
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Ana Berta Panesso Chalá vio once meses de trabajo reducidos a escombros en un instante. En Medio Atrato, Chocó, había levantado Pacha Negra —un emprendimiento de alimentos y bebidas ancestrales— y adentro, el Museo del Viche. El terremoto del pasado 10 de agosto tiró todo abajo. Ahora, esta lideresa y maestra vichera, de 53 años, dice que está bien porque tiene la vida, pero que se quedó sin el negocio. “Mire cómo quedó el establecimiento donde tenía el viche, mis botellitas… todo eso se perdió”.
Su caso hace parte de un golpe a los artesanos más amplio. El pasado 14 de agosto, el Ministerio de las Culturas presentó un primer balance de los daños a los Bienes de Interés Cultural e identificó ocho manifestaciones de patrimonio cultural inmaterial afectadas por el terremoto, entre ellas, los portadores de viche.
En contexto: El impacto del terremoto en el patrimonio cultural: 40 bienes afectados, según MinCulturas
Para quienes viven de esta actividad, el problema no termina en la pérdida de las infraestructuras donde trabajan. También están las dificultades para sacar los productos de los territorios, volver a producir y encontrar compradores. Así lo explica Carlos Carrascal, CEO y cofundador de Telar, una plataforma que permite a artesanos y productores independientes vender directamente sin intermediarios, y que trabaja actualmente con más de 300 productores de viche en las zonas de emergencia.
Según Carrascal, Chocó, Cauca, Valle del Cauca y Tumaco están entre los territorios donde hay más bicheros afectados. En esos departamentos, hay vías que todavía no están habilitadas, lo que dificulta sacar la mercancía lista y retomar la producción. A esto se suma una condición previa al sismo: “Este tipo de productores, artesanos, viven en estos territorios aún mucho más en la informalidad. Es decir, que también viven con el día a día”, explica. Según sus datos, más del 87 % trabaja en la informalidad.
El terremoto también destruyó espacios clave para la memoria del territorio. Jackson Ramírez Machado tenía en Quibdó el Museo de la Balsámica. “Pérdida total de las bebidas ancestrales del Chocó y el paisaje cultural vichero”, le dijo a Carrascal después del terremoto. En el lugar, la sala de exhibición y la colección de botellas terminaron destruidas. Con ellos se perdió parte de un trabajo de investigación y documentación que llevaba 40 años.
El golpe por la cancelación del Petronio
Para Carrascal, la incertidumbre económica es, tal vez, el mayor reto. “El problema no es solamente lo inmediato, sino el que sigue. ¿Cuándo van a poder tener ingresos nuevamente?”, plantea.
Uno de los impactos más severos tiene que ver con el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez. Días antes del terremoto, varios maestros vicheros tenían todo listo para la cita en Cali, pero la Alcaldía suspendió el evento ante la emergencia humanitaria. Según Carrascal, hay productores que quedaron con más de 2.000 botellas listas para la venta.
El CEO de Telar explica además que un eventual respaldo financiero o respuesta por parte de la organización se complejiza si se tiene en cuenta la dinámica comercial. La mayoría entrega el licor a crédito y solo cobra si se vende durante el evento. A eso se suma la situación de los pequeños comerciantes. “Tienes un gran porcentaje de vendedores que van es durante los eventos y ahí es que tenían preparado para hacer su venta del día a día, y eso es lo que no va a suceder”, señala.
Le puede interesar: Las grietas que dejó el terremoto en los pueblos patrimonio de Colombia
Hasta ahora tampoco se conoce una medida concreta desde el Ministerio de las Culturas para atender a los productores. Aunque Carrascal reconoce que han existido contactos con entidades como Artesanías de Colombia, asegura que “de momento no hay algo tangible” y advierte que la atención estatal no se puede quedar en bonos o subsidios tardíos. “Necesitamos accionar ya a estas personas porque en muchos casos el desespero es total”, señala.
Comprar por anticipado para reactivar la economía de los productores
En medio de esas dificultades, Carrascal plantea una alternativa para asegurar ingresos antes de que las vías y talleres estén recuperados: comprar por anticipado. La idea es inyectar liquidez inmediata y dar un plazo razonable para las entregas. “Hay artesanos que en este momento pueden recibir el dinero y con calma volver y con ese dinero ya sabiendo que tienen entregas”, explica.
La propuesta apunta especialmente a las compras corporativas de fin de año, invitando a las empresas a hacer sus pedidos desde ahora. Telar trabaja con más de 90 unidades productivas y, según Carrascal, en Telar disponen de la logística necesaria. “Tenemos toda la documentación, todo lo necesario para comprarles a ellos directamente”, dice. Quien quiera comprarles puede hacerlo directamente en la página web telar.co.
La plataforma venía trabajando para reducir la dependencia de los artesanos respecto a las ferias y al turismo. Tras la emergencia, las solicitudes para ingresar al sistema se dispararon. Solo entre maestros vicheros, más de 1.200 han pedido sumarse.
La crisis no se limita a las bebidas ancestrales. Según explica Carrascal, el impacto golpea también a comunidades como la Wounaan del río San Juan y sus tejidos en palma de werregue, además de técnicas como la cestería, la filigrana, la talla en madera, la confección, la cerámica y la joyería. Para él, la situación es crítica porque es una producción a cargo de mujeres y madres cabeza de hogar, que ya enfrentaban “intermediarios abusivos” y cuya comercialización quedó suspendida tras el sismo.
Si le interesa seguir leyendo sobre El Magazín Cultural, puede ingresar aquí 🎭🎨🎻📚📖