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Recuerdo que siempre que se habla de la volatilidad del dólar aparecen los mismos expertos de siempre diciendo exactamente las mismas supuestas causas de siempre en sus análisis del porqué sube o porqué baja. Que están entrando muchos billetes al país, lo que genera su descenso porque hay exceso de esa moneda; o que se debe a las decisiones de la Reserva Federal, o que es por la relación directa que tiene con el precio del petróleo, o que se trataría de una colocación de títulos de la Nación...
Y también, por esos días en los que mi tarea en El Espectador era trabajar a diario como editor de Negocios, recuerdo como si fuera ayer una entrevista en la que le pregunté al entonces ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, precisamente por el dólar y su proyección al respecto. Él, con ese estilo de profesor que siempre lo caracteriza, me respondió, parafraseando, que había dos tipos de tontos: los que preguntaban por el futuro del dólar y los que se atrevían a sacar la bola de cristal para responder y lanzar un precio. Así que, con prudencia, me dejó claro que no caería en el juego.
Pero más allá de las causas, de los que sí aciertan y los que no, de los que se aventuran a dar precios y los que no, la realidad que nos dan los hechos es que el dólar está “barato” por estos primeros vientos de 2026. “Desde diciembre del año pasado, el dólar ha venido cediendo terreno. En los últimos días se ha mantenido por debajo de los COP 3.700. El viernes 16 cerró en COP 3.697,1. Por ahora, la divisa se mantiene en dicho valor, debido a que este lunes 19 de enero es un día festivo en Estados Unidos, razón por la que no operan los mercados en dicho país”, escribieron en el texto de apertura de los mercados globales nuestros colegas de Economía.
Así que, sobre esta base, la gente de Bancóldex, la entidad oficial encargada de promover el comercio exterior a través de la banca, propuso lo que ellos denominaron “cuatro claves para que las micro, pequeñas y medianas empresas aprovechen la caída en el precio del dólar”.
- Invertir en maquinaria, equipos y materias primas: Los actuales niveles de la tasa de cambio se constituyen como una oportunidad para que los micro, pequeños y medianos empresarios acumulen mayor capital mediante la adquisición de maquinaria y equipos que hagan más eficientes y competitivos sus negocios. Así mismo, las condiciones cambiarias pueden favorecer la compra de repuestos y materias primas para empresas de todos los sectores.
- Más tecnología y digitalización para los negocios: Además de facilitar la compra de maquinaria y equipos, los empresarios tienen la opción de importar tecnología para automatizar procesos y ahorrar costos de producción. Un ejemplo de ello es la adquisición de software y de herramientas de digitalización y ciberseguridad.
- Evaluar la posibilidad de tener coberturas cambiarias: En medio del actual comportamiento de la divisa, Bancóldex recomienda a los empresarios contar con coberturas cambiarias las cuales están diseñadas para contrarrestar la volatilidad de la tasa de cambio. El empresario o inversionista interesado en la negociación podrá fijar un precio a futuro de la moneda que requiere transar y, de esta forma, un alza o disminución en la tasa de cambio no afectará su transacción.
- Definir adecuadamente precios de productos y mirar hacia otros mercados: Los empresarios que hacen sus ventas en dólares tienen no solo la oportunidad de revisar los precios a los que están negociando sus productos para mitigar los efectos cambiarios, sino la opción de evaluar la oportunidad de acceder a nuevos mercados donde exista una moneda más fuerte. Una herramienta que deben tener en cuenta los empresarios son los mecanismos de financiación al comprador en el exterior de bienes y servicios colombianos que ofrece Bancóldex. Estos permiten que el exportador pueda tener su pago de contado utilizando instrumentos que permiten mitigar el efecto de disminución del precio del dólar cuando se pactan pagos a plazos.
Bien aprendimos en la pandemia que, como contaban los especialistas en la creación de negocios, mientras unos lloran, otros venden pañuelos, así que el asunto se trata de buscar oportunidades de manera constante. Claro, los que venden en dólares no la están pasando bien; los que ya tenían cerrados negocios de largo plazo a TRM de COP 4.000 y ahora les están pagando a COP 3.700 están viendo reducidas sus ganancias o, incluso, la sostenibilidad de algunos negocios.
Ahora, piense en casos concretos si usted es emprendedor y trabaja generando estrategias de mercadeo, si ofrece consultoría o lo suyo es investigar grandes volúmenes de información: hace un mes, comprar los planes de las inteligencias artificiales era COP$ 300 más caro por cada dólar. Hoy la mensualidad de Perplexity, una de las más completas, le costaría COP 616.752, hace un mes esa misma mensualidad costaba COP 5.010 más. Si pagara los 12 meses, hoy se estaría ahorrando COP 60.120. Como decía mi mamá, parece poco, pero de grano en grano se va llenando el cántaro. ¿Se imagina si comienza a sumar cada uno de esos micropagos que venimos costeando desde que vivimos en una sociedad globalizada?
Si conoce historias de emprendedores y sus emprendimientos, escríbanos al correo de Edwin Bohórquez Aya (ebohorquez@elespectador.com) o al de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com). 👨🏻💻 🤓📚