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“Los fotógrafos deben convertirse en artistas para diferenciarse”: Andrés Torres

El especialista en imágenes de matrimonios habló sobre su oficio y nos contó algunas de las experiencias que ha adquirido trabajando en estos eventos.

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Micaela Chiliquinga
05 de febrero de 2026 - 04:05 p. m.
Andrés Torres cuenta con más de 18 años de experiencia como fotógrafo.
Andrés Torres cuenta con más de 18 años de experiencia como fotógrafo.
Foto: Claudia Medina
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¿Cuándo nació su gusto por la fotografía?

Cuando tenía 15 años. Empecé a trabajar en un estudio familiar y me enamoré de la fotografía desde sus procesos análogos y químicos, las películas y todo lo que eso implicaba. Los procesos de antes de la fotografía, como el cuarto oscuro, eran algo muy romántico para mí.

¿Qué hizo que se interesara por la fotografía de bodas?

Es uno de los oficios que más exigencia demanda. En ella se puede hacer fotografía editorial, de producto y de retrato, convirtiéndola en una práctica muy integral. La fotografía, de una u otra forma, mezcla la poesía, el romanticismo y la parte documental. Todo eso lo encontré en las bodas.

¿Cómo fue su experiencia en la primera boda a la que asistió como fotógrafo?

Existen ciertos elementos de protocolo en una boda, como los anillos, el ramo o el vestido colgado, y en ese momento no los comprendía. Después, el cliente me comentó que habían faltado muchas fotografías. Yo, en cambio, me enfoqué en capturar lo que consideraba más representativo: los momentos. Con el tiempo, y hasta el día de hoy, recalco que lo más importante es buscar imágenes que tengan simbolismo. Abrazos, madres, instantes que permanecen para siempre. De esa experiencia aprendí que, aunque exista un protocolo, es mejor centrarse en capturar fotografías que sean importantes para las personas a lo largo de toda su vida.

¿Cuáles considera que son los principales retos de fotografiar en un evento como este?

El principal reto es entender que un abrazo, una lágrima o una mirada ocurren en instantes, y que como fotógrafos debemos lograr que se congelen y se inmortalicen. El desafío está en lograr imágenes que, cuando la gente las vea, conecten con la emoción y les permitan revivir lo que estaban sintiendo. Va mucho más allá de disparar una cámara: se trata de congelar emociones, instantes y momentos.

¿Ha vivido alguna situación incómoda con alguna pareja? ¿Cómo logró gestionar eso?

Se piensa que todo es perfecto, como si todos los clientes fueran un cuento de hadas, pero no siempre es así. La fotografía también es una profesión que requiere parámetros que en ocasiones el cliente no comprende del todo. El fotógrafo, como artista, tiene ciertas necesidades para poder lograr las imágenes. Sus principales recursos son el tiempo y la puntualidad de las personas. Muchas parejas se casan pensando que tendrán un día infinito, cuando en realidad el tiempo es corto y debe organizarse bien. Sin embargo, en general, todo suele desarrollarse de buena manera.

Binario es un proyecto educativo de fotografía fundado por usted. ¿Cómo surge y cuáles son las principales enseñanzas que imparte a través de él?

Binario nace con la idea de que los fotógrafos puedan aprender fotografía de una manera más sencilla. En los talleres se les enseña temas como el mercadeo y las ventas, porque no se trata solo de disparar una cámara, sino también de entender la estructura de un negocio. También se trabaja la experiencia como parte esencial del aprendizaje: es un retiro en el que los participantes comparten con otros colegas, observan cómo fotografían y crean lazos.

Actualmente, el proyecto está enfocando en el formato de congresos, como el Congreso Binario 2026, que es un evento de fotografía de bodas que se realizará este 17 y 18 de febrero, con mi participación, la de Daniel Aguilar, Christian Cardona y Jars Maya. Espero que Binario se convierta en un legado por muchos años, para que varios fotógrafos sigan aprendiendo y continúen fortaleciendo esta noble profesión que ha cambiado con el paso del tiempo.

¿Qué significa actualmente la fotografía para usted?

La fotografía ha salvado mi vida. Cuando quedé huérfano a los 15 años y me enamoré de la fotografía, ella se convirtió en mi madre. Me llevaba a trabajar, a ocuparme, a no morir de depresión. Me sumergí por completo en la fotografía y empecé desde muy joven. Gracias a la fotografía conocí a mi esposa; hoy en día tenemos dos hijas y una en camino, que se llamará Gabriela. Por eso la fotografía es mi salvavidas. Es una de esas profesiones que te ayudan a mirar la vida de otra forma: a observarla, a capturarla y a comprenderla.

¿Cómo ha evolucionado la industria de las bodas en Colombia? ¿Cómo ve el futuro de la fotografía de bodas en el país?

Antes, las personas contrataban a un fotógrafo únicamente por referencia; no existían portafolios, páginas web ni redes sociales. Hoy en día, todo el mundo tiene una cámara en el bolsillo y, de alguna manera, todos somos fotógrafos. Aun así, la industria sigue vigente y sigue siendo necesaria la presencia de un profesional. Creo que la fotografía será cada vez más tecnológica y que las personas tendrán mayor acceso a hacer mejores fotografías. Lo único que realmente puede diferenciar un fotógrafo de una persona es que se convierta en un artista. Lo que nos mantiene vigentes es la realidad: el deseo de lo auténtico, de saber que esa imagen es real y que esa foto no fue recreada por la inteligencia artificial. Ahí es donde la industria continúa, en ofrecer una experiencia y un diferencial humano que ninguna tecnología puede reproducir.

Por Micaela Chiliquinga

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