Mauricio. Me motiva profundamente entender lo que está pasando en el mundo a nivel de oportunidades en emprendimientos. Existen formas muy distintas pero que están dejando huella. Ver esos casos de éxito es lo que más me motiva. Ver que esto es posible.

15. ¿Fracasé en algún momento? ¿Pensé en tirar la toalla?

MM: Sí. Debo ser sincero. Cuando pasó todo lo de este tercer socio, así él hubiera dejado de ser empleado muy rápido, vimos lo difícil que era hacerle la compra de sus acciones y que él aceptará vender. Ahí dije: “no quiero seguir. En la pandemia, a pesar de que fue uno de los mejores momentos para crecer, casi tiro la toalla también. Yo atendía la línea de WhatsApp y de 7 de la mañana a 7 de la noche vivía pegado a un celular contestando y asignando los turnos. Hasta almorzando me tocaba contestar y mi novia explotaba porque no compartía esos espacios con ella y su familia. Eso fue lo que nos llevó a implementar tecnología y lo que nos hace valorar tanto a la gente que atiende al call center, porque yo lo viví cuatro meses y es muy duro.

DM: Desde que yo llegué Alfred lo que nosotros hemos visto ha sido un crecimiento salvaje. Claramente uno tiene momentos en los que quiere tirar la toalla, pero la clave es tomarse eso como aprendizaje.

SC: Un millón de veces. No le digo mentiras. Yo arranqué manejando los carros y ver que un viernes en la noche todos mis amigos se iban de viaje y yo no podía ir porque estaba esperando que entregaran un carro en un taller, era difícil. También lo pone a pensar a uno los problemas diarios y especialmente cuando sucede algo con un cliente. Son días en qué uno dice: “Qué estoy haciendo acá”. Pero esos días son minúsculos en comparación con los días en que uno ve crecer a Alfred.

16. ¿Hago parte de algún tipo de comunidad que me ayuda en este camino de emprender?

MM: No pertenecemos a ningún equipo o comunidad pero creo que nosotros estamos muy bien rodeados, escuchamos mucho de la gente y estamos muy bien asesorados. La junta asesora de Alfred está conformada por 5 personas: José Carreira, presidente de Inversiones Ventura y Automundial; Pedro Mejía, presidente de Inchcape; Julián Torres; CEO Ontop y Founder de Fitpal; Luc Zwelgaray; Country Manager Ripio; y Juan Carlos Moreno, CIO Yellowstone.

DM: Rodearse bien es clave. No tanto por fuera sino dentro del equipo, porque nosotros tenemos perfiles muy distintos y las conversaciones son muy proactivas. Estamos hablando porque tenemos en todo el equipo a unos “cracks” que representan muchas maneras diferentes de pensar. Gracias al respeto por la diversidad de opiniones es que logramos construir en conjunto.

17. ¿Cómo me veo en 10 años y cómo veo a futuro mi emprendimiento, mi empresa?

MM: En 10 años yo creo que Alfred ya habrá tenido una salida. Así sea una venta o una fusión con otra empresa. Pero yo veo que seguiré involucrado de alguna forma en el día a día de Alfred.

DM: Lo que veo es que toda persona que tenga un carro en Latinoamérica no pierda el tiempo haciendo vueltas innecesarias, que no tenga dolores de cabeza en su compra, en su venta, en su mantenimiento, sino que verdaderamente Alfred sea la solución para todo lo de su carro.

18. ¿Lo que están haciendo trasciende? ¿Podrá impactar a nuevas generaciones?

SC: Espero ver la industria Automotriz transformada totalmente y que Alfred sea un actor importante en ese cambio. Queremos generar impacto positivo en la sociedad y que Alfred sea recordado como un amigo en la solución de problemas.

19. ¿Qué papel han jugado mi familia y mis amigos?

MM: Mi novia ha sido un apoyo enorme. Ella entiende lo que es trabajar en un emprendimiento. Y mi familia también me ha ayudado mucho. A pesar de que me he alejado un poco de mis amigos, me apoyan un montón. Algunas veces uno debe sacrificar muchas noches y paseos, pero llegará el momento en el que pueda recuperar todo ese tiempo perdido con ellos.

