Las cifras del PIB para el primer trimestre de 2025, que revelará este jueves el DANE, mostrarán qué tan encarrilado va el proceso de recuperación de una economía que debería rondar un crecimiento de 3 %, pero que lleva dos años bateando muy por debajo de su potencial.
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Los datos se enmarcan en un momento particularmente sensible para la economía nacional, que atraviesa una aguda crisis fiscal y, a la vez, recibe algunas tensiones y presiones por todo el desbarajuste comercial que ha impulsado Donald Trump con su política arancelaria.
Ahora bien, las cifras pueden no contener impactos directos de estos fenómenos por el periodo que detallan (los primeros tres meses de 2025), pero la fotografía del momento ciertamente ayuda a entrever hacia dónde se va encaminando el resto del año, cuando menos el próximo trimestre.
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De dónde venimos
Lo primero que hay que decir es que 2025, bajo las cuentas preliminares de prácticamente todo tipo de analistas, debería ser un año de franco crecimiento para la economía colombiana, luego del pobre resultado de 2024 y del desastre de 2023.
Recordar es amargarse: para 2023, el PIB del año terminó en 0,7 %, un baldado de agua fría que nadie esperaba, pues la cifra final estuvo por debajo de las proyecciones más pesimistas del momento. Este resultado se dio en un tiempo en el que toda la economía experimentaba una corrección después de los desmadres de gasto, crecimiento e inflación que llegaron luego de los días más duros de la pandemia.
En otras palabras, nadie hacía votos por una cifra magnífica, pero, a la vez, un 0,7 % de crecimiento para el año fue un dato que sorprendió y preocupó casi que por partidas iguales.
Para 2024 la cosa mejoró ciertamente, con un crecimiento de 1,7 %. Y si bien la cifra contrasta poderosamente con los resultados de 2023, tampoco fue suficiente como para declarar días cívicos pasados por celebración y jolgorio. Como ya se dijo, el potencial de una economía como la colombiana ronda el 3 %, así que el marcador del año pasado representa, burdamente, la mitad de lo que debería estar pasando.
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Esto se dio en medio de presiones fiscales para el Gobierno, recortes presupuestales, una caída histórica en el recaudo tributario y una serie de traspiés legislativos que llevaron a la no aprobación del presupuesto, así como a la caída de una ley de financiamiento, que buscaba aportarle más recursos a la caja del Estado.
Para dónde vamos
Camilo Pérez, director de Investigaciones Económicas de Banco de Bogotá, señala que el arranque del año, en general, ha sido positivo, pues se mantiene la tendencia de recuperación de la economía colombiana.
Para este punto, buena parte del mercado considera que las cifras de crecimiento para el primer trimestre estarán por encima de 2 %. En el informe de Política Monetaria de abril, el equipo técnico del Banco de la República estimó que la actividad económica habría crecido 2,5 % anual en el primer trimestre. Los analistas consultados en la Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo también ubican la cifra en 2,5 %, mientras que la mayoría de los que participan en el sondeo del Banco de la República lo estiman entre 2 % y 2,5 %.
Algunos tienen mayores apuestas, por ejemplo, el centro de estudios económicos ANIF, Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá y de Corficolombiana proyectan un crecimiento de 2,8 % y BBVA Research apunta a 3 %, aunque reconoce que podría ser ligeramente inferior.
¿Qué se espera para el trimestre? Se proyectan resultados positivos en el lado del agro, que ha sido uno de los principales motores del PIB prácticamente desde los días de la pandemia, cuando el resto de la economía se contrajo por razones obvias.
Para el total de 2024, el desempeño del agro estuvo marcado por la expansión de los cultivos de café, producto que sigue gozando de vientos a favor en los mercados internacionales. También se sumó una caída en los precios de los insumos agrícolas, que después de los incrementos introducidos por la invasión de Rusia a Ucrania en 2022, registraron una contracción de 5,84 % para el total del año pasado.
También se calcula que el renglón de entretenimiento continúe mostrando dinamismo, impulsado no sólo por las actividades artísticas, sino también por las apuestas en línea (que, para las cuentas del DANE, se incluyen en este renglón). Aquí puede que aún no se registre impactos por el impuesto a los juegos de azar en línea, que implementó el Gobierno para atender la emergencia en el Catatumbo. Para eso quizá sea mejor esperar a los datos del segundo trimestre.
José Ignacio López, presidente de ANIF, dice que hubo una recuperación del gasto público: “El gobierno tuvo un problema de liquidez a finales del año pasado y arrancó 2025 con un ritmo de gasto importante y eso también se verá reflejado en las cifras”.
Mauricio Hernández-Monsalve, economista de BBVA Research para Colombia, asegura que el consumo de los hogares se mantuvo sólido en el primer trimestre, impulsado por una mejora en el mercado laboral. Este comportamiento generó efectos importantes en el comercio, que se habría recuperado, y en menor medida en el turismo.
