
Colombia vendió al exterior USD 36.880,7 millones entre enero y agosto de 2026, lo que representa un 12,8 % más que en el mismo periodo del año pasado, según reportó el DANE. Casi todo ese incremento vino de las ventas externas de combustibles y oro. La mala noticia corrió por cuenta de las exportaciones del agro, que cayeron 4,1 %, y las de manufacturas, que disminuyeron 1,5 %.
Diversificar esa canasta, es decir, vender más productos, a más países y con más empresas llenando containers es una de las banderas con las que llega Santiago Pardo Salguero a la presidencia ejecutiva de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex).
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Pardo es economista y ha sido, entre otros cargos, jefe negociador de tratados de libre comercio y embajador en Japón; además, tuvo pasos por el Ministerio de Comercio y por la Federación Nacional de Cafeteros. Ya había trabajado en Analdex como vicepresidente y ahora retorna para reemplazar a Javier Díaz, cuya renuncia, tras 29 años al frente de la asociación, se conoció a comienzos de octubre. Para Pardo, volver a Analdex cierra un círculo en una carrera dedicada al comercio exterior.
En entrevista con El Espectador, Pardo habló de lo que, a su juicio, lastra hoy a los exportadores colombianos y de lo que hay que mejorar en aduanas y costos para vender más afuera. También se refirió a cómo ve la relación de Analdex con el Gobierno de Abelardo de la Espriella, a propósito de las recientes polémicas sobre la interlocución de las asociaciones empresariales con el ejecutivo.
Entre metas y realidades
De entrada, el nuevo presidente de Analdex explicó que el gremio de exportadores se trazó dos ambiciosas metas. La primera es llegar a unas 10.000 empresas exportando de forma recurrente. Hoy la base exportadora está muy concentrada: de acuerdo con el gremio, unas 460 empresas aportan cerca de 89 % de lo que Colombia vende afuera, y más de 7.600 exportan menos de USD 1 millón al año.
La segunda meta es que el país alcance los USD 100.000 millones en exportaciones para 2030. En 2025, la cifra fue de USD 50.200 millones y, según las proyecciones de Pardo, 2026 cerraría en niveles similares.
Pardo también habló de diversificar lo que se vende. Dijo que las exportaciones de bienes mineroenergéticos y de oro son muy bienvenidas, pero que el reto es sumar más productos y más servicios. Estos últimos, agregó, suelen quedar de lado porque sus estadísticas son más difíciles de conseguir y de discutir que las de los bienes, aunque varios subsectores ya generan divisas y son promisorios. Un informe reciente del BID mostró que los servicios que pueden venderse de forma digital ya representan 30 % de las ventas externas de servicios de Colombia, frente a 16 % en 2005.
El camino para hacer realidad estos objetivos tiene varias dificultades. Y es que entre las primeras quejas de exportadores que Pardo ha recibido están los costos de energía y de mano de obra. Según explicó el nuevo presidente de Analdex, el problema está en la combinación de costos que crecen en moneda nacional y exportaciones en moneda extranjera que cada vez dejan menos pesos.
Esto ocurre en medio de la revaluación del peso colombiano frente al dólar durante el último año, un factor que, como se ha señalado desde el sector empresarial, pesa sobre la competitividad de las exportaciones colombianas.
Otro tema recurrente en esa agenda de competitividad, según Pardo, es la tramitología: la cantidad de trámites que debe hacer el exportador ante distintas entidades que, además, no están conectadas entre sí. Precisamente, la autoridad aduanera, la DIAN, hace parte de esa discusión.
Pardo destacó que hay señales de buena voluntad por parte del Gobierno para mejorar las condiciones del sector productivo, pero advirtió que nada de eso se concreta sin una autoridad aduanera a la altura. Los exportadores, explicó el presidente de Analdex, tienen que lidiar con frecuencia con plataformas de la DIAN que fallan de forma intermitente y con la falta de comunicación entre entidades.
“Ya es hora de que pongamos punto final a eso y contemos con unas plataformas informáticas que realmente estén a tono con lo que necesitamos en la interacción con la autoridad aduanera”, dijo al respecto.
