Pedía dos puntos más de IVA

José Manuel Restrepo y la reforma tributaria, según sus columnas en El Espectador

Noticias destacadas de Economía

El nuevo ministro de Hacienda fue columnista de este diario durante cinco años, hasta 2019. Una docena de veces abordó el tema tributario. Insistió en una reforma de fondo y a largo plazo, que no lacerara a la clase media y beneficiara a pobres sobre ricos, todo dependiendo de un acuerdo nacional y una “vaca nacional”.

El hoy ministro de Hacienda, José Manuel Restrepo Abondano, fue columnista de la edición dominical de El Espectador y en varios de sus escritos esbozó lo que debiera ser una reforma tributaria. Una columna diciente es la titulada “Hacedores de política macro a reaccionar”, del 11 de abril de 2015, en la que revisa la economía nacional y propone soluciones de “urgencia”, “acciones efectivas” para “no caer en eventuales paños de agua tibia”. (Aquí puede leer la columna completa).

Como factores agravantes advirtió sobre “la caída en los ingresos fiscales y la necesidad creciente de gasto e inversión pública”, sobre “el fenómeno de altos niveles de inflación”, que “desbordan la meta anual del Banco de la República”, “los inquietantes resultados de la balanza comercial”; “la ya evidente desaceleración del crecimiento del PIB”, y “el impacto del choque internacional de los precios del petróleo”. (El nombramiento de José Manuel Restrepo como nuevo ministro de Hacienda).

Su mayor interés fue sobre el tema fiscal, “el hueco estimado por menores ingresos tributarios y las necesidades de recursos para programas sociales, de infraestructura y los eventuales recursos para un escenario de acuerdos de paz (que supera los $18 billones) llevaron a la propuesta de una Comisión de Reforma Tributaria Estructural”. Seis años después, esas necesidades se calculan al menos 24 billones, aunque él, en medio de este caos social, ya habló de al menos 14 billones.

Entonces, gobierno de Juan Manuel Santos, se había creado una comisión para pensar en una reforma tributaria, pero Restrepo advirtió a ese grupo que sus planes “nos devuelve a la idea del ‘reparcheo anual’ de los ingresos tributarios y no a las medidas de fondo que requiere el país”. El hoy ministro de Hacienda se arriesgó a proponer en “un año electoral, y asumiendo el costo político que de allí se derive”, que “el Gobierno debiese anticipar la presentación y discusión del Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP)”. Eso significaba, en sus palabras, “proponer una reforma tributaria que dure más que un año y que promueva mayores niveles de competitividad, progresividad y desarrollo”, basada en “las proyecciones y cifras fiscales del MFMP”.

Para Restrepo, en 2015, resultaba “sorprendente, inaceptable, antitécnico y profundo generador de desconfianza empresarial que una nación como la nuestra en los últimos 14 años haya enfrentado ocho reformas o ajustes tributarios”. Y se preguntaba: “¿No será este un buen momento para reaccionar y reducir efectivamente costos en el sector industrial (de logística, transporte o de energía), o para acompañar a la agroindustria en el proceso productivo, o simplemente reducir tanta dificultad en las licencias y consultas a comunidades para motivar el desarrollo minero o energético?”. Todo un llamado a una “reacción más contundente de los hacedores de política macro”, que ahora se convirtió en su responsabilidad principal.

El 28 de junio de 2014 ya había escrito otra columna titulada “Otra vez reforma tributaria”, en la que decía: “Parece ya parte de nuestra historia el tener que soportar con bastante frecuencia, y por lo menos una vez en cada gobierno, una nueva reforma tributaria”. Insistía en la importancia de la decisión, porque “parte de la política de estabilidad macroeconómica y de confianza y seguridad a los inversionistas es contar con un sistema tributario relativamente estable y coherente”, además, “incide en oportunidades de inversión que se pierden para el país”. (Aquí puede leer la columna completa).

Su análisis concluía: “Parte del fracaso en las reformas tributarias anteriores es que los impuestos que creíamos eran coyunturales, como el 4 por mil o el del patrimonio, ya son estructurales y ahora nos dicen que su desmonte necesita una reforma que los compense. Pregunto nuevamente, ¿acaso no eran coyunturales?”.

