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La junta directiva de Interconexión Eléctrica S.A. ordenó terminar su contrato de trabajo, luego de que quedara en firme la sentencia del 26 de febrero del Consejo de Estado que anuló su nombramiento como presidente de la compañía.
La decisión se tomó el 14 de marzo, por unanimidad y mediante voto por escrito. Ese mismo día, la administración le notificó la terminación unilateral del contrato.
El movimiento cierra un proceso que venía en curso desde finales de febrero, cuando la Sección Quinta del Consejo de Estado tumbó su elección por irregularidades en el proceso. En ese momento, ISA había optado por suspender el contrato mientras la decisión quedaba en firme.
El fallo fue claro. Habló de “vicios de expedición irregular” y de cambios en los criterios de evaluación cuando el proceso ya estaba avanzado, ajustes que terminaron modificando el puntaje de los candidatos. Ese cambio alteró el resultado. Carrillo, que en una primera calificación figuraba en los últimos lugares, terminó escalando a las primeras posiciones tras los ajustes. “Sí se configuró el vicio de expedición irregular, con capacidad suficiente para afectar la validez del acto demandado”, señaló la decisión.
No fue el único reparo. El Consejo de Estado también advirtió que la junta directiva asumió funciones técnicas que correspondían al Comité de Talento Organizacional y que se dejaron de lado, sin justificación clara, los resultados de la firma cazatalentos. Esa evaluación había concluido que Carrillo “no debía ser considerado para un cargo de alta dirección” en una empresa con el perfil de ISA.
Al final, Carrillo llegó a la presidencia en septiembre de 2024. Su paso por la compañía duró cerca de un año y medio. Su nombre tensó la relación entre el Gobierno y parte de la industria energética, en un momento en que ya había inquietudes por el rumbo de la política pública.
Durante el proceso de nombramiento hubo cuestionamientos formales. La Cámara de Comercio de Medellín, por ejemplo, suspendió su inscripción como representante legal mientras revisaba posibles irregularidades en el acta de designación. Se hablaba de omisiones en la forma en que se documentó la votación y de inconsistencias frente a estándares de gobierno corporativo.
También hubo movimientos de otros actores. Empresas del sector y fondos de pensiones, que concentran una porción relevante del accionariado, pidieron explicaciones sobre el proceso, la evaluación de los candidatos y el cumplimiento de criterios técnicos.
ISA, controlada por Ecopetrol desde 2021, queda ahora obligada a retomar ese proceso desde una etapa previa. Mientras tanto, la compañía sigue bajo la dirección encargada de Gabriel Jaime Melguizo.
Es la columna vertebral del sistema de transmisión eléctrica en Colombia, con cerca del 80 % de las redes, y tiene operaciones en varios países de América Latina. Desde 2021 está bajo el control de Ecopetrol, que adquirió el 51,4 % de las acciones que tenía la Nación. El Gobierno mantiene además una participación directa cercana al 8,8 %, mientras el resto está en manos de inversionistas privados.
Durante el paso de Carrillo por la compañía, los resultados financieros mostraron señales mixtas. ISA reportó ingresos por más de COP 16 billones, con crecimiento marginal, mientras la utilidad cayó y el Ebitda también retrocedió frente a periodos anteriores.
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