Caminos para expandir las exportaciones
Con miras a ampliar su comercio exterior, Colombia hoy juega sus fichas en un tablero que ya no se rige por las reglas del pasado. Pardo habla de una gran disrupción global por cuenta de la política comercial que trajo Donald Trump en su segunda administración, lo que ha creado un escenario donde la seguridad nacional y la política industrial, sobre todo de las grandes potencias, pesan más que los paradigmas con que históricamente se movió el comercio internacional.
Estados Unidos, con Trump y antes con Joe Biden, frenó negociaciones de TLC para priorizar acuerdos puntuales, que se negocian país por país y en torno a temas como la seguridad y los minerales críticos, según Pardo. Otros países, como Canadá, los de la Unión Europea y algunos de Asia, defienden en cambio conservar los sistemas regionales y multilaterales de comercio.
Bajo este escenario, Colombia y Estados Unidos negocian el Acuerdo sobre Comercio Recíproco (ART, por sus siglas en inglés), cuyo texto aún no se conoce. Sobre ello, Pardo ve con buenos ojos el acercamiento que el Gobierno De la Espriella ha buscado con Washington, en un diálogo donde “los aranceles y la reducción de los aranceles es importante y es necesaria, pero va más allá”. Lo relevante, según él, es que Colombia consiga mejores condiciones competitivas en ese mercado, más inversión estadounidense y un lugar para sus productores en las cadenas de valor de Estados Unidos.
Más allá de lo que se negocie con Washington, Colombia ya cuenta con 18 TLC, y el reto de hoy, según este economista, es aprovecharlos: que se traduzcan en más exportaciones de bienes y servicios y, en sentido contrario, en menores costos para importar los insumos, la tecnología y los bienes de capital que necesita la producción nacional.
A su criterio, un tratado de este tipo da un marco y un acceso preferencial, pero deja trabajo interno por hacer. “Los TLC pueden ser necesarios pero no suficientes para lograr esa diversificación y mayores exportaciones”, afirmó. Pero eso no significa dejar de negociar. Donde haya la posibilidad de un buen acuerdo con acceso preferencial, como en Japón, dijo, hay que concretarlo.
Japón es, de hecho, uno de los casos que Pardo pone para ilustrar el rezago de las relaciones de Colombia con la región Asia-Pacífico. Él, que vivió allá durante varios años, reconoce que es un cliché, pero plantea que “tenemos una costa hacia el Pacífico, pero no miramos hacia el Pacífico”. Según explicó, México y Chile llevan mucho más camino recorrido.
Colombia solo tiene un acuerdo comercial en esa región, con Corea; lleva 14 años intentando cerrar uno con Japón y no hace parte del CPTPP, el acuerdo del que son miembros varios países de la zona.
Para el agro y el sector pecuario colombiano, Pardo ve oportunidades en China, Japón y Corea, pero hay dos tareas pendientes: avanzar en el acceso sanitario, con diálogo entre autoridades para acordar protocolos, y adaptar el producto a mercados exigentes como el japonés. Como ejemplo, citó una empresa de cacao del Cauca que entendió que debía ajustar sus empaques y el diseño de estos a lo que el mercado japonés pedía para asegurar una demanda constante.
Su mensaje a los exportadores es que miren más lejos. Que un producto se venda bien en el mercado nacional o, incluso, en Ecuador no debería frenar la intención de adaptarlo a mercados más exigentes, comentó Pardo.
Otro mercado en el radar del líder gremial es Venezuela. Al preguntársele sobre si sigue siendo una oportunidad para los productos colombianos, incluidos los materiales de construcción tras el terremoto en ese país, respondió que sí: es una oportunidad real, pero con condiciones. La primera, explicó, es que se recupere la economía venezolana, porque para que haya negocios tienen que activarse la demanda y las condiciones para exportar e importar. El marco jurídico va avanzando, dijo, aunque todavía quedan preguntas, por ejemplo, sobre los pagos. Pardo recordó que en el comercio entre los dos países hubo años atrás una complementariedad importante, y cree que puede volver.
Importaciones, rumbo a un récord
Mientras las exportaciones buscan diversificarse, las compras al exterior crecen más rápido. Entre enero y agosto, las importaciones sumaron USD 53.746 millones, un 17,2 % más que en el mismo periodo del año pasado, según el DANE. Lo que más compra el país es maquinaria y equipos de transporte, con más de USD 18.000 millones y un aumento de 24 %. El grupo de combustibles y productos de industrias extractivas fue el que más creció: 31,9 %.
