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Observar las guerras y sus horrores a través de los ojos de Francisco de Goya

Fragmentos Espacio de Arte y Memoria, en el centro de Bogotá, inauguró una exhibición en la que presenta 80 grabados de Francisco de Goya, en los que el artista registró los “Desastres de la guerra” que vio en Zaragoza en 1808.

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Andrea Jaramillo Caro
06 de septiembre de 2026 - 03:00 p. m.
“Tampoco”, grabado 36 de la serie “Desastres de la guerra” de Francisco de Goya.
“Tampoco”, grabado 36 de la serie “Desastres de la guerra” de Francisco de Goya.
Foto: EFE - Mauricio Dueñas Castañeda
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Sobre una hoja de papel una escena de horror se desenvuelve entre los colores negro, blanco y arena. Un hombre con uniforme militar sujeta a una mujer con fuerza mientras ella intenta alejarse de él y, en el forcejeo, araña su rostro. Detrás, una anciana se apresura hacia las dos figuras con un puñal en su mano derecha y con la intención de herir al soldado. En la parte baja de la hoja se leen dos palabras escritas a mano: “No quieren”.

Esta escena es una de las 80 que actualmente habitan Fragmentos Espacio de Arte y Memoria como parte de la exhibición “Desastres de la guerra”, de Francisco de Goya. La serie de grabados, creados entre 1810 y 1812, es la protagonista en dos de las salas en un recorrido que va más allá del registro histórico. El artista español había viajado a Zaragoza, donde presenció las consecuencias de la guerra de independencia contra los franceses. Los resultados de esa visita fueron los grabados que ahora abarcan este espacio.

Ubicadas a la altura de los ojos, estas obras sostienen un diálogo ineludible con el contramonumento de Doris Salcedo, el piso irregular creado con las armas fundidas de las FARC y los acompañan poemas sobre la guerra de Ósip Mandelshtam, Warsan Shire, Miguel Hernández, Najwan Darwish, Paul Celan, Piedad Bonnett y Mahmud Darwish.

Salcedo afirmó a El Espectador que la primera vez que vio estos grabados fue hacia la década de 1980. “Para mí, como para muchos artistas que hemos tenido que vivir en épocas conflictivas, con mucha polarización y violencia, Goya se convirtió en un referente importantísimo. Desde temprano, creo que entendí que era el artista que analizaba la realidad con mayor lucidez, que tenía una habilidad absolutamente extraordinaria, era un adelantado para su tiempo, con unas ideas liberales maravillosas y era el artista que había que estudiar”, contó.

Esta muestra fue planeada durante aproximadamente dos años, y su apertura coincidió con la conmemoración de los 10 años de la firma del Acuerdo de Paz.

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Andrés Suárez, coordinador general de Fragmentos, dijo que la exhibición, más allá de la voluntad del equipo por presentar a Goya, respondió a la pregunta de lo que como sociedad habíamos aprendido en esta década desde la firma del Acuerdo. “Nos hicimos la pregunta sobre cómo vivimos en relaciones de interdependencia que siguen de alguna manera promoviendo la guerra o la violencia en algunos espacios”, afirmó.

Caminar entre las salas que albergan los grabados no es fácil. Es enfrentarse a imágenes desgarradoras que, aunque fueron creadas hace más de dos siglos, son ecos de guerras más recientes. Goya dividió esta serie en tres partes: La Guerra, La Hambruna y Los Caprichos Enfáticos. Cada uno de ellos muestra personajes, actos y palabras capaces de hacer que el pecho se tense. Escenas de violencia sexual, asesinatos, desplazamientos forzados, saqueos, personas enfermas y al borde de la muerte por inanición, llenan los primeros 62 grabados. Los 18 restantes pertenecen a “Los caprichos enfáticos”, donde personajes y animales nocturnos cobran protagonismo en medio de una crítica a la Inquisición a través de imágenes en las que, en ocasiones, la sátira aparece como herramienta.

Salcedo comentó que “Goya fue el primer artista que representó la guerra como un acto de brutalidad, en vez de como algo heroico, como se solía mostrar. Además, introdujo un cambio, y es que hizo ver que ninguno de los dos bandos que ejercía violencia era bueno. Él veía la violencia como algo negativo, no importa de dónde viniera. En el caso de la llamada Guerra de Independencia de España, frente a la invasión de Bonaparte, tenemos algunos grabados en los que vemos cómo están haciendo ejecuciones extrajudiciales o violan a mujeres, y vemos que fuerzan a los hombres de la familia de la mujer a presenciar estos actos abyectos. Vemos todo el horror que infligen los franceses a los españoles, pero también vemos que la respuesta de los españoles es igualmente bárbara. Porque para él la violencia es brutalidad pura”.

