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El 7 de enero de 1986 falleció el escritor, guionista y fotógrafo mexicano, Juan Rulfo, quien, con obras como “Pedro Páramo” (1953) y “El llano en llamas”, logró convertirse en uno los mayores exponentes de la literatura latinoamericana.
Rulfo nació en 1917 y tuvo que vivir durante un tiempo en un orfanato, por lo que ese periodo de su infancia se caracterizó por un profundo sentimiento de soledad. Su juventud estuvo marcada por la Guerra Cristera (1926-1929), un conflicto civil que se dio entre el gobierno mexicano y los milicianos católicos, ante las normativas laicas impuestas a partir dela Revolución mexicana.
En su adultez, trabajó para la Secretaría de Gobernación y en 1940 fue cuando empezó a dedicarse a la escritura. Su trayectoria contó con pocas publicaciones, pero su estilo, que mezclaba realidades crudas con elementos fantásticos, fue uno de los precedentes para la ola literaria que se daría en América Latina.
Rulfo también fue un apasionado por la fotografía y después de su muerte, se encontraron varios de estos registros e imágenes que mostraban una faceta complementaria del escritor que nunca dejó de encontrar maneras de narrar su entorno.
Uno de sus cuentos más reconocidos, incluido en “El llano en llamas”, es “Luvina”. Esta es la historia de un hombre que se encuentra con otro en un bar y le empieza a hablar sobre el enigmático pueblo de Luvina. Este es un lugar desolado, desértico y donde parece que la esperanza ha abandonado a sus habitantes. El estilo de narración contribuye a la atmósfera de este espacio que parece atrapado en un tiempo cíclico y asfixiante.
El narrador, que permanece anónimo durante la historia, dice haber llegado lleno de optimismo a este sitio con su familia, pero pronto se daría cuenta de que este no había cabida para la alegría en Luvina. No obstante, esta miseria es un síntoma de una población que ha sido abandonada y dejada a su suerte por el gobierno, mientras que ellos siguen resistiendo agónicamente por ese territorio en el que yacen sus muertos y en el que ellos mismos tienen que sobrevivir.
San Juan Luvina es una comunidad zapoteca real ubicada en el norte de Oaxaca, México. A pesar de que Rulfo nunca mencionó de manera directa el haberse inspirado en este lugar, San Juan de Luvina está atravesado por algunas de las problemáticas de pobreza y abandono mencionadas en el cuento, teniendo cifras considerables de migración en jóvenes.
De acuerdo con el diario de México, La Jornada, se cree que Rulfo tomó como referencia directa el significado zapoteca de Luvina, que quiere decir “raíz de la miseria”, de “loo” raíz y “bina” miseria. De la misma manera, relatan que en 2017, los habitantes aceptaron que se inaugurara la primera biblioteca pública del pueblo, por la conmemoración del centenario del nacimiento de Rulfo, luego de transitar el malestar que les había provocado la descripción que hizo el autor sobre Luvina.
“Tuve que hablar mucho de literatura con los pobladores para explicarles que el cuento es una ficción, que es cierto que describe a un pueblo pobre, con muchas carencias, pero que puede ser cualquiera del mundo. Así fue como los convencí para que participaran en las actividades con motivo del centenario de Rulfo”, declaró Jesús Rito García, gestor cultural encargado del proyecto, para el periódico mexicano.
“Luvina” ha servido como una crítica universal, que puede aplicarse a todos aquellos pueblos latinoamericanos abandonados por las instituciones. No obstante, casos como el del verdadero San Juan Luvina demuestran el legado de la escritura de Rulfo, como un mecanismo de denuncia social, el cual logra darle visibilidad a aquellas comunidades que siguen resistiendo en medio de tanta desolación y soledad.