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Reinaldo Arenas: en contra de cualquier sistema de opresión (Plumas transgresoras)

El novelista, dramaturgo y poeta cubano se destacó por su escritura mágico-realista y su oposición al gobierno de Fidel Castro. Su primera obra, “Celestino antes del alba”, fue publicada en 1967.

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Mónica Acebedo
08 de enero de 2026 - 12:00 p. m.
Reinaldo Arenas falleció a los 47 años en Nueva York.
Reinaldo Arenas falleció a los 47 años en Nueva York.
Foto: Getty Images
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“Siempre he considerado un acto miserable mendigar la vida como un favor. O se vive como uno desea, o es mejor no seguir viviendo” - Antes que anochezca

No solo la pluma del cubano Reinaldo Arenas fue transgresora, sino también su vida. La obra del cubano es considerada como una de las más relevantes de la literatura latinoamericana del siglo XX. Escribió poesía, novela, ensayo y una autobiografía.

Su obra entera rezumó una disidencia radical contra toda forma de opresión. Durante su vida se enfrentó a la pobreza, a la persecución política, a la discriminación contra los homosexuales, al exilio, a la enfermedad y al suicidio. Formó parte de las fuerzas revolucionarias que pretendían derrocar a Fulgencio Batista, pero ese régimen, el castrista, al que ayudó a llegar al poder, fue el mismo que lo persiguió y encarceló, además de censurar sus escritos.

Su obra y su biografía fueron de la mano, pero su literatura no se puede reducir a su vida, porque sus escritos se convirtieron en un germen de resistencia y un referente lingüístico e histórico de la literatura. Fue un ávido lector y estaba convencido de que siempre la literatura era una forma de reescritura, no solo por quién escribía y se reescribía a sí mismo, sino también quién reescribía la obra de otro.

Ofek Kehila explicó el concepto de reescritura en su tesis doctoral sobre el autor cubano: “La reescritura se manifiesta en sus textos de modo emblemático por razones tanto políticas como literarias: en el plano político, la reescritura fue practicada por Arenas bajo circunstancias difíciles, puesto que durante su persecución por parte del gobierno cubano sus textos fueron confiscados y destruidos, y el autor tuvo que reescribirlos una y otra vez; en el plano literario, la reescritura fue una estrategia narrativa fundamental utilizada por Arenas”.

Reinaldo Arenas nació el 16 de julio de 1943 en Aguas Claras (Cuba). Fue criado por su madre y abuela en el campo cubano y en condiciones precarias. Sin embargo, esta cercanía a la naturaleza le dejó una sensibilidad especial y una admiración por lo rural que se verán expresadas en su obra. La Revolución Cubana de 1959 le generó expectativas de justicia social y posibilidades de educación. Estudió en La Habana, trabajó en la Biblioteca Nacional José Martí y desde ese entonces se acercó a las letras. Se unió al proceso revolucionario, pero el entusiasmo por la revolución pronto se convirtió en desencanto por el control absoluto sobre la creación artística de todo tipo, junto con la persecución constante contra los homosexuales. En 1980 se escapó de Cuba a Estados Unidos durante el llamado “éxodo de Mariel”. Se instaló en Nueva York desde donde escribió la mayoría de su obra. Enfermó de sida y se suicidó el 7 de diciembre de 1990 con solo 47 años.

Publicó su primera novela, “Celestino antes del alba” en 1967. Se trató de una trama que combinó lo autobiográfico con lo fantástico: un niño que escribía versos en los troncos de los árboles, a pesar de la prohibición de su madre y de la comunidad. Esta novela fue premiada y pronto censurada por el régimen castrista “por desviada”. En 1969 vio la luz “El mundo alucinante”, una especie de biografía novelada del fraile dominico Servando Teresa de Mier, que al igual que Arenas fue perseguido y censurado. Fue una prosa barroca que combinó la historia, la reflexión política y la libertad de la imaginación que debió estar por encima de cualquier discurso autoritario. Su sexualidad se vio reflejada en la anterior y celebrada en varias otras de sus obras como: “Otra vez el mar” (1982), “El color del verano” (1991, publicación póstuma), “El palacio de las blanquísimas mofetas” (1980) y “El asalto” (1991, también es una publicación póstuma). Estas obras constituyeron lo que críticos denominaron la “Pentalogía de Arenas”, en la que primó la exploración literaria en términos de forma y un entramado de voces y personajes que se cruzaron entre las diferentes novelas.

“Antes que anochezca” (1992) fue una despedida, una memoria personal y un testimonio de la opresión vivida por culpa del régimen castrista. Narró su infancia, su formación, la vinculación con la revolución, la desilusión, la persecución, su homosexualidad, sus años de cárcel, su salida de Cuba, la vida en Nueva York y la enfermedad. Se trató de una prosa muy conmovedora por su contenido personal, pero también fue una propuesta narratológica moderna y atrevida. Fue una reflexión sobre el sentido de la escritura y la necesidad inminente de escribir, incluso cuando físicamente era imposible. Fue llevada al cine bajo la dirección de Julián Schnabel en 2000, con la actuación de Javier Bardem.

En la obra de Reinaldo Arenas se observa una profunda reflexión sobre la libertad y el poder; sobre el cuerpo, el deseo y el erotismo; sobre el exilio y el desarraigo; sobre la memoria personal y la de una nación; sobre la escritura y la función de la literatura. Utiliza humor, parodia y es parte del llamado “Neobarroquismo”, que retoma el culteranismo clásico español, pero con elementos modernos y que —junto con autores como Severo Sarduy (1937-1993) o Lezama Lima (1910-1976)— se impuso en la literatura cubana del siglo XX, a partir de la exploración de los límites del lenguaje, el uso de hipérboles y metáforas, y el juego con la estructura lineal del tiempo.

Cierro con otra de las frases célebres de “Antes que anochezca”: “Creo que mi madre fue siempre fiel a la infidelidad de mi padre y eligió la castidad. La castidad de mi madre era peor que la de una virgen, porque ella había conocido el placer durante unos meses y luego renunció a él para toda la vida”.

Por Mónica Acebedo

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