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Así llega el sector cultural a un nuevo gobierno

Durante el gobierno de Gustavo Petro la cultura fue un punto central. Aquí la primera entrega de un análisis de estos cuatro años en este campo y algunas de las condiciones con las que retomará el próximo presidente.

Santiago Gómez Cubillos

04 de agosto de 2026 - 07:00 p. m.
Foto de la ministra de Cultura, Yannai Kadamani, durante la firma del proyecto de reforma a la Ley general de Cultura en la Plazoleta Rafael Nuñez, con el que se buscaba actualizar el marco normativo del sector cultural en Colombia, pero que se hundió antes de su último debate.
Foto: El Espectador - Gustavo Torrijos
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Con el cierre de cada gobierno llega siempre el momento de sopesar lo que se prometió con lo que se cumplió para entender el país que recibirá el próximo presidente. Hoy es el turno de la cultura. Desde la campaña de 2021 y 2022, el entonces candidato Gustavo Petro y su vicepresidenta Francia Márquez prometieron un cambio de filosofía frente a la cultura. Mientras que en el gobierno de Iván Duque se le veía más como un motor de desarrollo en la “Economía naranja”, ellos iban a tomarla como un derecho fundamental, aunque sin desconocer su capacidad productiva.

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En sus propuestas de campaña estaba como “alimento vital del espíritu y el corazón” y se hablaba ya de “derechos fundamentales” para “una ciudadanía más libre y deliberante”. Después de la elección, quedó contemplada en el Plan Nacional de Desarrollo (PND) “Colombia potencia mundial de la vida”, donde ya se anunciaban algunas acciones encaminadas a fortalecer el sector. Se planteó como una herramienta “para el desarrollo integral y la justicia social” e incluso fue puesta como un eje de la política de “Paz total” con la que el gobierno quiso sacar al país del conflicto armado.

Ahora bien, ahora que Petro está a pocos días de dejar la Casa de Nariño es necesario mirar hacia atrás y analizar qué se logró convertir en una realidad durante estos cuatro años.

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Así se movieron los recursos del ministerio

Uno de los frentes que el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes más destacó en su balance final tuvo que ver con el presupuesto, pues se trató del más alto que había recibido esta cartera en toda su historia. Para poner el ejemplo más cercano, mientras que en el gobierno de Iván Duque la cifra estuvo alrededor de los COP 2.8 billones para los cuatro años, en el de Gustavo Petro fue de COP 4.7 billones, aproximadamente. Y, de ese dinero, casi el 70 % fue destinado a inversión en los distintos programas que se promovieron desde el ejecutivo.

Sobre el manejo de estos recursos, en su último informe de gestión el MinCulturas afirmó: “El sector comprometió y ejecutó alrededor del 99 % de los recursos asignados cada año durante el gobierno Petro”, lo cual es parcialmente cierto y, para explicarlo, vale la pena ponerse técnicos en un momento. Cuando se habla de ejecución presupuestal hay dos denominaciones claves: los compromisos y las obligaciones. El primero se refiere a los contratos que se firmaron para la ejecución de algún proyecto, mientras que las obligaciones aparecen únicamente cuando este se completa y, por lo tanto, genera una obligación (valga la redundancia) para el Estado.

En ese sentido, es cierto que el ministerio comprometió durante sus años de gestión el 99 % de sus recursos, como se puede ver en los informes de gestión. Sin embargo, al fijarnos en cuánto realmente de ese dinero se gastó, los porcentajes bajan. En 2023 se generaron compromisos por COP 715.684 millones y se pagaron COP 532.898 millones, es decir, un 73,7 % del presupuesto. En 2024 el caso fue similar, COP 1,3 billones comprometidos y COP 855.022 millones obligados (65 %). Finalmente, en 2025 se comprometieron COP 1,07 billones y se generaron obligaciones por COP 714.186 millones (66,4 %). Las cifras de 2026 apuntan a un panorama similar, aunque hay que entender que, si bien el gobierno Petro termina este 7 de agosto, hay algunos proyectos que siguen en ejecución.

Con este panorama, la pregunta que surge aquí es: ¿adónde fueron esos recursos?

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Las apuestas del Ministerio de las Culturas

Con el cambio de filosofía que mencionábamos al comienzo de este artículo vino un cambio también en las prioridades de la cartera y, sobre todo, una mirada hacia las partes históricamente excluidas del país. Puntualmente, según reportó el Ministerio, en promedio un 83 % de los recursos ejecutados fueron a parar en regiones como el Pacífico, el Caribe sur, el Catatumbo, el Magdalena Medio, La Guajira y la Amazonía. El objetivo era fortalecer el ecosistema cultural de estos lugares como una forma también de fortalecer su tejido social, especialmente si se trataba de comunidades afectadas por el conflicto armado.

Fue bajo esta idea que se trabajó durante estos cuatro años. Se creó el Sistema Nacional de Educación y Formación Artística (SINEFAC) que abrió 1,4 millones de cupos para estudiantes de artes en 800 municipios del país. De la misma manera, se creó el Sistema Nacional de Convocatorias Públicas Artísticas y Culturales (SINAC) para facilitar el acceso a becas y estímulos para proyectos creativos. Según las cifras del ministerio, entre 2023 y 2026 se entregaron 26.280 apoyos a iniciativas culturales de 963 municipios de los 32 departamentos. Fue un área al que se le dedicaron COP 719.402 millones de inversión.

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Además, durante estos cuatro años el Ministerio apoyó el desarrollo de proyectos legislativos como lo fue la Ley de la Música, que buscaba mejorar las condiciones de creación y circulación de las bandas y artistas musicales del país, al igual que la Ley “Súbeles a ellas”, que buscaba aumentar la participación de mujeres en espectáculos públicos musicales. También estuvo la Ley “Artes al Aula” para impulsar procesos pedagógicos en este campo y, por supuesto, una de las más grandes apuestas del ministerio fue el proyecto de reforma a la Ley General de Cultura, que se cayó faltando un debate en el Senado, pero que buscaba robustecer la sostenibilidad de todo el sector.

Con todo esto, el gobierno Petro buscó cumplir su promesa de establecer a la cultura como una prioridad y es con este armazón legislativo y administrativo que el sector entrará en un nuevo periodo político. Eso sí, no todo fue perfecto durante estos cuatro años y falta mucho tiempo para determinar el impacto que estos programas tendrán en el país. La percepción de aquellos que siguieron de cerca los movimientos del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes y las proyecciones sobre lo que podría venir las podrán encontrar en la siguiente entrega de este balance.

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Por Santiago Gómez Cubillos

Periodista apasionado por los libros y la música. En El Magazín Cultural se especializa en el manejo de temas sobre literatura.@SantiagoGomez98sgomez@elespectador.com
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