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Crédito sin vueltas: ¿por qué pedir plata ya no tiene que ser una pesadilla?

En 2025, los bancos digitales fueron clave para el desembolso de créditos. Nequi, por ejemplo, desembolsó créditos por COP 1,3 billones.

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06 de enero de 2026 - 10:32 p. m.
El acceso a crédito sigue siendo limitado. Apenas 35,5 % de los adultos tiene vigente algún producto de crédito financiero.
El acceso a crédito sigue siendo limitado. Apenas 35,5 % de los adultos tiene vigente algún producto de crédito financiero.
Foto: Bloomberg - Agencia Bloomberg
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Pedir un crédito suele parecerse a entrar a un laberinto: papeles, letras pequeñas, llamadas que nadie contesta y, al final, una deuda que no siempre se entiende. Ese miedo explica por qué, cuando la plata aprieta, muchos terminan en manos del “gota a gota”, aunque sepan que el costo será brutal.

En ese terreno movedizo es donde el crédito digital ha ido ganando espacio.

Este año, Nequi dejó una señal clara de hacia dónde apunta esa transformación. Entre enero y septiembre del año pasado, Nequi desembolsó más de 590.000 créditos por un total cercano a COP 1,3 billones.

El monto promedio fue de COP 2,4 millones, una suma más cercana a necesidades reales (arreglar una moto, surtir un negocio, cubrir una urgencia) que a deudas impagables.

Casi 7 de cada 10 créditos fue para personas con poca o ninguna experiencia crediticia, es decir, gente que históricamente no le “aparecía” al sistema financiero.

El cierre de 2025 dejó otra señal. Solo en diciembre, Nequi habilitó créditos preaprobados por COP 8,2 billones para más de 2 millones de personas.

En los últimos años, el acceso al crédito empezó a cambiar de forma silenciosa. Bancos tradicionales, billeteras digitales y fintech han ido empujando modelos más rápidos y menos burocráticos, especialmente para personas que históricamente quedaron por fuera del sistema financiero. Plataformas como Daviplata, Movii, dale!, bancos digitales y aplicaciones ligadas a entidades tradicionales han ampliado la oferta de créditos de bajo monto, con procesos 100 % digitales y evaluaciones basadas en el uso real de los productos financieros.

En ese ecosistema (todavía fragmentado y con retos importantes en tasas, educación financiera y sobreendeudamiento), los bancos digitales se han consolidado como uno de los jugadores más visibles, sobre todo entre personas con poca o nula experiencia crediticia.

En diciembre, justamente, es cuando se juntan gastos, deudas viejas y promesas de año nuevo. Que una plataforma anticipe esa presión y ofrezca crédito sin trámites extra cambia la lógica tradicional. Un modo de empezar 2026 con las cargas financieras más balanceadas.

Lograrlo, sin embargo, requiere poner lupa a las letras pequeñas.

¿Crédito fácil significa crédito peligroso?

No necesariamente. Todo depende de cómo se diseñe. En el caso de Nequi, el modelo apunta a tres cosas básicas que suelen faltar en el crédito tradicional: montos ajustados al perfil, condiciones visibles sin intermediarios y riesgo claro.

Sin embargo, hay reglas simples que valen oro:

  1. Pedir solo lo que se necesita, no lo que “ofrecen”. Un crédito no es ingreso extra, es plata prestada.
  2. Mirar la cuota como gasto fijo, no como algo flexible.
  3. Pagar a tiempo: el historial no se construye con montos grandes, sino con disciplina.

En el sistema financiero, cumplir pesa más que ganar mucho.

¿Cómo subir el puntaje crediticio?

El puntaje crediticio sigue rodeado de mitos. Uno de los más comunes es creer que estar reportado en una central de riesgo es algo negativo, o que no tener ningún crédito garantiza un buen score. En realidad, ocurre lo contrario: no existir en el sistema financiero suele jugar en contra.

Para dar una calificación, las centrales de riesgo (como TransUnion y Datacrédito), tienen en cuenta información que les reportan bancos, cooperativas, aseguradoras, empresas de servicios y hasta compañías de telecomunicaciones.

Según lo explicado por Scotiabank Colpatria, estas son las claves para alcanzar un mejor score crediticio:

  • Pague sus cuentas a tiempo: los pagos atrasados, los cobros y las quiebras tienen un efecto negativo en su puntaje de crédito.
  • Mantenga el saldo de sus cuentas por debajo del 35 % de su crédito disponible. Por ejemplo, si tiene una tarjeta de crédito con un límite de COP 1.000.000, intente mantener el saldo pendiente por debajo de COP 350.000.
  • Revise su informe crediticio regularmente para asegurarse de que la información sea precisa.

No todos los factores pesan igual. Según TransUnion, bajo el modelo VantageScore® 3.0, el historial de pagos explica el 40 % del puntaje. En pocas palabras: ser buen pagador sigue siendo la regla de oro.

El uso del crédito representa otro 34 %. Aquí cuentan variables como la utilización del cupo (20 %), los saldos totales (11 %) y el crédito disponible (3 %).

La llamada profundidad crediticia aporta el 21 %. Este indicador evalúa cuántos productos se tienen y desde hace cuánto. Las cuentas antiguas juegan a favor porque muestran constancia y una relación de largo plazo con el sistema financiero.

El último componente es el crédito reciente, con un peso del 5 %, que incluye nuevas solicitudes o créditos abiertos en los últimos meses.

Inclusión financiera

Según el informe de Inclusión Financiera de 2024 (el último publicado), 37,1 millones de adultos (el 95,8 % de la población mayor de edad) tienen al menos un producto de depósito, como cuentas de ahorro o billeteras digitales.

El acceso al crédito, sin embargo, sigue siendo más limitado. Solo el 35,5 % de los adultos tenía vigente algún producto de crédito financiero, apenas 0,2 puntos porcentuales más que en 2023.

La brecha también es de género. Los hombres acceden en mayor proporción al crédito en casi todas las modalidades, especialmente en el crédito de consumo. La diferencia se reduce en tarjetas de crédito, donde el acceso es más parejo.

En ese contexto, fortalecer el historial crediticio es una condición clave para que más personas pasen de usar el sistema financiero a ser parte activa de él.

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jomavasu(adh7f)07 de enero de 2026 - 01:37 a. m.
O sea que se volvio pecado, no tener creditos.
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