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Los aguaceros en Barranquilla, que caen como cortinas de agua, están pasando factura en el puerto.
Debido a la alta sedimentación por el incremento de las lluvias y un mayor caudal (cortesía de las condiciones meteomarinas propias de la temporada), el calado pasó de 10 metros a cerca de 9,2 metros. Según la Cámara Colombiana de la Infraestructura, “esta disminución ha generado restricciones temporales para el ingreso de embarcaciones de gran porte”.
La situación obliga a reprogramar arribos, ajustes de carga y maniobras que aumentan los costos logísticos, dejando en vilo cargas superiores a las 30.000 toneladas que requieren profundidades cercanas a los 10 metros. Esto afecta, por ejemplo, los embarques de maíz provenientes de Estados Unidos, “un insumo clave para múltiples cadenas productivas del país”, añadió el gremio.
Entre enero y septiembre del año pasado (el último informe disponible), el puerto de Barranquilla movilizó 9,14 millones de toneladas, una disminución de 600.000 toneladas frente a 2024.
Y no es exclusivo de la capital del Atlántico. A nivel nacional, el tráfico portuario ha mermado: pasó de 135 millones de toneladas durante ese mismo periodo de 2024, a 126,7 millones en 2025, según cifras de la Superintendencia de Transporte.
La noticia fue confirmada días atrás por Asoportuaria, el gremio de los puertos. Su dirigente gremial, Lucas Ariza, afirmó a El Heraldo que se estaban gestionando los permisos de permanencia y las solicitudes de visa. Añadió que ya “Cormagdalena solicitó que la draga viniera y ahí, pues, el contratista tendrá que, una vez ya termine de tener todas las visas, pues hacer el traslado de la draga”.
La CCI explicó que la situación pudo ser “evitable” si las vigencias futuras (los pagos a largo plazo para proyectos de infraestructura) se hubieran dado a tiempo, pero “se dio de forma tardía: en diciembre de 2025”.
“Esto impidió adelantar con debida anticipación los trámites administrativos y de visado requeridos para la permanencia y operación de la draga en el país”, detalló, obligando a congelar las labores en el dragado durante un “periodo crítico”.
La Cámara subrayó que se requiere más “continuidad, planeación y recursos asegurados” para evitar depender de “aprobaciones tardías o decisiones de corto plazo”.
El dato, sin embargo, todavía no ha sido confirmado por los ministerios de Transporte y Hacienda.
El gremio reclamó al Gobierno para que garantice de manera oportuna los recursos necesarios para iniciar las labores de mantenimiento y recuperación de profundidades.
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