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“La tecnología no me preocupa: mientras existan seres humanos, seguirá existiendo el arte”

María Jimena Herrera inaugurará una exposición en el Museo de Arte Miguel Urrutia este 12 de febrero. Aquí habló sobre cómo la paz, la tecnología y su interés por los objetos han atravesado su obra.

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Micaela Chiliquinga
12 de febrero de 2026 - 01:29 p. m.
La exposición de María Jimena Herrera se encontrará hasta el 23 de marzo en El Parqueadero, espacio del Museo de Arte Miguel Urrutia.
La exposición de María Jimena Herrera se encontrará hasta el 23 de marzo en El Parqueadero, espacio del Museo de Arte Miguel Urrutia.
Foto: Jaime Martínez
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¿Cómo fue su primer acercamiento al mundo del arte?

No era una niña que veía televisión. En vez de eso, hacía pequeños objetos con las manos y con mucha frecuencia, así que, al crecer, estudié arte en la Universidad de los Andes. Desde entonces me he dedicado de manera continua a la práctica artística.

Además de esta experiencia, usted cuenta con estudios en Construcción de Paz. ¿Cree que esta formación ha influido en su mirada artística?

Cuando ganó el “no” en el plebiscito de 2016, yo iba a realizar una maestría en Estudios Culturales. Sin embargo, tras ese resultado decidí cambiar la inscripción por la maestría en Construcción de Paz, porque quería entender mejor por qué había ganado el “no”. Sentía que no comprendía del todo el país y que valía la pena hacerme preguntas, desde el arte, sobre la construcción de paz.

Gracias a esa formación y al trabajo con un colega, desarrollamos la obra Objetos de Paz. Esta pieza recoge objetos de excombatientes de las FARC y de militares que ucharon contra la guerrilla, ele mentos que para ellos y ellas representan la paz. Este archivo forma parte de la colección permanente del Museo Nacional de Colombia.

A partir de esta experiencia, ¿cómo ha evolucionado su estilo artístico?

Hoy siento que Objetos de Paz es como un hijo que ya nació, creció y logró sostenerse por sí mismo; ya no necesita más de mí. En este momento estoy muy enfocada en desarrollar un trabajo relacionado con los objetos desechados de la tecnología, específicamente la basura electrónica. Estos objetos ya fueron considerados basura por alguien, y mi interés está en tomar esos materiales, desarmarlos y observar sus atributos plásticos: las formas, los colores, el peso. A partir de ese análisis, los transformo en obras de arte.

Precisamente ese es el tema de Paisajes de lo invisible, su exposición que será inaugurada este 12 de febrero en el Museo de Arte Miguel Urrutia (MAMU). ¿Cómo surgió este proyecto?

Mi mamá tiene una empresa de reciclaje de aparatos eléctricos y electrónicos. Ella no vive en Colombia, por lo que en muchas ocasiones he tenido que estar muy pendiente del funcionamiento de la empresa.

A partir de esto entendí que estos materiales, considerados basura, pueden reingresar al sistema. El proyecto nace justamente de ese acceso directo a los materiales y de un interés muy genuino por ellos. Empecé a reflexionar sobre la *basura de la basura", es decir, aquellos elementos que ya no pueden volver a entrar al reciclaje. Mi trabajo se centra en esos materiales: en los desechos que quedan fuera del sistema.

¿Cómo llegó al MAMU? ¿Cuáles son las posibilidades de este espacio?

Gané la convocatoria de IDARTES para realizar una exposición en el espacio de El Parqueadero del MAMU. Conté con el apoyo de Claudia Giraldo, una antropóloga que me ayudó a comprender estos objetos desde esa disciplina. Fue un proceso muy bonito: aprendí sobre los materiales y sobre la manera en que, por ejemplo, conocemos las culturas prehispánicas gracias a los basureros y a las piezas cerámicas que se encontraban en ellos.

También me interesa pensar cómo podrían leerse, en el futuro, los basureros del presente. Qué diría alguien más adelante sobre toda esta basura electrónica que estamos desechando hoy. Con respecto al Museo de Arte Miguel Urrutia, me siento muy feliz de poder exponer allí. Me parece una plataforma magnífica. Primero, por su enorme alcance, ya que va muchísima gente, y segundo, porque es una institución muy importante, con una colección realmente admirable.

¿Qué reflexiones quiere provocar en los espectadores que se acerquen a su obra?

Como ocurre con cualquier obra de arte, siento que esta solo se completa cuando alguien más la mira. Lo que más me interesa que muchos ojos se posen sobre aquello en lo que he trabajado durante tantos años. Esta exposición, además de presentar las obras, funciona como un espacio abierto en el que el público puede participar de muchas maneras. Están programadas charlas, talleres y visitas guiadas.

¿Cuáles considera que son los principales retos para posicionarse como artista en Colombia?

Los retos son infinitos. Sin embargo, como artistas, no hay muchas otras opciones: nos toca intentarlo de todas las maneras posibles. Es un camino complicado, pero también inevitable. El arte es algo que uno lleva consigo.

No hay realmente otra cosa que hacer; se trata de seguir creando y de buscar constantemente las formas de mostrarse y de encontrar espacios. Por eso digo que los desafíos son innumerables.Cuando uno siente que esto es lo que tiene que hacer, porque nada más tiene sentido, no queda otra opción que ser terco y continuar.

¿Cómo seguir haciendo arte en una era tecnológica como la nuestra?

La inteligencia artificial puede percibirse como una amenaza, así como ocurrió en su momento con la aparición de nuevas tecnologías, como la fotografía, por ejemplo. Sin embargo, el arte es, al final, una expresión humana básica. Mientras existan los seres humanos, seguirá existiendo el arte.

La tecnología no nos va a quitar a los artistas la posibilidad de seguir creando. Tal vez nos lleve por otros caminos y pueda convertirse en una herramienta útil. Pienso que el ser humano aún tiene mucho por decir. reflexiones mucho más profundas e interesantes que no provienen sólo del conocimiento, sino también de la emocionalidad, de la sensibilidad y de la cercanía con otros seres humanos. Por eso, la tecnología no me preocupa realmente.

Por Micaela Chiliquinga

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