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PISA 2025: Colombia sigue estancada en aprendizaje y lejos del promedio de países evaluados

Este martes, 8 de septiembre, se conocieron los resultados de las pruebas PISA 2025 y dejan una nueva alerta sobre la educación en Colombia. Solo el 46 % de los estudiantes alcanzó el nivel básico en lectura y siete de cada diez no lograron las competencias mínimas en matemáticas. La lectura es uno de los mayores motivos de preocupación.

Paula Casas Mogollón

08 de septiembre de 2026 - 05:26 a. m.
En Colombia participaron 7.268 estudiantes en las pruebas PISA.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
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“De todos los resultados de las pruebas PISA 2025, los puntajes en lectura son los más preocupantes”, advierte Andreas Schleicher, director de Educación y Habilidades de la OCDE, al presentar los resultados del examen que cada tres años mide los conocimientos, las habilidades y las actitudes de los estudiantes de 15 años en 91 países y economías, entre ellas Colombia. “La mayoría de los estudiantes de 15 años de la OCDE en 2025, en promedio, tenían un rendimiento típico de estudiantes de 14 años”, agrega.

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La preocupación, detalló Schleicher, se centra en que, en toda la OCDE, el grupo de las 38 economías más robustas del mundo, las puntuaciones en lectura cayeron 28 puntos en promedio respecto a 2022. Lo que, a sus ojos, prende una alarma, porque perder 20 puntos equivale a cerca de un año de aprendizaje. Este, sin embargo, no es un problema exclusivo de los países más desarrollados, pues entre 2018 y 2025, la lectura cayó de forma significativa en 56 de los 74 sistemas educativos que cuentan con datos comparables para ese periodo, es decir, en tres de cada cuatro.

Los resultados también mostraron que gran parte de los más de 760.000 estudiantes que participaron en estas pruebas tuvo dificultades en las tareas de lectura que involucraban textos más largos. La razón de estas cifras que inquietan a la OCDE podría apuntar a que los estudiantes están propensos a “leer apresuradamente”, que, de acuerdo al informe, consiste en responder rápido pero de forma incorrecta; es decir, el joven no se toma el tiempo de leer con cuidado y termina dando respuestas equivocadas por apresurarse y no porque no entienda el tema. De hecho, entre 2018 y 2025, los casos en los que los estudiantes leen rápido y de manera imprecisa casi se duplicaron, llegando al 9 %.

Este deterioro en la lectura que reflejan los resultados, en opinión de Romina Durán, jefa de Investigación del Instituto de Evidencia Educativa de Argentina, impacta a América Latina, pues es el área en la que más retrocedió la región en los últimos años. Y así lo demuestran los datos: en los 13 países latinoamericanos y caribeños participantes, en promedio, casi 6 de cada 10 estudiantes están por debajo del nivel 2 de lectura. La diferencia con otros países de la OCDE, anota, es que la región enfrenta esa tendencia desde niveles de aprendizaje mucho más bajos.

Aunque en informes anteriores era la población más vulnerable la que tenía una disminución en estos indicadores, los hallazgos de este informe rompen con el relato habitual de que la desigualdad educativa golpea sobre todo a los más vulnerables. “Lo leíste bien (...) a pesar de que pueda parecer contrario a lo esperado”, dijo Schleicher y explicó que entre 2018 y 2025, por ejemplo, la brecha socioeconómica con los estudiantes más desfavorecidos se redujo en 11 puntos, en promedio, en los 35 países de la OCDE, pasando de 88 puntos en 2018 a 77 puntos en 2025. “La capacidad de lectura también es un factor crucial en el desempeño de los estudiantes en otras materias (...) Las tendencias negativas son generalizadas a nivel global”, resume Schleicher.

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¿Cómo le fue a Colombia en las pruebas PISA?

En Colombia, el panorama no escapa a esta tendencia global. Si bien sus “resultados en matemáticas, lectura y ciencias fueron aproximadamente los mismos que en 2022”, como se lee en el informe, para Luz Karime Abadía, decana de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Javeriana, son preocupantes. A su juicio, “quiere decir que el país sigue estando estancado en términos de aprendizajes efectivos”.

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Hernando Bayona, exvicedecano de educación preescolar, básica y media, comparte una lectura similar. Para él, si bien es positivo que comparen el sistema educativo de Colombia con el de países como Francia, Alemania, Estados Unidos o Finlandia, no quiere decir que estemos teniendo buenos resultados, pues, frente a los países de la región, “también nos va muy mal en la mayoría de los ámbitos”.

Un ejemplo de esto último es lo que sucede con lectura. Colombia obtuvo 399 puntos, ubicándose en el puesto 57 entre los 91 evaluados, y sexto en América Latina, por debajo de Chile, Uruguay, Costa Rica, Brasil y México.

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De hecho, en el país, cerca del 46 % de los 7.268 estudiantes que completaron la evaluación alcanzaron el nivel 2 o superior en lectura, cuando el promedio de la OCDE fue del 69 %. En este nivel, detalla el informe, pueden identificar como mínimo la idea principal de un texto de longitud moderada o encontrar información con base en criterios explícitos. Sin embargo, solo el 1% de los alumnos llegó al nivel 5 o superior, que es cuando comprenden textos extensos, manejan conceptos abstractos o contraintuitivos y distinguen entre hecho y opinión. El promedio de la OCDE es del 6 %.

Estas cifras, asegura Gloria Bernal, directora y cofundadora del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE), prenden la alarma, porque, dice, la lectura es la piedra angular de muchas de las habilidades que más adelante desarrollan los niños y niñas, “no solamente académicamente, sino para la vida”. Entonces, agrega Abadía, estos resultados quieren decir que son “jóvenes que ya están terminando bachillerato y no tienen las herramientas básicas para comprender un texto, resolver problemas y usar información que haga inferencia para tomar buenas decisiones”.

