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Mercado de deuda pública gana aire tras recompra por Hacienda y señales del Banrep

Abril trajo alivio al mercado de deuda: los TES se valorizaron tras la recompra de COP 5,4 billones y el desmonte parcial del TRS por USD 9.300 millones, según Corficolombiana.

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Alejandro  Rodríguez Torres
16 de abril de 2026 - 01:37 p. m.
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El mercado de deuda colombiano llevaba meses caminando en una cuerda floja. Tasas al alza, ventas extranjeras, advertencias fiscales. Abril trajo vientos de cambio.

Los Títulos de Tesorería (TES), principal instrumento para el manejo de deuda pública, empezaron a valorizarse con fuerza. “En lo corrido de abril la deuda pública presenta valorizaciones destacadas con un movimiento promedio de -42 puntos básicos en los TES tasa fija y de -44 puntos básicos para las tasas de los TES UVR”, reportó el Banco de Bogotá.

La corrección no solo frenó las pérdidas de febrero y marzo: devolvió los títulos “a niveles más acordes con los fundamentales del país”.

El giro tiene varios motores. Uno de ellos, directo, medible: el Ministerio de Hacienda volvió a intervenir su propia deuda.

A comienzos de mes ejecutó la primera recompra de TES de 2026. El gobierno recibió demandas por COP 6,5 billones y recompró 5,4 billones, detalla el informe. La operación se concentró en referencias largas, 2036 y 2050.

Pero lo más relevante fue lo que estaba detrás. Durante meses, el mercado convivió con una estructura compleja, el Total Return Swap (TRS) por USD 9.300 millones. Una especie de puente financiero armado en 2025 para sostener la caja del Gobierno en un momento crítico.

Los TRS funcionan como transferencia de los rendimientos a otra parte a cambio de una comisión fija. Esa parte se beneficia de la exposición y el apalancamiento “sintético” (es decir, a través del intermediario, en este caso el Gobierno), una fórmula que no implica propiedad directa de los activos pero sí compromete flujos futuros y riesgos de mercado.

¿Funcionó? Sí, pero dejó dudas para los analistas. Ahora se está desmontando. “El desmonte parcial reduce la exposición a riesgos de llamados al margen” y contribuye a “estabilizar la dinámica de la deuda”, explica Corficolombiana. Ya se ha desmontado cerca de la mitad de la operación, con pagos anticipados en abril. La meta es cerrarla antes de la primera vuelta presidencial.

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Ese desmonte está teniendo efectos concretos. Parte del proceso implicó recomprar TES usados como colateral y retirar títulos del mercado. “La recompra de los TES involucrados elimina un riesgo relevante: que esta estructura fuese percibida como una fuente estructural de financiamiento”, advierte el mismo informe.

Esa era la duda de los analistas: si el mercado cree que un gobierno depende de mecanismos excepcionales para financiarse, el castigo llega vía tasas. Si ese riesgo desaparece, el premio aparece en precio.

Y apareció, porque en paralelo, el Banco de la República jugó su propia carta. Subió tasas, incluso en medio de tensiones con el Gobierno. “Otro catalizador para el buen comportamiento de los TES fue precisamente el incremento de tasas del Banco de la República, decisión que no solo refleja la independencia del Emisor y sino que también permite anclar las expectativas de inflación”, señala el Banco de Bogotá.

Los datos acompañan. Las expectativas de inflación a 12 meses bajaron de 5,94 % a 5,7 %. A 24 meses, de 4,60 % a 4,4 %. Con la tasa en 11,25 %, el nivel real ronda el 5 %.

La deuda de largo plazo lo agradece.

Petróleo y tensiones: unos pesos adicionales

Afuera, el contexto tampoco estorbó. El petróleo volvió a subir por encima de los USD 100 en medio de tensiones entre Estados Unidos e Irán. Para un país como Colombia, eso se traduce en ingresos adicionales. “El incremento de los precios del petróleo juega a favor”, afirma el Banco de Bogotá.

Las recientes elecciones y consultas “han generado un optimismo frente a lo que pueda ser un cambio de gobierno”, dice el Banco de Bogotá.

El riesgo país lo refleja. El Credit Default Swap (CDS) a cinco años cayó por debajo de los 200 puntos básicos. Para entenderlo: el CDS funciona como un seguro contra el riesgo de incumplimiento de deuda soberana. Mide el riesgo país.

Ahora, no todo es entusiasmo. Ni cerca.

La foto fiscal sigue siendo pesada. Según el Banco de la República, la deuda externa llegó a USD 253.168 millones en enero, el 55,2 % del PIB. El servicio de la deuda ya consume el 23 % del gasto público. Hace cuatro años era 18 %.

La Contraloría alertó el riesgo de la deuda: “El incremento acelerado del endeudamiento, las condiciones financieras más restrictivas y la débil articulación entre gastos e ingresos están comprometiendo el equilibrio fiscal del país”, señaló el ente de control.

Ese ruido no desaparece porque suban los TES un par de semanas.

El propio mercado lo sabe. La curva sigue invertida, con un diferencial de -85 puntos básicos entre tasas de corto y largo plazo. Un episodio inusual, la cuerda está tensa.

Y hay más. La estrategia de financiamiento sigue concentrada en los tramos corto y medio. “Los crecientes riesgos fiscales se reflejarán en las tasas de mayor plazo”, advierte Corficolombiana. La rebaja de calificación a BB- por parte de S&P sigue ahí, como recordatorio.

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Mientras los TES a tasa fija se valorizaron cerca de 34 puntos básicos en marzo, los títulos indexados a la inflación se desvalorizaron en promedio 43 puntos básicos.

Es decir, aumentó la demanda y la confianza en tasa fija (rendimiento con menos riesgo), mientras que los indexados a la inflación mostraron menos apetito por riesgos inflacionarios. Esto se debe, en parte, a las expectativas, que actualmente ubican la inflación de este año por encima del 6 %.

Contexto: Expectativas suben: inflación y petróleo empujan a los analistas hacia tasas más altas

Aun así, el ajuste de abril tiene algo distinto. No es solo liquidez entrando. Es una recomposición más profunda.

El desmonte del TRS, la recompra de TES, la señal del Banco de la República y el empuje del petróleo están alineando incentivos. Menos ruido en el corto plazo, más previsibilidad en la caja.

“Los TES de la parte media principalmente en la curva de UVR siguen siendo los más atractivos por los niveles actuales de tasas”, apunta el Banco de Bogotá, ya que los retornos se ubican por encima del 7 % en algunos tramos UVR. Es decir, un “premio” más alto que la deuda fija en referencias como los TES 2029 y 2030.

El dinero, como siempre, sigue esas pistas.

Un puente, no una solución

Por ahora, el país compró tiempo en 2025 con una operación compleja y todavía no tiene resuelto cómo sostener sus finanzas sin ese tipo de atajos.

“El TRS cumplió una función de puente financiero en un periodo de alto riesgo de iliquidez”, concluyó Corficolombiana.

Y los puentes, por definición, no son para quedarse a vivir.

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Alejandro  Rodríguez Torres

Por Alejandro Rodríguez Torres

Comunicador social y periodista apasionado por el mundo digital y la edición multimedia. Desde mayo de 2024 escribe en la sección Negocios sobre infraestructura y transporte. Le encanta la literatura y debatir hasta agotar las ideas.@alejandrorodtarodriguezt@elespectador.com
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