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El Ministerio de Minas y Energía de Colombia informó que mantiene monitoreo permanente sobre el mercado global de petróleo, gas y combustibles después de la escalada de tensiones militares en Medio Oriente. La cartera evalúa, casi en tiempo real, si esos movimientos pueden afectar el abastecimiento interno o el equilibrio económico del sistema energético nacional.
Los mercados petroleros reaccionaron con fuerza en los últimos días por el conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel. El crudo Brent, referencia internacional, llegó a superar temporalmente los USD 100 por barril, un nivel que no se veía desde los primeros choques energéticos vinculados a la guerra en Ucrania.
Cualquier amenaza (ataques a embarcaciones o bloqueos) tiende a encarecer el crudo y, con ello, los costos energéticos globales. Ahora mismo, el tránsito enfrenta presión geopolítica porque Irán ha decidido restringir el paso en medio del conflicto regional.
En este momento, el paso se encuentra bajo una intensa presión geopolítica debido a que Irán decidió limitar su tránsito en medio del conflicto de la región.
La coyuntura llega en un momento particular para el país. En febrero, Colombia fue admitida como miembro permanente de la International Energy Agency (AIE), una organización que coordina la respuesta energética de los países industrializados frente a crisis de abastecimiento.
La adhesión supone compromisos específicos. Incluirse en tácticas conjuntas para asegurar que los países tengan suficiente energía para su desarrollo, incluso en circunstancias de volatilidad extrema o escasez, “de manera solidaria”.
Precisamente, la AIE activó una de esas herramientas: la liberación coordinada de reservas estratégicas. Los 32 países miembros acordaron liberar 400 millones de barriles, la mayor intervención conjunta en la historia del organismo, con el objetivo de aumentar temporalmente la oferta y contener la escalada de precios.
El efecto, sin embargo, ha sido limitado.
“La liberación de reservas por parte de la AIE equivale a apuntar con una manguera de jardín hacia el incendio de una refinería”, dijo el experto Stephen Innes para Bloomberg.
La propia agencia estima que la guerra ya ha afectado alrededor del 7,5 % de la producción petrolera mundial, una perturbación considerable en un mercado donde los equilibrios entre oferta y demanda suelen ser frágiles.
Por eso el monitoreo no solo tiene un componente energético, sino también económico.
El transporte de carga es uno de los primeros en sentirlo. En Colombia, mover mercancías por carretera representa hasta el 44,5 % del costo logístico de un producto, según estimaciones del gremio exportador Analdex.
Diversificación energética como escudo
Mientras el conflicto persista, el Gobierno insiste en que la solución de fondo pasa por reducir la exposición del país a choques externos.
La apuesta es avanzar en la diversificación de la matriz energética, acelerar la entrada de renovables y disminuir gradualmente la dependencia de combustibles fósiles.
El Gobierno, además, reafirmó su apoyo a los intentos multilaterales de mantener la estabilidad del mercado energético global.
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