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El presidente Gustavo Petro se reunió este martes en la Casa Blanca con su homólogo estadounidense, Donald Trump, en un encuentro orientado a recomponer la relación bilateral tras meses de tensiones y cruces verbales entre ambos gobiernos.
La agenda incluyó temas de cooperación económica, energía y seguridad regional, en un momento de cambios políticos y económicos en Venezuela.
Tras la reunión, Petro aseguró que le planteó a Trump la posibilidad de que Ecopetrol participe en un plan de reactivación económica del occidente de Venezuela, con énfasis en energía, gas, petróleo e infraestructura ya existente.
Según el mandatario, Estados Unidos habría visto una posibilidad inmediata de aliviar sanciones en esa región, lo que abriría la puerta a un mayor involucramiento de la petrolera colombiana.
En diálogo con El Espectador, Petro explicó que Ecopetrol tendría un rol central en esa iniciativa y que el planteamiento fue bien recibido por Trump durante el encuentro.
“Sabemos bien que las articulaciones entre Colombia y Venezuela en materia de gas, de energía eléctrica, petróleos, de los puertos que se pueden usar, de la riqueza que puede quedar y de cómo esa riqueza puede transitar hacia una de las grandes generadores de energías limpias, que debería ser Ecopetrol, pero que el Congreso colombiano no lo ha dejado”, dijo el mandatario colombiano a este diario.
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El plan de llevar Ecopetrol a Venezuela
El jefe de Estado sostuvo que la propuesta se apoya en articulaciones ya construidas entre Colombia y Venezuela en materia de gas, energía eléctrica, petróleo y puertos, así como en la capacidad técnica instalada.
“Llevé al presidente de Ecopetrol y habló, le gustó mucho a Trump lo que ahí oyó, que no es más sino describir lo que ya tenemos, que no es qué vamos a hacer, sino lo que ya tenemos”, afirmó.
Petro recordó que, cuando fue alcalde de Bogotá, participó en la construcción de un gasoducto de TGI, experiencia que, dijo, le permite conocer de primera mano el potencial de la integración energética binacional.
Uno de los ejes del plan, según Petro, es el uso de energía limpia producida en Colombia, particularmente desde La Guajira.
“Solo La Guajira le puede dar energía limpia a toda Colombia y a toda Venezuela, y aún exportar hidrógeno verde”, señaló, al indicar que este tema también fue abordado durante la conversación con Trump.
En esta línea, el presidente mencionó la reciente puesta en marcha de una planta de hidrógeno verde en Cartagena, de propiedad de Ecopetrol y desarrollada por una empresa estadounidense. “Acabó de inaugurar en Cartagena, de propiedad de Ecopetrol, que es la más grande o la segunda más grande de América”, dijo.
La posible operación de Ecopetrol en Venezuela apuntaría al occidente del país y en zonas fronterizas, como parte de una estrategia de desarrollo económico binacional.
En la rueda de prensa posterior a la reunión con Trump, el presidente Petro señaló que la cooperación también contemplaría alianzas con empresas como la petroquímica Monómeros, como parte de una estrategia para impulsar sectores como el gas, el petróleo y la industria de fertilizantes.
Finalmente, Petro agregó que una mayor actividad productiva en esa región podría contribuir a reducir economías ilegales y fortalecer la cooperación regional.
Una discusión que viene de tiempo atrás
Los intentos de cooperación energética con Venezuela no son nuevos. En los últimos años, el Gobierno colombiano ha puesto sobre la mesa la posibilidad de comprar gas venezolano como alternativa frente al déficit estructural de gas que enfrenta el país, una opción que ha sido mencionada de forma recurrente, pero que no ha avanzado por razones técnicas, regulatorias y geopolíticas.
Aunque Venezuela cuenta con las mayores reservas de crudo del mundo, su industria petrolera y gasífera enfrenta un deterioro profundo.
La producción, que llegó a superar los 3,4 millones de barriles diarios en su punto más alto, hoy ronda 1,1 millones de barriles, según datos de la OPEP.
Uno de los principales obstáculos para avanzar en la compra de gas a Venezuela ha sido el estado del gasoducto binacional. Andesco (el gremio de las empresas de servicios públicos en Colombia) ha señalado que hay tramos del ducto que hoy son inservibles y que las adecuaciones necesarias tomarían más de dos años, aun en un escenario favorable.
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A este panorama se suman las sanciones internacionales sobre la estatal PDVSA, que se profundizaron desde 2019, y que han limitado la participación de empresas extranjeras.
Hasta antes de la operación militar que llevó a la detención del presidente Nicolás Maduro, Chevron había sido la única compañía estadounidense autorizada para operar y comercializar crudo venezolano bajo licencias específicas.
En paralelo, Colombia ha optado por diversificar sus fuentes de abastecimiento, ampliando su capacidad de importación de gas natural licuado (GNL) desde otros mercados, ante la caída de la producción local y la reducción de las reservas.
De ahí que la propuesta de Petro a Trump marca un cambio de enfoque frente a intentos anteriores, pues no se limita a la compra de gas o petróleo, sino que plantea una reactivación económica, apoyada en infraestructura existente, cooperación binacional y el potencial de energías limpias producidas en Colombia.
*Con información de María Alejandra Medina, editora Internacional de El Espectador y enviada especial a Estados Unidos.
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