Era consciente de las necesidades: “Sin duda el país necesita recursos nuevos para una mejor educación, para los sistemas de salud, para las viviendas gratis, para permitirnos mejor infraestructura, para enfrentar los acuerdos que surjan del proceso de paz, para tanto compromiso de campaña y en general para reducir los niveles de pobreza e inequidad de oportunidades”. Pero subrayaba el costo social, que hoy se ve reflejado en las protestas callejeras: “Lo que no puede ser es que dichos recursos vengan exclusivamente de la misma población de siempre, llámense aquellos que se someten persistente y rigurosamente a ser gravados o aquellos a quienes es más fácil gravarlos (clase media trabajadora)”.

¿Qué hacer para no afectar a esos segmentos de población? Propuso el hoy ministro de Hacienda algo que sigue siendo muy polémico: “Revisar si es conveniente sostener el privilegio que tienen las rentas de capital (impuesto a los dividendos), o estudiar cómo elevar los valores catastrales o tarifas impositivas en propiedades de activos rurales (tierras y ganado) y urbanos, que supondrían fuentes adicionales de recursos”.

Pidió “hacer un esfuerzo mucho más profundo en evitar la evasión y la elusión, como se hizo con el IMAN en el impuesto de renta” y señaló que “es indispensable controlar el contrabando que nos está desbordando”, así como opinó que “se hace indispensable un control en los impuestos regionales y en los abusos en contratación en municipios y departamentos, en donde se percibe cierto derroche e ineficiencia en el gasto público, con la mirada hacia otro lado de los organismos de control”.

En esa columna de 2014 destacó: “Bienvenida una reforma tributaria, pero necesitamos que sea mucho más creativa fiscalmente hablando”. E insistió en pedir “esfuerzos más evidentes por controlar la evasión de IVA y renta, y por gravar a quienes suelen pasarse por la faja el sistema tributario”. José Manuel Restrepo remató reclamando que la reforma “dure por lo menos dos períodos presidenciales”.

Paradójica resulta ahora su columna del 7 de julio de 2018, titulada “Hacia un acuerdo nacional”, justo lo que el país le reclama en 2021. Fue escrita a raíz de la elección como nuevo presidente de Iván Duque, por lo que celebró su nombramiento y la convocatoria de reuniones con todos los sectores sociales en busca de consensos políticos y sociales. Citó a Duque diciendo: “¡No más divisiones, pensemos en un país con todos y para todos!... Se trata hoy, más que nunca, de unir a nuestro país, de construir, porque cuando se construye y no se destruye el futuro es de todos los colombianos”. Las buenas intenciones no se concretaron. (Aquí puede leer la columna completa).

Sumando a esa perspectiva, que tal vez incidió ahora para su escogencia como ministro de Hacienda, dijo un Restrepo optimista: “Es posible lograr el 5 % del PIB adicional en inversión, generar cinco millones de empleos (la mitad de ellos nuevos y la otra de formalización), alcanzar un crecimiento medio del 5 % anual en el PIB, llegar a los primeros tres lugares de los países de Latinoamérica en el índice del WEF en eficiencia gubernamental, avanzar en la reducción a cero de la pobreza extrema y generar mejoramientos significativos en materia de equidad”. El crecimiento ahora parece un sueño, pues se sumó la crisis económica generada por la pandemia.

Sin embargo, el 4 de octubre de 2014 había concretado acciones que hoy debe estarse preguntado y que dejó en la columna “Reforma tributaria: todos a poner”. “Gústenos o no debemos acostumbrarnos a la idea de una reforma tributaria”, decía. Pedía “entregarle al país una reforma de largo plazo, que envíe un mensaje de tranquilidad fiscal a los nuevos y actuales inversionistas y que garantice cierta estabilidad macroeconómica de largo plazo”. (Aquí puede leer la columna completa).

Frente al IVA, tema clave hoy, opinaba: “Debiese incluir uno o dos puntos adicionales con mayor universalidad en los bienes y servicios gravados y destinación social especifica de esos puntos adicionales”. También preveía “algún ajuste al impuesto de renta y en especial eliminar buena parte de las rentas exentas”. Era partidario de “sostener el 4 por mil, e imponer un impuesto que grave los beneficios de los grandes capitales productivos (mejor en dividendos que en patrimonio), y debiese incluir también una esfuerzo de penalización y endurecimiento con la evasión y el contrabando”. Remarcaba: “La reforma tributaria es inevitable, pero tratemos que sea de largo plazo, y forcemos a que todos pongan en esta gran ‘vaca nacional’”.

Pero antes de lograr esa meta, el mayor problema lo previó el propio José Manuel Restrepo: un acuerdo nacional sería posible “cuando haya un país reunido en un propósito común”. Todo lo contrario a la realidad actual y su mayor reto como ministro de Hacienda.

Comparte en redes: