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Las tensiones comerciales entre Colombia y Ecuador han escalado, luego de que del gobierno ecuatoriano decidiera subir un 30 % los aranceles a productos colombianos, medida que fue correspondida por el Gobierno de Gustavo Petro y a la que le sumó el cese de exportación de energía.
Las tensiones entre los países han preocupado a empresarios y ciudadanos de ambas naciones, dado el peso del comercio binacional, que es de USD 2.800 millones, de acuerdo con la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) y la Cámara de Industrias y Producción del Ecuador (CIP).
La balanza es superavitaria para Colombia en USD 849 millones, dado que le vendió a Ecuador USD 1.529 millones y Ecuador a Colombia, USD 680 millones, entre enero y octubre de 2025, de acuerdo con las cuentas de Analdex.
Para la ANDI y la CIP el intercambio tiene una “importante complementariedad, particularmente en sectores industriales clave para ambas economías como energía, medicamentos, agroindustria, forestal, químicos y plásticos, entre otros”.
Para los empresarios e industriales esto evidencia la alta interdependencia de las cadenas productivas. Por lo que las decisiones anunciadas impactan directamente la competitividad de la industria y el comercio.
La ANDI, que agrupa a empresas que representan alrededor del 55 % del PIB de Colombia, y la CIP, que representa a 62 sectores que aportan cerca del 30 % del PIB no petrolero del vecino país. En conjunto, las entidades advirtieron que las decisiones anunciadas impactan directamente la competitividad de la industria y el comercio, y “resquebrajan uno de los procesos de integración económica más antiguos del mundo”.
Además, expresan su preocupación de que los efectos que puedan tener los anuncios sobre los consumidores y los sectores de ambas economías. Y destacan que, durante años, los sectores productivos de ambos países han realizado importantes esfuerzos para establecer mecanismos confiables de producción, distribución y comercialización.
Por lo anterior, la ANDI y la CIP hacen un llamado a los gobiernos de Colombia y Ecuador para que se activen los canales diplomáticos entre los Estados, con el fin de encontrar una solución a la situación. Una que priorice el diálogo y abra negociaciones urgentes en materia de seguridad, sin afectar el comercio ni el desarrollo económico.
La principal motivación que comenzó la disputa comercial está relacionada con el desastre en seguridad que es la frontera entre ambos países. Por tal razón, el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, anunció los aranceles del 30 %, medida que fue correspondida por el gobierno de Gustavo Petro.
Por su parte, desde Colfecar (Federación Colombiana de Transportadores de Carga y su Logística) reiteran que los retos de seguridad en la vía panamericana y la frontera común son reales y deben ser enfrentados de manera conjunta. Pero que es un error “mezclar los instrumentos de política comercial con los objetivos de seguridad”.
Desde el gremio que representa el transporte y la logística, se suman al llamado urgente al diálogo bilateral, al uso de los mecanismos de la Comunidad Andina y a la separación entre las agendas de seguridad, comercio y energía.
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