
La junta directiva del Banco de la República subió la tasa de interés al 12,25 %. La decisión sorprendió a la mayoría de los analistas, que proyectaban que se mantendría en 12 %. Cuatro directores votaron a favor de esta opción (un aumento de 25 puntos básicos), dos por mantenerla inalterada y uno por incrementarla en 50 puntos básicos. Miguel Gómez, ministro de Hacienda, reveló en la rueda de prensa que el Gobierno estuvo con el grupo mayoritario.
Este año la junta ha incrementado en cuatro ocasiones la tasa de interés: 100 puntos básicos en enero y en marzo (esta última generó el descontento del entonces ministro Germán Ávila, al punto que se levantó de la sesión), 75 puntos básicos en junio y 25 puntos básicos este miércoles. Con la última decisión de la junta, la tasa se ubica en el punto más alto desde marzo de 2024.
La principal razón es el aumento en la inflación: en agosto se ubicó en 6,2 % anual. El dato duplica la meta del Banco de la República, que es 3 %. Las principales presiones, destacó la junta, vinieron de alimentos y regulados. Ambos grupos podrían seguir subiendo por el fenómeno de El Niño. Las expectativas de inflación de los analistas para diciembre de este año también han aumentado: en la encuesta de septiembre se situaron en 6,8 %, aunque la expectativa a dos años bajó al 4 %.
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Gómez, en su primera junta de decisión sobre tasas de interés, explicó que la persistencia del fenómeno inflacionario preocupa al Gobierno, porque es un “impuesto que castiga particularmente a las personas más pobres”. Quienes tienen mayores ingresos pueden asimilar los aumentos de precio más fácilmente que las personas que tienen medida la plata, o a las que de por sí ya no les alcanza, para sobrevivir al mes.
El aumento de los precios, reconoció el ministro, golpea al Gobierno “muy duro” porque la inflación determina el piso del reajuste salarial y el Estado tiene una nómina grande, pero principalmente por la tasa de interés. “Las tasas de interés reales descuentan el fenómeno de inflación, si la inflación es alta, la tasa de interés tiene que ser alta. Y eso lesiona el crecimiento de la economía, las posibilidades de inversión y el costo de la deuda”, dijo.
Entre los factores que están impulsando la inflación está el petróleo, que durante varias semanas ha estado por encima de los USD 100 en medio de la guerra en Oriente Medio. Más allá del golpe para los combustibles, el ministro destacó que el aumento en el precio afecta una “enorme cantidad de bienes”, incluyendo fibras sintéticas para la ropa y el calzado, envases, detergentes, pinturas e incluso la pasta de dientes. Y, además, impacta el precio de los fertilizantes, claves para el agro y la industria.
Otro factor importante para entender el rumbo de la inflación, según el ministro, es el terremoto del pasado 10 de agosto, que ha tenido impacto en los precios, principalmente por las afectaciones en el Valle del Cauca, una región importante para la logística y el transporte. A esto se suma el fenómeno de El Niño, que ya está impactando la producción agrícola, y el aumento en las tasas de interés en Estados Unidos.
Leonardo Villar, gerente del Banco de la República, afirmó que es muy difícil determinar cuál será el impacto a corto y mediano plazo del terremoto. Sin embargo, a partir de la experiencia de otros países, señaló que las catástrofes de esta naturaleza, además del drama humano, tienen un impacto negativo sobre la actividad económica, pero por un tiempo relativamente corto. Al cabo de unos meses, afirmó, se convierte en un impacto positivo por la inversión para la reconstrucción, específicamente en las regiones donde se dio el fenómeno.
Tras la decisión, Laura Clavijo, directora de Investigaciones Económicas de Grupo Cibest, dijo que el aumento en la tasa de interés muestra que la junta le dio “mayor peso” a la persistencia de las presiones inflacionarias que al alivio derivado de la apreciación del peso (este miércoles el dólar cerró en COP 3.307,50).
Alejandro Reyes, economista principal de BBVA Research, destacó que la junta observa que la economía sigue “robusta”, con un crecimiento positivo en el segundo trimestre del año (3,5 %). Hacia delante, afirma el analista, se espera que los datos de actividad económica sean menos favorables que en los últimos meses. De ahí que el Banco de la República podría optar por mantener las tasas.
La situación fiscal
En palabras de Gómez, la inflación se parece a la fiebre: si usted tiene una gripe y no tiene fiebre, posiblemente es malestar, pero si tiene fiebre, puede ser algo más serio. “La inflación es la fiebre de la economía y, por lo tanto, todos los males se agravan si tiene inflación”.
En este momento Colombia atraviesa por una situación fiscal compleja (el Ministerio de Hacienda, de hecho, ha dicho que es la más grave en la historia del país). En 2027, según los cálculos del Gobierno, Colombia enfrentaría un déficit fiscal del 9,4 % del PIB, por encima del registrado en la pandemia. La propuesta de Hacienda es bajarlo a 7,2 % con la aprobación de la ley de rescate económico, que llegaría al Congreso el próximo mes. Este año el déficit cerraría en 7,2 % si se materializa un recorte de gasto por COP 20 billones.
Esta semana, el gobierno de Abelardo de la Espriella informó que está analizando las opciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para enfrentar la crisis. De hecho, el lunes, Colombia solicitó la Consulta del Artículo IV, una evaluación que realiza el Fondo de la economía y de los planes macroeconómicos y que es, como reconoció el Minhacienda, “el primer paso para profundizar el diálogo sobre nuevas formas de colaboración”.
Aunque es habitual que en las ruedas de prensa el ministro responda preguntas sobre distintos temas que afectan la economía, incluyendo la política fiscal, en esta ocasión el jefe de la cartera prefirió no responder a la pregunta sobre qué se espera de los acercamientos con el FMI. Al respecto, Villar dijo que el Banco ve con buenos ojos las conversaciones con el Fondo.
Sobre el manejo fiscal, Gómez solo aseveró que el plan de ajuste tiene una estrategia en tres pasos: “La primera fase, en la que estamos, es la presentación del presupuesto. El segundo paso es la ley de rescate económico, en la que hemos venido trabajando desde hace semanas, pero no quiero dar noticias porque primero tengo que sacar el presupuesto. Este proyecto lo radicaremos en 10 o 12 días. El tercer paso es el Plan Nacional de Desarrollo, donde se pueden incluir medidas que tengan un impacto sobre el tamaño del Estado y cómo este se financia”.
Sobre el ajuste fiscal, el gerente del Banrep advirtió que es “tremendamente difícil”, pero que será positivo para controlar la inflación. Sincronizar los objetivos de la política monetaria y la política fiscal, agregó Gómez, es “muy necesario y urgente”. El jefe de la cartera de Hacienda afirmó que buena parte del problema inflacionario se relaciona con el exceso de gasto público y privado. Y, por lo tanto, sostiene que, en la medida en que se pueda implementar una política de austeridad, se reducirá la presión sobre los precios.
El gerente del Banco concluyó que las expectativas apuntan a que el próximo año la inflación irá convergiendo hacia la meta gradualmente: “Posiblemente no para llegar hacia la meta a finales de 2027, pero sí en la dirección que permita en 2028 estar alrededor del 3 %, que ha sido tan evasivo en los últimos años”. Tres factores serán determinantes para las próximas decisiones: los efectos del fenómeno de El Niño, el proceso de recuperación tras el terremoto y las medidas de política fiscal.
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