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30 Jun 2021 - 2:00 a. m.

¿Qué hacer con el dinero de las pensiones?

El Congreso le dio aval a una iniciativa que les exige a los fondos de pensiones privados invertir los ahorros de los afiliados en empresas colombianas, a pesar de la negativa del gremio.
Las administradoras de fondos de pensiones manejan un presupuesto de $323 billones en Colombia. / Getty images
Las administradoras de fondos de pensiones manejan un presupuesto de $323 billones en Colombia. / Getty images
Foto: Getty Images - sorbetto

Un proyecto a punto de convertirse en ley quiere obligar a las administradoras de fondos de pensiones (AFP), es decir, a las empresas que conforman el régimen privado de pensiones, a invertir como mínimo un 3 % de los ahorros que administran en empresas colombianas para inyectarle $9,6 billones anuales a la economía nacional.

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La iniciativa, que quiere aprovechar el dinero recaudado de las pensiones para financiar empresas o proyectos productivos diferentes al sector financiero, quedará en firme cuando sea sancionada por el presidente Iván Duque, pues ya pasó los cuatro debates en el Legislativo, y deberá aplicarse en un plazo de dos años.

Las AFP (Colfondos, Porvenir, Protección y Skandia) administran $323 billones propiedad de más de 17 millones de ahorradores en Colombia, lo que las convierte en el inversionista institucional más importante del país. Su principal objetivo es maximizar este dinero para que los afiliados construyan el capital necesario para pensionarse.

Una persona de ingreso promedio que ahorra el 16 % de su salario durante 20 o 22 años no alcanza a tener lo suficiente ni siquiera para jubilarse con un salario mínimo hasta el final de sus días. Para multiplicar los recursos, el régimen público de pensiones (Colpensiones) recibe dinero del Presupuesto General de la Nación y el régimen privado lo reinvierte para sacarle utilidades.

De acuerdo con el gremio que representa a las AFP, Asofondos, más del 60 % del ahorro total acumulado en los fondos de pensiones privados ($215 billones) es producto de las rentabilidades que han obtenido gracias a su estrategia de inversiones, las cuales se estiman en 8 % anual (teniendo en cuenta la inflación).

Así se distribuye el dinero

La función de estas empresas es encontrar las mejores relaciones riesgo-retorno. Esto sucede cuando diversifican sus inversiones, o como se dice coloquialmente, cuando ponen los huevos en diferentes canastas. Hoy tienen el 30 % del dinero en deuda pública, es decir, la que emiten los países porque, aunque su rentabilidad es moderada, es altamente segura, después de todo se trata del sustento futuro de millones de hogares.

Otro 30 % del ahorro está en activos de renta variable extranjera, principalmente acciones de grandes compañías como Apple o Amazon, pues, aunque son volátiles en el corto plazo, son más rentables y se traducen en dividendos y valorizaciones que van a parar a las cuentas de los afiliados. Y el 37 % restante se distribuye en una mezcla de fondos de capital privado, renta variable local, renta fija local, renta fija externa y otros alternativos.

“Estas características contribuyen a minimizar las pérdidas en momentos en que las condiciones de la economía no sean las mejores y a maximizar los retornos cuando las tendencias sean favorables”, explicó Daniel Wills, vicepresidente técnico de Asofondos.

Sin embargo, de acuerdo con el autor del proyecto de ley, el representante a la Cámara Erasmo Zuleta, la proporción de inversiones de los fondos de pensiones en empresas nacionales que emiten acciones en la Bolsa de Valores de Colombia ha caído del 84 al 53 % entre 2012 y abril de 2021, mientras que las inversiones en el exterior han ascendido de un 13 a un 46 % en el mismo período.

“Lo particular de esto es que $148 billones se están yendo a fortalecer las empresas y gobiernos del extranjero, otros $56 billones se están quedando en el sector financiero colombiano, en los bancos, y $107 billones en títulos de deuda pública. Tan solo $4,4 billones en el resto de empresas colombianas que rentan mejor que la deuda pública y que el mercado accionario nacional”, dijo Zuleta.

Por un lado, para Asofondos invertir en las empresas colombianas que están en bolsa no es negativo, por el contrario, el régimen de inversiones de las AFP le aporta a Colombia cerca del 0,6 % del PIB, porque promueve la profundización del mercado financiero, el desarrollo del crédito y una mayor inversión, de acuerdo con un informe de Fedesarrollo. “Los fondos mantienen cerca de un 10 % de la capitalización bursátil del país, recursos que son utilizados para la financiación de las empresas, lo que genera un mayor dinamismo del mercado. En 2020 se mantuvieron como mayores compradores netos con $3 billones”, detalló la Asociación.

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Por otro, el gremio de las AFP argumentó que el porcentaje de inversiones en activos en el exterior ha venido ampliándose (pasó del 11 al 30 % en 10 años), con el fin de lograr mayores rendimientos del ahorro de los afiliados, y tener un factor de contención en coyunturas de contracción en nuestro país, “lo vimos recientemente, la mayor diversificación de los activos permitió que activos locales fuertemente golpeados por la pandemia se vieran compensados por mejores resultados en activos del exterior, como la renta variable, que se recuperó más rápidamente y representó gran parte de las valorizaciones percibidas”, aseguró Wills, quien destacó que los rendimientos del ahorro pensional el año pasado fueron de $27 billones, a pesar de la coyuntura, gracias a estas decisiones.

