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Colombia volvió a gastar más dólares de los que produce: el nivel más alto en tres años

El déficit de la cuenta corriente se amplió a 3,1 % del PIB en el cuarto trimestre de 2025, equivalente a USD 3.912 millones, el nivel más alto en tres años.

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04 de marzo de 2026 - 10:53 p. m.
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Cada vez que un colombiano compra un celular importado, un carro ensamblado afuera o una máquina para su negocio, salen dólares del país.

Cada vez que vendemos café, petróleo o recibimos remesas, entran dólares.

Cuando salen más de los que entran, se abre un hueco. Ese hueco se llama déficit en cuenta corriente.

En el cuarto trimestre de 2025, ese faltante llegó a USD 3.912 millones, equivalentes al 3,1 % del tamaño de la economía. Es el nivel más alto en tres años, según un informe del Grupo Cibest (antes Bancolombia).

En todo 2025, el país acumuló un déficit externo de USD 10.883 millones (2,4 % del PIB).

No es una cifra de alarma inmediata. Colombia antes ha tenido desbalances mayores. Pero sí marca un cambio: el hueco volvió a crecer después de varios trimestres de moderación.

Pese a que el dato anual se mantiene por debajo del promedio prepandemia (4 % del PIB), el deterioro frente a 2024 refleja una presión creciente desde el frente comercial.

Más consumo, más importaciones

El motor detrás del aumento fue sencillo: los colombianos compraron más bienes importados de los que el país logró vender afuera.

Las importaciones de consumo crecieron a ritmos superiores al 20 % en el último trimestre del año. También aumentaron las compras de bienes de capital, como maquinaria y equipos.

Eso habla de una demanda interna activa. Comercios que se abastecen, empresas que invierten, hogares que consumen.

El problema es que las exportaciones no acompañaron ese ritmo.

El carbón y el petróleo —que siguen siendo los principales generadores de divisas— enfrentaron menores precios y menores volúmenes exportados. El café tuvo un buen año, junto con el banano, alimentos procesados, químicos y oro, pero no fue suficiente para compensar la debilidad del sector energético.

¿Cuál es el resultado? Seguro que adivinó: más dólares saliendo por compras que entrando por ventas.

En términos trimestrales, las importaciones representaron el 13,5 % del PIB y las exportaciones el 10,3 %, ambos con caídas frente al trimestre anterior, pero con un retroceso mayor en ventas externas.

En servicios, el balance volvió a terreno negativo (-0,3 % del PIB) tras varios trimestres de superávit. Pese al buen momento del turismo, se registró una caída en el transporte aéreo de pasajeros extranjeros.

Utilidades en salida; remesas equilibran

Otro elemento que pesa son las utilidades que empresas extranjeras envían a sus casas matrices.

En el cuarto trimestre salieron USD 5.108 millones por este concepto, el dato más alto desde 2022. Esto representa 2,9 % del PIB, por debajo del 3,2 % de la pandemia.

Es el pago normal por inversiones realizadas en el país, pero suma presión sobre el balance externo.

Al mismo tiempo, los ingresos que empresas colombianas reciben por inversiones en el exterior disminuyeron.

Si el hueco no fue mayor, se debe en buena parte a las remesas.

En el cuarto trimestre ingresaron USD 4.669 millones enviados por colombianos en el exterior, el mayor registro desde que hay datos comparables.

Es dinero que llega directo a los hogares y que hoy cumple una función: ayuda a equilibrar las cuentas externas. Sin ese flujo, el déficit habría sido considerablemente más amplio.

Según el informe, la solidez de estos flujos responde tanto a la diversificación de los países de origen como a una menor exposición a cambios restrictivos en la política migratoria de Estados Unidos.

¿Quién financia el faltante?

Cuando el país gasta más dólares de los que genera, necesita que alguien los ponga.

En 2025, buena parte de ese dinero llegó por inversión de portafolio, es decir, compra de deuda pública y otros activos financieros.

En la cuenta financiera, Colombia registró entradas netas por USD 3.471 millones (2,7 % del PIB), el mayor nivel desde el cuarto trimestre de 2022.

Uno de los movimientos más grandes fue la venta directa de títulos de deuda (TES) a la gestora internacional PIMCO por cerca de USD 6.000 millones en diciembre.

Eso permitió financiar parte del desbalance.

La inversión extranjera directa —la que llega para construir fábricas, abrir empresas o expandir operaciones— fue menor, de apenas USD 2.522 millones en el trimestre, equivalente a 1,4 % del PIB, “insuficiente”, señaló el informe, para cubrir la totalidad del déficit de cuenta corriente.

Ese detalle importa. La inversión de portafolio puede entrar rápido, pero también salir rápido si cambian las condiciones internacionales.

Apreciación del peso

Hay un factor que atraviesa todas estas cifras: el tipo de cambio.

La apreciación del peso en 2025 hizo que el déficit, medido como porcentaje del PIB, pareciera más contenido. Pero en dólares, el deterioro fue mayor.

Un peso fuerte abarata las importaciones y estimula el consumo externo, pero también encarece las exportaciones en términos relativos.

La economía cerró 2025 con más consumo y más flujo de capital financiero.

Para 2026, el Grupo Cibest espera un crecimiento económico moderado, más débil, “lo que podría reducir el desbalance comercial en los próximos semestres”. Si la economía se desacelera, las importaciones podrían enfriarse y el déficit reducirse.

La trayectoria del dólar será clave. En un año, la Tasa Representativa del Mercado pasó de COP 4.116 por dólar a 3.751, fijada por la Superintendencia Financiera, una desvalorización de COP 365 de la divisa frente al peso.

La relevancia del déficit externo está conectada a tres cosas cotidianas: el valor del dólar, las tasas de interés y la percepción de riesgo del país. Uno persistente y mal financiado puede traducirse en presión cambiaria y costos financieros más altos.

Por ahora, el déficit está lejos de los niveles críticos del pasado. Pero depende cada vez más del apetito de inversionistas internacionales y de que las remesas sigan llegando con fuerza.

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