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El Museo Nacional, entre desafíos y tribulaciones

En su historia reciente, el Museo Nacional se ha enfrentado a diferentes desafíos, especialmente en los últimos dos años. Con el fallecimiento de su directora, Liliana Angulo, se refuerzan una serie de preguntas sobre el estado y futuro de la institución.

Redacción Cultura

28 de febrero de 2026 - 07:46 p. m.
Katia González ha sido directora (e) del Museo Nacional durante 10 meses.
Foto: Eder Rodríguez
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Desde 2024, el museo más antiguo de Colombia ha encarado múltiples desafíos. Entre cambios en la dirección, proyectos en marcha y fluctuaciones en el presupuesto, el panorama al que se ha enfrentado ha sido fácil.

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En abril de 2024, cuando llegó Liliana Angulo a la dirección, la institución atravesaba las secuelas de la adjudicación de la entidad sin ánimo de lucro que administraría al museo. Desde entonces otros cambios se han realizado en el liderazgo de la institución, pues Angulo estuvo incapacitada desde febrero de 2025.

En mayo de ese año, Katia González llegó al Museo Nacional como directora encargada. Con el tiempo, algunas personas se mostraron inconformes con la gestión y el camino que estaba tomando la institución. A El Espectador llegaron testimonios de que en diciembre de 2025 salieron múltiples contratistas en el curso de dos semanas de ese mes. Por otro lado, se hablaba de un cambio en la visión y problemas financieros.

Cabe resaltar que, según una auditoría interna realizada en 2024 por el Ministerio del Trabajo, la institución contaba en ese momento con 180 trabajadores, de los cuales “35 son de planta, que corresponde al 19 %, 36 son contratistas por parte del Ministerio, que corresponde al 20%, y 109 contratistas por convenio, que corresponde al 61 %”, se lee en el informe.

Para Ana*, quien trabajó en la institución hasta finales del año pasado, todo comenzó a desestabilizarse desde la crisis que se atravesó en 2024 cuando hubo retrasos en la adjudicación de la licitación de una nueva ESAL que administrara y con la salida del entonces director. De acuerdo con ella, “la directriz en ese momento era sacar a todas las personas que tenían que ver con la dirección anterior. Sin embargo, Liliana Angulo decidió ir con mucha más calma y entender lo que sucedía dentro”.

Mencionó que continuar el trabajo en el museo cada vez se tornaba más difícil puesto que había nuevos retos y desafíos que se apilaban sobre los existentes, por lo que sentía cómo el ambiente laboral se tornaba más tenso.

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De acuerdo con Daniel*, excontratista de este recinto, los problemas se agudizaron cuando a finales de 2024 se conoció el presupuesto reducido con el que se trabajaría en 2025. Según cifras, en 2024 el presupuesto con el que trabajaron fue de COP 21.060.465.797, mientras que en 2025 se vio una reducción de más de COP 6 mil millones, dejando un presupuesto de COP 14.519.599.419. Con este se financian 10 museos en Colombia, el personal del Museo Nacional, el Museo Afro y Fragmentos.

“Fue cuando se paró el flujo de caja del gobierno nacional y entonces el museo le empezó a quedar mal a los líderes, a las personas con las que trabajamos proyectos comunitarios, a todos los proveedores (...) No había certeza de que los contratistas pudieran seguir siendo contratados”, dijo.

De acuerdo con la disminución del presupuesto, Angulo racionalizó el dinero recibido en 2025 para evitar “sacrificar” puestos de contratistas. Sin embargo, cree que con González como directora encargada se hizo lo contrario.

Katia González llegó al Museo Nacional con el cargo de subdirectora el 29 de abril de 2025. De acuerdo con Ana, desde la secretaría general del ministerio se notificó el cambio. En entrevista para El Espectador, la directora encargada aseguró que los cambios que decidió realizar en el equipo respondieron a las necesidades que ella identificó para cada equipo, además de temas económicos. “Entre julio y diciembre no hice cambios. Me di la licencia de observarlos a todos en su trabajo. Después de esos meses de observación, pasó, por ejemplo, una persona del equipo educativo a ser líder en esa área. El presupuesto que requerimos para los proyectos museográficos de exposición nos obliga a hacer esos cambios. Y debo decirlo, el Museo Nacional, en los años anteriores tuvo un aumento de contratistas y los meses del año pasado fueron para observar qué equipo se requería para los proyectos en curso”, dijo. Adicionalmente, afirmó que realizó reuniones con cada equipo del museo y que de la rotación que hubo entre 2025 y 2026, solo hubo cuatro cargos en los que no se realizó un reemplazo. Sin embargo, tanto Daniel como Ana aseguraron que esas reuniones con los equipos de la institución no se realizaron y que, por lo tanto, se desconocía cómo era el trabajo de ellos.

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Por otro lado, parte de la preocupación expresada por algunas de las personas que salieron en diciembre de 2025 tenía que ver con la visión y el camino que el museo estaba tomando. Tanto Daniel como Ana afirmaron que no evidenciaron una visión u horizonte claro por parte de González. Según sus testimonios, bajo la dirección de López y Angulo se avanzó en temas de antirracismo, decolonialidad y trabajo con comunidades, pero esos campos dejaron de ser prioritarios para González: ambos reportaron que hubo comentarios realizados por la directora encargada en los que se evidenciaba un interés menor en continuar con estas líneas y volver a una perspectiva más clásica, con “curadurías de autor”.

González, por su parte, aseguró que “el Museo Nacional es líder de política de museos. Una reflexión que he puesto al museo es trabajar con cada comunidad para hacer una exposición temporal, o podemos trabajar con museos comunitarios que llevan décadas trabajando con comunidades, en unos trabajos de largo aliento, creando lazos estrechos. Si yo no quisiera trabajar con las comunidades, no se habrían hecho los laboratorios que se hicieron en los últimos meses del año pasado, en el marco también del proyecto Museo Afro”. Por otro lado, dijo estar de acuerdo con las líneas museológicas que dejó Angulo y destacó como pilar el antirracismo.

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También se habló con la directora encargada sobre el ambiente laboral, que, según Ana y Daniel, se vio afectado durante el 2025: opinaron que el trabajo que realizaban no era apreciado. “Me decepcionó la falta de reconocimiento. Cada reunión era muy estresante: un memorial de agravios contra nosotros”. Ana reportó desanimo entre los equipos, y que se generaron “divisiones internas, corrillos y poca cercanía a la dirección”.

A pesar de lo que mencionaron las fuentes, González afirmó que ha experimentado otro panorama en el que ha percibido un cambio de ánimo hacia el optimismo y afirma haber recibido mensajes en los que se le agradece “que se esté moviendo algo en el museo”. La directora encargada cree que la desmotivación que reportaron los exfuncionarios no es algo generalizado, sino que se limita a “un grupo de personas que venían desde el director William López, que seguramente han sentido que no han sido tan tenidos en cuenta. Supongo que tiene mucho que ver con la afinidad académica”.

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Mientras el museo y el mundo cultural continúa de luto, González afirmó que aún no se sabe quién sucederá a Liliana Angulo en la dirección del Museo Nacional.

* Las fuentes consultadas pidieron no revelar su identidad.

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