A pesar de que el tiempo ha seguido corriendo, para la artista es claro que las cosas no han cambiado y considera que esa es la razón por la que Goya continúa siendo un artista vigente.

Esta exhibición suscita reflexiones y preguntas sin respuestas que, en una era en la que el horror y los desastres de la guerra se transmiten en vivo y en directo hacia las pantallas de nuestros celulares, resultan urgentes. La sobresaturación de información ha derivado en la insensibilización frente al dolor.

La formación artística de Goya

“En los grabados, por ejemplo, en la serie de La hambruna que vivió España entre 1811 y 1812, en la que aproximadamente 15.000 personas murieron, hay una imagen preciosa en la que Goya muestra a una mujer que está muriendo de hambre, el esposo la está cargando y hay una niña huérfana detrás de él llorando. Esa imagen de la mujer muerta es muy parecida a una escultura de Bernini. Vemos que esto tiene un estudio detrás y un análisis cargado de muchísimos artistas. Todas las imágenes de Goya tienen una genealogía que podemos trazar de forma muy clara y tiene una carga estética y simbólica que sobrepasa cualquier foto de celular. Ese tipo de cansancio frente a la imagen repetitiva de las redes sociales jamás lo vas a tener frente a un artista magnífico como Goya. Tiene la capacidad de interpelar al espectador de una forma imposible para una foto de celular”, afirmó la artista.

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La destreza de Goya como dibujante se complementa con los otros elementos que componen esta muestra: los poemas, el contramonumento y una programación de actividades que incluyen intervenciones sonoras de PRESENCIAS – Sonidos & Ecos. Salcedo aseguró que la idea de la inclusión de estos elementos en la exhibición nació del mismo artista. En una carta que escribió señaló que este no era su fuerte, ya que se dedicaba a las imágenes y no a la literatura. A partir de esto, desde Fragmentos pensaron en que no se podrían agregar textos que describieran las imágenes tan crudas que el espectador ya estaba viendo. “Pensábamos que era importante llevar estas imágenes al nivel que merecen. Es decir, a lo sublime”, dijo.

Porque mientras el artista español muestra un cuerpo mutilado, también presenta su conocimiento artístico con formas que hacen referencia a otras obras de arte. “En medio del horror hay belleza, y queríamos continuar esa tendencia, esa mezcla del dolor que inflige la guerra con la belleza, y qué mejor que la poesía. Por eso escogimos una serie de poetas que habían tenido experiencia directa de guerra y que han sido capaces de sublimar esa experiencia y mostrarnos lo puramente humano, poético y bello que reconoce la inteligencia de un poeta. Por eso nos parecía que esa yuxtaposición podía ser muy afortunada, al igual que con la música”, aseveró.

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Para ver “Desastres de la guerra”, Salcedo recomendó ir con una mente abierta, aunque advirtió que es una muestra difícil de recorrer. Sin embargo, hizo énfasis en lo que esta exposición puede dejar al espectador: una lección sobre los efectos de la guerra y las posibilidades que tenemos frente a nosotros. “Goya era un pensador ilustrado que detestaba la guerra y veía las diferentes fuentes de las que venía, no solo de la guerra, sino también de la Inquisición y los toros. Era infinitamente crítico, pero a la vez creaba unas imágenes muy bellas en las que transmitía compasión. Él tenía la lucidez para no ser un militante de ninguna de las dos esquinas, sino que para ver quién sufría y quién estaba actuando mal”, afirmó.

La artista consideró que la gran lección que nos dejó Goya fue una representación visual del resultado de la polarización, como la que actualmente vive Colombia. “Creo que eso nos va a llevar a más violencia. La polarización que vivimos es absurda. Tenemos problemas, incendios, terremotos y un país muy sufrido y agobiado, con problemas de todo orden. Sería maravilloso que todos los colombianos nos uniéramos y trabajáramos por sacar adelante este país. Hay valores en todos los campos del pensamiento, en todas las ideologías. Todo el mundo tiene algo de razón y hay mucho que criticar en todos los bandos”, finalizó.

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Andrea Jaramillo Caro

Por Andrea Jaramillo Caro

Periodista y gestora editorial de la Pontificia Universidad Javeriana, con énfasis en temas de artes visuales e historia del arte. Se vinculó como practicante en septiembre de 2021 y en enero de 2022 fue contratada como periodista de la sección de Cultura.@Andreajc1406ajaramillo@elespectador.com
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