Según Andrés Moreno, trader y analista económico y bursátil, los fondos de pensiones sí dejan plata en Colombia, de hecho, están invertidos al máximo en el Grupo Sura, Grupo Argos, Bancolombia, etc., pues por norma no pueden invertir más del 10 % en el mismo emisor, “no pueden comprar más porque ya los tienen a tope y este mercado es muy pequeño, solo hay 13 emisores de alta liquidez, si nuestra bolsa fuera lo suficientemente atractiva y rentable, los fondos no tendrían por qué irse”, aseveró. También dijo estar en desacuerdo con las restricciones: “Los fondos de pensiones manejan flujos muy importantes y quieren retenerlos en el país, pero ese dinero no es para eso, obligarlos a dejarlo acá va en contra de lo que ellos necesitan, que es rentabilidad a largo plazo donde sea; su misión es administrar las pensiones de las personas, así que antes hay que darles más opciones”, concluyó.

Pero el proyecto de ley planea que estas inversiones se hagan a través de fondos de capital privado, un instrumento de financiación que se compone de aportes de diferentes fuentes para empresas de todos los tamaños y todos los sectores que no están en bolsa, no pueden emitir deuda directamente o no tienen acceso a la banca tradicional.

Los fondos de capital han ganado tanta importancia, que entre 2015 y 2019 se crearon más de 150, los cuales movilizaron alrededor de US$16.500 millones en beneficio de 950 empresas, principalmente en el sector inmobiliario y en infraestructura, lo que permitió crear más de 154.000 empleos, según Colcapital.

Y no son solo un mecanismo que beneficia a las empresas, sino también a los inversionistas, pues se enfocan en negocios con un alto potencial de crecimiento y utilidades para garantizar rentabilidades anuales promedio del 9,9 %, aunque en algunos casos, como el de amparar deuda para proyectos de infraestructura, puede ser hasta del 300 %.

Estos argumentos llevaron al Congreso la discusión de que se usen los ahorros de los trabajadores afiliados a los fondos privados de pensiones para fortalecer el emprendimiento y el escalamiento del tejido empresarial del país, una inversión que ayudaría a generar 160.000 empleos nuevos, de acuerdo con Zuleta.

“En estos momentos que vive nuestro país es cuando mayor apoyo deben recibir nuestros emprendedores y empresarios colombianos, además de ser una inversión rentable para quienes cotizamos en los fondos privados de pensiones”, explicó.

Actualmente, según el congresista, la inversión de los fondos de pensiones se concentra en no más de 133 compañías emisoras de acciones y bonos, de las cuales 75 son del sector financiero, cuando en el país hay 1,6 millones de empresas.

Lo cierto es que las AFP ya invierten en fondos de capital privado locales, los cuales, según Asofondos, suman más de $10,2 billones entre infraestructura ($5,5 billones), empresas pequeñas y medianas ($1,7 billones) y en el sector inmobiliario ($3 billones). Del total de esos compromisos ya han sido desembolsados cerca de $6 billones.

Además, el vicepresidente de Asofondos insistió en que de los $323 billones en ahorros, el 60 % está invertido en el país, “por ejemplo, en proyectos de infraestructura, en activos inmobiliarios, acciones de empresas, en el sector financiero y en otro tipo de inversiones que aportan de manera importante al crecimiento y desarrollo del país”.

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De hecho, hay más de $8,5 billones invertidos en activos inmobiliarios, cerca de $24 billones en infraestructura y se prevén nuevas inversiones locales por cerca de $4 billones en hotelería, vivienda, centros comerciales, arriendo de oficinas, comercio y almacenamiento.

“La normativa vigente establece que la selección de las inversiones debe estar definida por los equipos de las administradoras de fondos de pensiones, que son los expertos en evaluar la combinación de inversiones que representan y representarán un mayor beneficio para los afiliados. Las opciones de inversión no deben definirse en el Congreso de Colombia, pues ya existe un régimen y entidades técnicas que definen los parámetros”, concluyó Wills.

Seguir las reglas

Las AFP no tienen libertad total en sus decisiones. El régimen de inversiones (Decreto 857 de 2011) pone límites a la composición de los portafolios, aunque es flexible. Por ejemplo, pueden poner máximo el 50 % en deuda pública nacional y no más del 10 % en el mismo emisor para prevenir la concentración. Además, estas proporciones varían según el tipo de fondo (conservador, moderado y de mayor riesgo), en los cuales se ubican las personas según su edad.

Sobre este último punto, vale la pena aclarar que los recursos administrados por las AFP son invertidos de acuerdo con la etapa laboral del afiliado, es decir, su edad, dado que entre más cerca estén a la pensión, menor será su nivel de riesgo. El fondo de mayor riesgo, por ejemplo, es para las personas que se encuentran a más de 10 años de su edad de retiro y que buscan que sus ahorros puedan generar altas rentabilidades en el largo plazo, pero con la posibilidad de recuperarse de las desvalorizaciones que se presenten en el corto o mediano plazo. Por eso para este portafolio se permite hasta un 70 % en acciones e inversiones en activos alternativos, como los fondos de capital privado.

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