Una de las grandes noticias de la semana fue el desplome del dólar frente al peso colombiano, que el pasado 14 de enero alcanzó uno de sus niveles más bajos desde 2021. Varios factores fueron los que causaron esta fluctuación en la divisa, pero uno de los que más destacó fue la decisión del Gobierno Nacional de aumentar la deuda externa con la emisión de tres bonos por un valor de USD 4.950 millones, la más grande que se ha visto en la historia del país.
Además, las decisiones del Banco de la República para frenar la inflación y las propias preocupaciones de la Reserva Federal en Estados Unidos también jugaron un papel en esa ecuación. Todo eso causó que esta semana el dólar cerrara por debajo de los COP 3.700.
Que si eso es bueno o es malo dependerá siempre a quién se lo pregunte y, por nuestra parte, quisimos hacerlo con el sector editorial colombiano. El petróleo, el café y otros bienes de exportación son los primeros que tienden a sentir el coletazo de una fluctuación así, pero ¿qué pasa con todos aquellos que se encargan de sostener la industria editorial en Colombia?
Para Emiro Aristizábal, presidente de la Cámara Colombiana del Libro, se trata de un escenario que tiene sus ganadores y perdedores. Según explicó, el país importa alrededor de USD 100 millones en libros cada año, por lo que los primeros beneficiados serán los de este grupo que podrán acceder a ellos a un precio mucho más competitivo. Caso contrario de quienes hacen parte de los USD 40 millones que se exportan, pues sus ganancias se verán significativamente reducidas.
Otro punto importante tiene que ver con los impresores locales, que representan en este momento alrededor del 70 % de los títulos que se mueven en Colombia. Para ellos la situación es distinta, pues lo que les afecta viene atado directamente al precio de los insumos que utilizan: el papel, la tinta y las planchas. Si el dólar está más barato, podrán conseguirlos por menos dinero y, en teoría, esto podría significar una reducción en el precio de venta al consumidor final.
Ahora, es necesario aclarar aquí un punto porque, a diferencia de otros productos del mercado, solo con el tiempo se podrá entender el impacto real que esta caída del dólar tendrá sobre los libros. “Todos los libros que hay en este momento en las librerías y aquellos que se están imprimiendo están sujetos a una tasa de cambio cercana a los COP 4.000, entonces el cambio solo se verá reflejado más adelante, una vez se puedan agotar todo ese inventario”, explicó Aristizábal.
La situación de las editoriales independientes
Cuando se trata de grandes exportadoras, los cambios suelen notarse mucho más, pero las diferencias de precio en el dólar también afectan a las pequeñas y medianas empresas del sector. Ana Cecilia Calle, editora de Himpar Editores, explicó que, tal como lo señalaba Aristizábal, es necesario dejar pasar un poco más de tiempo para ver el impacto real de la fluctuación. Esto con la salvedad de que es posible que ellos nunca lo vean.
“Idealmente deberíamos empezar a percibir una baja en esos insumos, solo que eso no se ve necesariamente tan rápido porque nosotros no somos imprentas. E incluso las imprentas a veces siguen cobrando y ganan ese margen”, explicó Calle.
Con este punto estuvo de acuerdo Juan Sebastián Montoya, editor de Siete Gatos, quien afirmó que ya no es usual que ellos sean los que perciban los beneficios de la caída del dólar. “En Colombia se acostumbraron a subir los precios a los materiales de imprenta y no a bajarlos. Cuando cae el dólar, que deberían bajarlos, no los bajan. Esta situación está pasando desde la pandemia”, afirmó.
Y Catalina Vargas, editora y fundadora de la editorial independiente Cajón de Sastre, además de confirmar la situación, agregó que desde la pandemia ha habido una escasez de materiales en el país, lo que también ha causado que los precios no bajen en ningún momento. A grandes rasgos, entonces, parece ser que un dólar más barato no implica cambios para estas pequeñas empresas, a pesar de que son uno de los actores fundamentales en el mantenimiento de la industria en el país.
Las librerías independientes frente al dólar
Para las librerías la situación es similar a la de las editoriales, pues muchas de ellas no ven una disminución significativa en los precios que les permita vender con valores más competitivos. El equipo de La Verbena, por ejemplo, afirmó que no se ha visto una bajada de precios con el nuevo dólar y, de hecho, la mayoría de su catálogo siguió subiendo con normalidad. Lo primero solo ocurrió con el 10 % de sus títulos.
Por otro lado, Bookworm, una librería independiente especializada en títulos en inglés, sí se ha visto bastante afectada por el cambio de precio. En momentos en los que la divisa ha subido, ha sido muy difícil para ellos competir con los precios de las grandes librerías digitales como Buscalibre o Amazon. En contraste, ahora que los precios han bajado deberían estar pasando por una mejor situación, pero según informó Adriana Rojas Moreno, fundadora de este espacio, este no es el caso.
“En este momento el dólar esta bajando, pero es algo que nos va a pasar factura mas adelante cuando tengamos que empezar a pagar la deuda e intereses del préstamo que acaba de hacer el gobierno”, afirmó. Para ella, toda esta situación “ha dejado a Bookworm en estado de supervivencia” e incluso ha causado que la curaduría de su catálogo deba hacerse con mucha más rigurosidad, pues un error en el inventario podría salirle muy caro.
Con este panorama, la situación para el mercado editorial parece incierta, sobre todo porque los beneficios que esto podría traer parecen siempre quedarse en algún lugar de la cadena, lo que hace que nada cambie para las pequeñas editoriales, las librerías y, por supuesto, los compradores de libros. Sin embargo, habrá que seguir esperando para ver cómo evoluciona esta situación.