DM: Tuve la fortuna de nacer en una familia empresarial. Ellos me han apoyado en todo y también están para cuando tengo dudas, preguntas o para cuando quiero llorar del estrés. Mis amigos me han servido para desconectarme y les digo: “si ustedes me ven después de las 6 de la tarde, no me pregunten de Alfred”.

SC: Mis amigos son una forma de liberar estrés. La familia también ha sido un apoyo enorme, aunque cuando yo rechacé la oferta de Amazon, mi mamá solo me decía que Amazon era una belleza, ella ha sido fundamental en el crecimiento de Alfred porque llegó hasta a acompañarme a recoger los carros y fue ella quien me llevó a Ventura. Mi papá ha sido un gran asesor en temas jurídicos porque trabaja en una importante firma del sector.

20. Yo lo logré. ¿Ayudaría a otros emprendedores a que lo logren?

DM: Totalmente. Los miembros de nuestra junta son personas emprendedoras y hoy están ayudándonos, porque ven un equipo que se quiere comer al mundo y quieren hacer parte de esto.

21. ¿Qué papel jugó mi equipo? ¿Quién es?

MM: Mi equipo es el de operaciones y este negocio es 100% operativo. Contamos con una persona que trabajó conmigo en mi primer emprendimiento: Joshua Ríos. Él es el gerente de operaciones de Alfred. Es una persona incansable y comprometida, que está de 6 de la mañana a 8 de la noche conectado en la operación, verificando que todo salga perfecto. Como meta desde el principio nos propusimos contratar a gente muy buena y poderles pagar bien. Eso nunca nos ha dolido.

SC: Entendiendo que era un negocio que se soporta 100% en una plataforma tecnológica, vimos la necesidad de fortalecer este campo. En uno de mis profesores de la universidad empecé a ver un potencial asesor para desarrollar la tecnología en Alfred, a tal punto que hoy en día él es el líder de desarrollo. Él es César Forero y ha creado un equipo de seis personas muy talentosas. Genios.

DM: Los conductores son el día a día de este negocio y son los que al fin y al cabo están en contacto con los clientes. Ellos son nuestra principal fuerza de trabajo y quienes han permitido que las personas depositen su confianza en Alfred.

22. ¿Cuál es mi sello personal? ¿Qué me diferencia del resto?

SC: Mi sello personal en Alfred es la visión de negocio y la tecnología, un eje 100% central, vamos a poder seguir creciendo en la medida que la tecnología sea buena y de calidad.

MM: Mi sello es el balance. Como gerente tengo una visión muy amplia de a dónde vamos, pero con los pies sobre la tierra. Debo ser muy realista con los gastos, las contrataciones, el desarrollo de las nuevas líneas de negocio y con la toma de decisiones del resto de equipos.

DM: Mi personalidad es como si me hubieran inyectado con adrenalina. Mi misión en Alfred es que no hay un día en que yo quiera que esto crezca más, que creemos más líneas y que hagamos más alianzas.

23. ¿Qué he aprendido de todo esto?

MM: No terminaríamos porque creo que es lo que uno aprende un emprendimiento es inmenso. Pero el principal aprendizaje es la perseverancia. Alfred es de no parar nunca. Hay días muy malos que uno quisiera quedarse descansando en la cama y no se puede. Es cuestión de persistencia.

DM: Yo he aprendido que todo suena muy lindo siempre, porque un emprendimiento nunca se va a morir por falta de ideas, pero lo más difícil es que la ejecución vaya al mismo ritmo de lo que se sueña.

SC: El equipo es algo fundamental. No hay empresa que pueda funcionar sin un equipo detrás que funcione bien. Ese es mi gran aprendizaje: haber encontrado buenos socios con quienes hemos podido distribuirnos las tareas y contratado colaboradores excepcionales.

Si conoce historias de emprendedores y sus emprendimientos, escríbanos al correo de Edwin Bohórquez Aya (ebohorquez@elespectador.com) o al de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com).

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