Cerca de 200 artistas, curadores y trabajadores del arte enviaron una carta al presidente y a la junta de la Bienal de Venecia exigiendo que se excluya a Israel del evento y que se cancele la apertura de su pabellón, que este año estará en el Arsenale.
La carta fue publicada recientemente por el grupo activista Art Not Genocide Alliance (ANGA, por sus siglas en inglés) y fue firmada por casi 200 participantes del evento. “Nosotros, los abajo firmantes, nos unimos como artistas, curadores y trabajadores del arte en una negativa colectiva a permitir que se le dé visibilidad al Estado israelí mientras comete genocidio”, expresaron en el texto.
Entre los firmantes se encuentran Alfredo Jaar, Yto Barrada, Rosana Paulino, Meriem Bennani y Cauleen Smith, junto con comisarios como Binna Choi y Carles Guerra.
Afirmaron que realizan este acto “En apoyo a nuestros compañeros artistas y trabajadores culturales en Palestina, en solidaridad con Palestina y con la profunda esperanza de que se ponga fin al genocidio sionista y al apartheid que aún persiste, y del renacimiento de una Palestina libre”.
Adicionalmente, los firmantes argumentaron que los ataques israelíes en Gaza han devastado la vida cultural de Palestina y que “la complicidad de la Bienal de Venecia con el intento de destrucción de la vida palestina debe terminar” y “ningún artista ni trabajador cultural debería verse obligado a compartir una plataforma con este estado genocida”.
Esta controversia se suma a la polémica causada por el anuncio de la participación de Rusia en esta edición de la bienal; desde 2019, el Kremlin no había ocupado su pabellón en este evento.
La carta abierta enviada por ANGA es la secuela de una apelación que hicieron ante la bienal el 2 de octubre de 2025, cuando hicieron por primera vez el llamado a la exclusión de Israel de la exhibición. En ese llamado advirtieron que, de no prohibir la participación israelí, esto podría llevar a un boicot por parte de artistas y trabajadores culturales.
“Si la Bienal no cumple con esta exigencia básica, ANGA iniciará una campaña para lograr un boicot total por parte de artistas y público a la 61.ª Bienal de Venecia”, afirma la carta. Añade: “Si el pabellón israelí no es excluido, ANGA aprovechará el movimiento para garantizar las máximas consecuencias económicas y de reputación para la Bienal”.
En la edición de 2024 ocurrió un incidente similar. En ese momento ANGA sumó a más de 10.000 personas para oponerse al pabellón israelí. Sin embargo, el pabellón nunca abrió, puesto que la artista Ruth Patir se negó a inaugurarlo hasta que se llegara a un cese al fuego.
Según reportó The Art Newspaper, este año el gobierno israelí impuso una nueva cláusula contractual que exige al artista mantener la muestra abierta a pesar de las protestas.
La visión del pabellón israelí de este año es liderada por el escultor rumano Bela Simion Fainaru, radicado en Haifa. El artista dijo a The Art Newspaper: “Como artista, me opongo a los boicots culturales, pues creo en la importancia del diálogo y el intercambio, especialmente en tiempos difíciles”. Añadió: “Mi participación es un compromiso con el arte como un espacio seguro para la reflexión abierta. Espero que los visitantes se relacionen con mi obra en sus propios términos. El arte debe seguir siendo un espacio para el diálogo, la disidencia y la complejidad”.
Por su parte, la bienal se defendió cuando publicó la lista de países participantes con las siguientes declaraciones: “En respuesta a las comunicaciones y solicitudes de participación de diversos países, la Bienal de Venecia rechaza cualquier forma de exclusión o censura de la cultura y el arte. La Bienal, al igual que la ciudad de Venecia, sigue siendo un espacio de diálogo, apertura y libertad artística, que fomenta las conexiones entre pueblos y culturas, con la firme esperanza de que cesen los conflictos y el sufrimiento”.
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