Justamente, en el lado de las sorpresas positivas, algunas proyecciones muestran mejoras para el comercio y la industria, “sectores que venían contrayéndose y empiezan a ver la luz al final del túnel”, de acuerdo con César Pabón, director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana.
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En el total de 2024, el comercio registró 1,4 % de expansión. La cifra suena algo anémica y, en justicia, lo es. Sin embargo, también marca una distancia importante con los resultados de 2023, cuando este renglón estuvo en terreno contractivo: -3,6 %. De acuerdo con los más recientes resultados de la encuesta mensual de comercio (febrero), las ventas reales de este sector han crecido 3,9 % en los últimos 12 meses y frente al resultado del mismo mes del año pasado lo hicieron 7,5 %.
En el lado de la industria, la cuestión es algo más delicada, si se tiene en cuenta que, tanto en 2023 y 2024, el renglón registró contracciones, de 2,7 % y 2,1 %, respectivamente. Sin embargo, las cifras de febrero de la encuesta mensual manufacturera permiten albergar algo de esperanza al mostrar una recuperación en las ventas reales, que para ese mes se ubicaron en -0,4 %, frente al -2,5 % del mismo mes de 2024. De hecho, enero de 2025 marcó el punto más alto en este indicador en un año, con 1,5 %.
De todas formas, el economista de BBVA Research advierte que la inversión fija tendría un desempeño más débil de lo anticipado, especialmente en lo relacionado con maquinaria y bienes de capital, como lo indican las caídas en las importaciones de estos productos. “Esto sugiere que la industria nacional continúa operando sin aumentar significativamente su capacidad productiva, utilizando los recursos disponibles sin comprometerse con expansiones mayores”.
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En los puntos que preocupan, López anticipa que el sector de extracción de minas y canteras seguirá rezagado. El presidente explica que hay una combinación de fenómenos, que van desde la alta carga impositiva, pasando por la situación de seguridad en las regiones, hasta las señales de política pública y regulatoria.
En construcción, coinciden los expertos, se esperan noticias mixtas. La inversión en el sector, señala el economista de BBVA Research, mantuvo un patrón dual: mientras que la edificación de vivienda y edificios no residenciales sigue en terreno negativo, las obras civiles mostraron un buen comportamiento, gracias a la ejecución de recursos del presupuesto nacional asignados el año pasado y al avance de proyectos de infraestructura en ciudades principales.
López explica que el sector vivienda se está reconfigurando para no depender tanto de los subsidios que en su momento impulsaron la reactivación pospandemia, pero esos cambios toman tiempo. Por ahora, se esperan cifras negativas en vivienda, puntualmente de interés social, aunque la baja en las tasas de interés está generando mejores perspectivas. En otras edificaciones, hay proyectos puntuales que están haciendo “contrapeso”.
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El Informe de Política Monetaria del Banco de la República indica que en el primer trimestre del año la economía se habría recuperado más de lo previsto, aunque se espera que hacia adelante enfrente “choques negativos”. Los aranceles de Estados Unidos están afectando la economía mundial y han incrementado el riesgo global y el costo del financiamiento externo, por eso el Banco advierte que este contexto tendría un impacto negativo sobre los bienes y servicios que exportamos. El pronóstico de crecimiento del equipo técnico para 2025 se mantiene en 2,6 %.
ANIF estima que este año la economía crecerá 2,8 %, pero con perspectiva negativa, pues la incertidumbre fiscal en el país y las preocupaciones en el contexto externo, incluyendo los temores a una recesión en Estados Unidos y los posibles efectos de la guerra comercial, podrían ser “inhibidores” de crecimiento.
Banco de Bogotá espera un crecimiento de 2,7 %. Pérez señala que para impulsar la actividad económica será clave reducir la incertidumbre. “Según los indicadores de Fedesarrollo de incertidumbre de la política económica, llevamos más o menos dos años en máximos históricos. El resultado tiene un componente global, como los aranceles, pero también un componente local, influenciado por la situación fiscal y el tema sociopolítico”.
Desde BBVA Research, donde proyectan un crecimiento de 2,5 %, advierten que será fundamental mantener y acelerar la ejecución pública en grandes proyectos de infraestructura, que generan empleo, pero también mejoran la logística nacional y el potencial de crecimiento económico a mediano plazo. Hernández-Monsalve también recomienda fortalecer el empleo formal, contener el avance del empleo informal para sostener el consumo privado y reactivar el sector de la vivienda, considerando su efecto multiplicador sobre otros sectores productivos.
Se estima que los datos del PIB del primer trimestre del año muestren la foto de una economía que se está recuperando. Al cierre de 2025 se esperan considerables avances frente al año pasado, pero estas buenas proyecciones podrían resquebrajarse en el camino por la incertidumbre fiscal y el contexto externo.
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