En un pronunciamiento, Pardo atribuyó ese avance a tres factores. El primero es la revaluación del peso, que sigue incentivando las compras en el exterior. El segundo, las mayores importaciones de gas natural, que hoy el país paga a costos más altos, y que él ata a una política del Gobierno anterior que redujo la exploración. El tercero son los vehículos, cuyas compras siguen creciendo a tasas muy altas, según dijo.
En contexto: Las importaciones colombianas superaron los USD 7.700 millones en agosto
En la entrevista con El Espectador, el presidente de Analdex reiteró que “fue un error haber desacelerado la exploración y la explotación de petróleo y gas en Colombia”, y que eso le resta al país divisas, recaudo de impuestos y regalías.
Con ese ritmo, Pardo ve muy posible que 2026 cierre con un récord de compras externas: alrededor de USD 80.000 millones. “Nunca habíamos tenido una cifra así”, dijo. El máximo anterior fue el de 2022, cuando se registraron importaciones por unos USD 77.000 millones.
El agro, entre el dólar y El Niño
Cuando se habla de diversificar las exportaciones, el agro aparece como ese caballito de batalla en el que podría apoyarse buena parte de la apuesta por ampliar la canasta exportadora. Entre enero y agosto, las ventas de agro, alimentos y bebidas sumaron USD 9.731,5 millones, solo por detrás de los combustibles y productos de industrias extractivas, según el DANE. Pero el rubro está en terreno negativo: sus ventas externas bajaron 4,1 % frente al mismo periodo de 2025, empujadas por el café sin tostar, con una caída de 11,5 %, y el cacao en grano, cuyas ventas externas se redujeron un 63,8 %.
Pardo describió una situación muy complicada para el sector agropecuario. Además del golpe de un dólar barato al momento de vender, el líder gremial explicó que el sector tiene una desventaja propia: incorpora pocos insumos importados, así que no recibe el alivio que otros sectores sí han tenido con insumos más baratos en medio de una tasa de cambio más favorable.
A eso se suma la variabilidad climática de El Niño. Para enfrentar ese panorama, dijo, “necesitamos unas herramientas y unos incentivos adecuados que puedan compensar o que puedan ayudar a los exportadores”. Analdex ha pedido medidas de choque para el campo ante esta situación, como congelar cuotas de créditos y diferir, sin sanciones, anticipos y obligaciones tributarias, entre otras.
Analdex y el Gobierno
El relevo en la presidencia de Analdex llega en medio de una discusión más amplia sobre qué tan independientes son los gremios frente al poder político. La renuncia de Bruce Mac Master a la presidencia de la ANDI, tras casi 13 años en el cargo, puso el tema sobre la mesa. Si bien los hechos concretos que llevaron a su salida no se han esclarecido públicamente, Mac Master habló de "múltiples presiones" que afectaban la capacidad del gremio para actuar con autonomía.
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Conviene aclarar que la salida de Javier Díaz, que él atribuyó a motivos personales ligados a su jubilación, es independiente de lo ocurrido en la ANDI. Pero ambos cambios coinciden en medio de un debate sobre la relación entre las asociaciones empresariales y el Gobierno de Abelardo de la Espriella.
Al preguntársele cómo ve la relación con el ejecutivo y qué espera de las mesas que tendrá con el gabinete del Gobierno de aquí a varios años, Pardo dijo que Analdex es un gremio representativo del comercio exterior, técnico y propositivo, y que esa ha sido siempre su forma de relacionarse: “una discusión muy franca, muy propositiva y muy cordial” con el Gobierno Nacional, los gobiernos locales y el Congreso.
Según explicó, Analdex quiere poner la experiencia de sus afiliados y su capacidad técnica al servicio de un propósito nacional que, dijo, ha compartido con este Gobierno. De la actual administración, agregó, ha recibido buenas señales para retomar la inversión en Colombia y ganar competitividad.
Pero la relación con el Gobierno es solo una parte del trabajo. Para Pardo, lo de fondo es que Colombia exporte más productos, a más países y con más empresas. Ese es el norte con el que Analdex encara esta nueva etapa.
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jorge(gvdru)•26 de octubre de 2026 – 19:19Excelente perspectiva propuesta por Analdex de la produccion Nacional hacia los mercados mundiales, asunto del mayor interes para crecer, elevar el PIB, reducir el deficit comercial y la generacion d mas y mejor empleo.