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La OCDE en el informe también resalta la importancia de la lectura y señala que aquellos países que registraron una mayor caída en este índice también tendieron a caer más en matemáticas y ciencias. “Refuerza la idea de que la lectura es la puerta de entrada al aprendizaje en todas las áreas”, indica la entidad en el informe. En Colombia esa correlación también se observa. La mitad de los estudiantes no alcanza el nivel básico en Ciencia y solo el 1% llegó al alto rendimiento.

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En Matemáticas, el panorama no es muy distante y, comenta Abadía, son los resultados que más le llaman la atención. “Es preocupante: siete de cada diez jóvenes colombianos de 15 años no alcanzan las competencias mínimas en esta materia”, complementa. Lo inquietante es que, como se lee en el informe, casi ningún alumno alcanzó el nivel 5 o 6, que es el más alto, mientras que el promedio OCDE fue del 8 %.

El panorama colombiano puede tener varias explicaciones. En su informe, la OCDE señala que el sistema educativo, especialmente el de educación secundaria, se expandió en los últimos años a zonas en donde no había acceso. Esto permitió que más jóvenes ingresaran a la escuela, incluidos muchos que históricamente habían quedado por fuera de ella y que enfrentan mayores desventajas socioeconómicas y educativas. Aunque para la entidad prueba de ello es que entre 2018 y 2025 el número de jóvenes de 15 años elegibles para presentar la prueba aumentó, para personas como Bayona, profesor de la Universidad Nacional, esta deducción no es tan clara y se necesitan más datos para hacer una suposición así.

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Podría haber otras razones de la situación del país. Abadía insiste en que el sistema colombiano no ha tenido la capacidad “de hacer que los jóvenes adquieran conocimientos, habilidades y aprendizajes significativos” durante las últimas décadas. Una muestra de ello, dice, es que desde que Colombia participa en estas pruebas (2006), los resultados han sido más o menos similares, es decir, un estancamiento del proceso de aprendizaje. Es posible, agrega Bernal, además, que la pandemia de covid-19 haya afectado cualquier avance, especialmente en las áreas rurales, donde la apertura de las instituciones educativas costó mucho más.

El incremento del uso masivo de la inteligencia artificial y el ausentismo de los docentes en algunas instituciones son otros de los factores que agrega Bernal a la lista de argumentos. “Todo estos factores mezclados pueden dar como resultado que no estemos en los niveles mínimos que se esperan para estas edades”, agrega.

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Para Bayona, lo preocupante es que “no logramos desarrollar los niveles más altos de desempeño en ninguna de las pruebas”.

Entonces, ¿qué camino podría tomar Colombia? Bernal opina que es clave seguir fortaleciendo la jornada extendida y no retrasar el regreso a las aulas en las ciudades y municipios afectados por el terremoto. “Es una lección de la pandemia”, anota. En este proceso, agrega Abadía, es fundamental fortalecer la formación docente e impulsar la innovación educativa por medio de herramientas tecnológicas. “Con la inteligencia artificial es más fácil hacer aprendizaje casi que individualizado. Es importante usarla bien”, añade. También dice que se le puede apostar a la regulación de los dispositivos móviles en las aulas de clase, un tema que también fue evaluado en PISA.

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La IA y los celulares dentro de los salones de clase

El informe describe que la llegada de la IA generativa a los salones de clase fue “rápida y de impacto inmediato”. Sus datos muestran que el 46 % de los estudiantes usa chatbots de IA semanalmente para ayudarse a aprender. En Colombia, el uso es incluso mayor que el promedio mundial, pues el 56 % de los estudiantes aseguró usarlos al menos una vez por semana. Lo más llamativo, como se lee en el documento, es que, por ejemplo, los estudiantes que usan IA para resumir textos, investigar temas o redactar tareas obtienen, en promedio, 20 puntos menos en ciencias que quienes no la usan.

“Es fundamental saber para qué estamos usando la IA. ¿Como herramienta para aprender o para sustituir el aprendizaje porque tienen pereza de pensar?”, se pregunta Abadía, de la Javeriana. Precisamente, este es uno de los llamados de la OCDE: el uso excesivo o sin guía pedagógica de la IA se asocia con menor aprendizaje.

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¿Y los celulares en el salón de clases? UNESCO reporta que 114 sistemas educativos en el mundo ya tienen prohibiciones nacionales para su uso en las escuelas. En los países de la OCDE, según PISA, la restricción también es extendida: cerca de la mitad de los estudiantes asiste a colegios donde los celulares están prohibidos. Los datos recopilados indican que el 28 % de ellos reportó que sus compañeros se distraen con dispositivos digitales durante la mayoría de las clases de ciencias, por ejemplo. La cifra de Colombia, donde solo el 37 % de los estudiantes asiste a colegios con prohibición total de celular, es del 36 %.

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El coste de llevar estos dispositivos lo resume la OCDE en una cifra: en 59 de 82 países con datos, la mayor distracción digital se asocia con menor desempeño en ciencias.

A pesar de que los datos, sobre todo los de lectura, son inquietantes, Schleicher hace un llamado final: “En una era en la que la inteligencia artificial avanza rápidamente, la capacidad de leer de manera crítica, evaluar la credibilidad de la información, comprender los matices y emitir juicios fundamentados probablemente se volverá aún más valiosa. El reto para los sistemas educativos es cómo volver a despertar el interés de los jóvenes por la lectura”.

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