Publicidad

Baja la informalidad en Colombia, pero crece la brecha para jóvenes y mujeres campesinas

El 54,8 % de los ocupados trabaja informalmente. Al mismo tiempo, el empleo juvenil cayó en 52.000 personas en un año y las mujeres campesinas registran una tasa de ocupación de casi la mitad de la de los hombres.

Foto de personas caminando en el centro.
La informalidad bajó apenas 0,4 puntos en un año. Hoy son 13,2 millones de personas. Entre los jóvenes hay menos ocupados y las mujeres campesinas siguen rezagadas.
Foto: Gustavo Torrijos Zuluaga

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

La informalidad laboral cedió frente al año pasado, pero todavía abarca a más de la mitad de los trabajadores colombianos. Al mismo tiempo, el país perdió unos 52.000 ocupados jóvenes en un año y las mujeres campesinas registraron una tasa de ocupación casi 35 puntos porcentuales inferior a la de los hombres, según el más reciente informe del DANE. De manera que detrás de los indicadores generales persisten diferencias profundas según la edad, el género y el lugar de residencia.

Entre junio y agosto de 2021, la tasa de informalidad era del 59,7 %. En el mismo periodo de 2026 llegó al 54,8 %, una reducción de 4,9 puntos porcentuales en cinco años. El cambio es considerable cuando se observa el periodo completo, aunque el resultado más reciente revela un avance mucho más lento: frente al 55,2 % registrado un año atrás, la caída fue de apenas 0,4 puntos.

La distancia entre las ciudades y el campo es más pronunciada. En las 13 principales ciudades y áreas metropolitanas, el 40,7 % de los ocupados trabajaba informalmente. En los centros poblados y las zonas rurales dispersas, la proporción ascendía al 83,1 %. Allí, más de ocho de cada diez trabajadores estaban en esa condición: en la burbuja de los empleados sin protección ni garantías en pensión y salud.

Las diferencias también aparecen al comparar ciudades. Sincelejo registró una informalidad del 65,4 %, seguida de Cúcuta y Riohacha, con 62,4 % y 61,6 %, respectivamente.

Le puede interesar

Bogotá tuvo la menor tasa, del 34,1 %; después se ubicaron Tunja, con 34,7 %, y Manizales, con 35,3 %. Entre Sincelejo y Bogotá hay 31,3 puntos porcentuales de diferencia.

Le puede interesar: Plataformas de transporte: seguros, tarifas y nuevas reglas si se aprueba la nueva ley

Menos jóvenes ocupados que hace un año

El empleo juvenil ofrece otra señal de deterioro. En el trimestre junio-agosto, Colombia tenía 5,17 millones de ocupados entre los 15 y los 28 años. Un año antes eran 5,22 millones: cerca de 52.000 más.

La tasa de desocupación de este grupo pasó del 14,8 % al 15,2 %, mientras que la tasa de ocupación bajó del 46,9 % al 46,7 %. La participación laboral, en cambio, aumentó ligeramente, del 55 % al 55,1 %.

En conjunto, aunque una proporción algo mayor de jóvenes participa en el mercado laboral, hay menos de ellos trabajando.

La industria manufacturera perdió ocupados jóvenes: pasó de 585.000 a 553.000. Transporte y almacenamiento siguió el camino contrario y sumó unos 19.000, hasta alcanzar los 390.000.

También cambió la composición del empleo: los trabajadores jóvenes con empleos particulares disminuyeron en unos 43.000, mientras que quienes trabajaban por cuenta propia aumentaron en 28.000.

Es decir, menos empleo en manufactura y más en transporte y almacenamiento; menos empleo particular y más empleo por cuenta propia.

A esa dificultad se suma la cantidad de personas que no estudian ni trabajan, los "ninis". Eran 2,33 millones de jóvenes, equivalentes al 21,1 % de la población entre los 15 y los 28 años.

Recomendado: Magda Rincón, la piloto militar que hizo historia con el Gavilán

La brecha laboral de las mujeres campesinas

La desigualdad no se limita a la población joven ni al empleo informal. En el conjunto del país, la tasa de ocupación masculina fue del 70,9 %, frente al 47,6 % de las mujeres. También había más mujeres desempleadas: 1,19 millones, frente a 1,05 millones de hombres.

Entre quienes se identifican como campesinos, las diferencias son todavía más amplias. El DANE contabilizó 11,89 millones de personas campesinas de 15 años o más. Su tasa de ocupación fue del 56,5 % y la de desocupación, del 7,2 %, inferior a la registrada entre la población no campesina.

Publicidad

Es decir, más mujeres desempleadas, y peor aún entre quienes se consideran campesinas.

Ese es un palo en la rueda: el promedio cambia considerablemente al separar los resultados por sexo. La tasa de ocupación de los hombres campesinos llegó al 73,9 %; la de las mujeres fue del 38,5 %. Además, la desocupación femenina campesina alcanzó el 11,3 %, más del doble del 4,9 % registrado entre los hombres.

Publicidad

Si se habla de actividad económica, también está concentrada. La agricultura, la ganadería, la caza, la silvicultura y la pesca reunían al 39,1 % de los ocupados campesinos; el comercio representaba otro 12,6 %. En un contexto en el que la informalidad llega al 83,1 % en las zonas rurales dispersas, tener trabajo no garantiza por sí solo estabilidad ni protección social.

La reducción de la informalidad es real, pero el ritmo reciente ha sido modesto. Y el promedio nacional no cuenta toda la historia: los jóvenes son menos en el empleo que hace un año y las mujeres, en particular las campesinas, siguen encontrando una distancia considerable entre estar disponibles para trabajar y conseguir una ocupación.

Publicidad

Vea en video: Arroceros: dos peleas que pueden definir qué pasa con el arroz en 2027

💰📈💱 ¿Ya se enteró de las últimas noticias económicas? Lo invitamos a verlas en El Espectador.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
Lo que es tendencia

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido