Alfredo Bryce Echenique fue reconocido por novelas como “Un mundo para Julius”, “La vida exagerada de Martín Romaña” y “No me esperen en abril”. Era uno de los últimos autores vivos del “boom latinoamericano”, del que también hicieron parte Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez.
Sin embargo, algunos ubicaban a Bryce Echenique dentro del “post-boom” o hacia los márgenes del movimiento literario, ya que era de los menores en edad de este grupo de escritores.
Publicó más de 30 títulos, entre cuentos, novelas, crónicas y memorias. Con “Un mundo para Julius”, su primera novela, llegó el reconocimiento y la fama, pues aunque la publicó en 1970, con ella ganó el Premio Nacional de Literatura del Perú en 1972.
Esta obra, según la BBC, presentó una “descripción de la vida frívola y desconectada de la realidad social de una acomodada familia limeña a través de los ojos del niño inocente que da nombre al título”.
“Julius nació en un palacio en la avenida Salaverry, frente al antiguo hipódromo de San Felipe; un palacio con cocheras, jardines, piscina, pequeño huerto donde a los dos años se perdía y lo encontraban siempre parado de espaldas, mirando, por ejemplo, una flor; con departamentos para la servidumbre, como un lunar de carne en el rostro más bello”, se lee al inicio de la historia.
La novela, que contiene detalles biográficos de la vida del autor, como la mansión en la que creció Julius, fue adaptada a una telenovela emitida en Colombia por Caracol Televisión. Su adaptación a la pantalla chica se estrenó en 1997 y fue protagonizada por Luis Felipe Salamanca y Darío García.
Sin embargo, esta no fue la única adaptación. En 2021, “Un mundo para Julius” fue llevada al cine bajo la dirección de Rossana Díaz Costa.
Más allá de su novela emblemática, Bryce Echenique ha sido reconocido por obras como “Huerto cerrado”, en la que compiló doce de sus cuentos. “La búsqueda de la escritura que Alfredo Bryce Echenique llevaba a cabo en Huerto cerrado (1968) permitía el hallazgo de varias sendas que ha explorado ya el escritor más maduro. Por encima de Henry de Montherlant -sobre quien realizaba por entonces su tesis doctoral-, la influencia de Julio Ramón Ribeyro y de Julio Cortázar dominan el ciclo cuentístico", escribió José Luis de la Fuente en la Biblioteca Central Miguel de Cervantes.
“Realmente, el escritor que me ayudó en los años de la redacción de ‘Un mundo para Julius’ y al final de ‘Huerto cerrado’ fue Cortázar. Es un escritor que descubrí en París, y la lectura de sus obras me hizo sentir que yo debía escribir sin rendir tributo a nadie, sin maestros de ningún tipo, hispanoamericanos, españoles, franceses (…) En este sentido, Julio Cortázar me dio una gran idea de libertad y una manera de escribir que no había logrado en Huerto cerrado", dijo Bryce Echenique en su momento.
Estas fueron solo algunas de las obras que el escritor peruano dejó como legado. Entre otras, destacan: La felicidad ja ja’ (1974), ‘Magdalena peruana y otros cuentos’ (1986), ‘Goig’ (1987) y ‘Cuentos completos’ (1995), ‘La esposa del rey de las curvas’ (2008, su última colección de relatos), ‘Tantas veces Pedro’ (1977, título reducido de su ‘La pasión según San Pedro Balbuena que fue tantas veces Pedro, y que nunca pudo negar a nadie’), ‘La vida exagerada de Martín Romaña’ (1981) y ‘El hombre que hablaba de Octavia Cádiz’ (1985).
Anunció su retiro de la literatura en 2019, a los 80 años, tras la publicación de su último libro: ‘Permiso para retirarme. Antimemorias 3’.
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