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Cristo Mutilado e Inmaculado Corazón de Bojayá serían declarados bienes de interés cultural

Este proceso busca reconocer la importancia de estos símbolos religiosos afectados por un atentado de las FARC en 2002.

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26 de junio de 2026 - 09:30 p. m.
El Cristo Mutilado se ha convertido en un símbolo de memoria de la Masacre de Bojayá, ocurrida el 2 de mayo de 2002.
El Cristo Mutilado se ha convertido en un símbolo de memoria de la Masacre de Bojayá, ocurrida el 2 de mayo de 2002.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
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Este viernes, el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural dio el visto bueno para que el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes declare como Bienes de Interés Cultural al Cristo mutilado y al Inmaculado corazón de María de Bojayá en reconocimiento de su valor histórico, estético y simbólico, especialmente para las víctimas del conflicto armado en esta región del país.

La historia de estas dos imágenes religiosas se ha convertido en una de las más contadas de la guerra en Colombia. Las dos piezas de yeso fueron encontradas bajo los escombros de la iglesia de San Pablo Apóstol de Bellavista después de que el 2 de mayo de 2002 reventara allí un cilindro bomba lanzado por las FARC.

En la masacre de Bojayá murieron alrededor de 80 personas, entre ellos 48 menores de edad, que se habían refugiado en esta iglesia, pensando que allí estarían a salvo del enfrentamiento de la guerrilla y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Desde entonces, ese Cristo sin brazos ni piernas, al igual que la estatua de la Virgen María que fueron encontrados junto a las víctimas, se convirtieron en un símbolo de los estragos que ha dejado el conflicto armado en el país.

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Sin embargo, la comunidad decidió conservar estos objetos con devoción y resignificarlos como un símbolo de resistencia. Ahora el Ministerio busca que se les reconozca como piezas clave de la memoria histórica del conflicto armado.

“Para la comunidad de Bojayá, el Cristo Mutilado y el Inmaculado Corazón de María son santos vivos que comparten el espacio vital del pueblo. Sufrieron junto con la comunidad el rigor de la guerra y hoy acompañan procesos de memoria y resistencia que incluyen a las víctimas del conflicto colombiano. Son imágenes que hablan del horror de la violencia, pero también de esperanza, consuelo, justicia, paz y reconciliación”, afirmó esta cartera mediante un comunicado.

Por otra parte, Saia Vergara Jaime, viceministra de los Patrimonios, las Memorias y la Gobernanza Cultural, destacó que esta también es una muestra de la resiliencia de los pueblos que han sido víctimas del conflicto. “Los habitantes de Bojayá son alquimistas, capaces de transformar el horror en belleza. Pese al olvido, al abandono del Estado, la comunidad ha conseguido convertirse en un ejemplo para el país de perdón, reconciliación y resistencia. En Bojayá y en sus símbolos están las claves para construir una sociedad que pueda vivir en paz”, señaló.

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El proceso que conduce a esta declaratoria tuvo su origen en la implementación de la Ley 2087 de 2021 y en la solicitud presentada por el Comité por los Derechos de las Víctimas de Bojayá, que identificó esta medida como una acción de reparación simbólica.

Para sustentarla, el Grupo de Patrimonio Cultural Mueble del Ministerio condujo una investigación en la que entrevistó a algunos sobrevivientes de la masacre, al igual que a miembros de las comunidades religiosas y organizaciones sociales de la región. Asimismo, se realizaron análisis técnicos de las imágenes con el apoyo del Laboratorio de Estudios de Artes y Patrimonio de la Universidad de los Andes y se avanza en un proyecto de restauración del Inmaculado Corazón de María, financiado por el Ministerio de las Culturas.

Con esta iniciativa, se espera reconocer estas dos piezas de yeso como un testimonio más de la complicada historia de violencia que ha atravesado Colombia.

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