El pasado lunes se instalaron los primeros andamios en la Capilla Sixtina, con lo que comenzó la restauración extraordinaria del fresco “El juicio final” de Miguel Ángel. La pintura permanecerá oculta tras una lona durante tres meses, mientras se terminan los trabajos de limpieza y adecuación.
Según informó la Santa Sede, la lona que ocultará el fresco, presentará una reproducción en alta resolución de la obra. Los trabajos de restauración serán llevados a cabo por el Laboratorio de Restauración de Pinturas y Materiales de Madera de los Museos Vaticanos.
A pesar de que el resto de la capilla ha sido limpiada periódicamente en las noches, según informó Paolo Violini, director del laboratorio, “El juicio final” requería cuidado especial, luego de que se evidenciara una “acumulación de sustancias extrañas que han uniformado las cromías originales concebidas por Miguel Ángel”, según reportó EFE.
“Expuesto diariamente a condiciones ambientales particularmente críticas relacionadas con la enorme afluencia de visitantes y las inevitables variaciones microclimáticas, el fresco requiere un seguimiento constante e intervenciones periódicas para preservar su legibilidad y la estabilidad de los materiales”, detalló el portal Finestre Sull’Arte.
Esta intervención se realiza 30 años después del ultimo gran proceso de conservación del “Juicio final”, completado en 1994. “Esa larga y compleja obra, que marcó un antes y un después en la historia de la conservación de los frescos de Miguel Ángel, se llevó a cabo bajo la supervisión del director general de los Museos Vaticanos, Carlo Pietrangeli, y fue ejecutada por el restaurador jefe Gianluigi Colalucci, quien dirigía el Laboratorio de Restauración de Pintura y Materiales de Madera”, reportó el portal italiano.
Barbara Jatta, directora de los Museos Vaticanos afirmó que la intervención realizada hace 30 años y la que se adelanta en este momento hace parte de la conservación y restauración preventiva que se hace cada cierto tiempo para preservar una de las obras maestras de Miguel Ángel.
El Vaticano decidió mantener abierta la Capilla Sixtina durante la restauración para que los más de seis millones de visitantes al año pudieran disfrutar del templo. La solución de la lona con una impresión en alta resolución ya ha sido probada en otros contextos museales y ha funcionado en el pasado.
“El juicio final”, pintado entre 1536 y 1541, cuando Miguel Ángel cuando tenía 61 años, se coronó como una de sus obras maestras de la adultez. La capilla que alberga esta pieza lleva el nombre del Papa Sixto IV, sin embargo, fue el Papa Julio II el que encargó a Miguel Ángel y otros artistas las obras que la han adornado por siglos. Sin embargo, el fresco fue encargado por el papa Clemente VII en 1533, aunque no comenzó a ejecutarse bajo el papado de de Pablo III, quien nombró a Miguel Ángel como arquitecto, escultor y pintor supremo del Palacio Apostólico. El artista creó una obra de 180 metros cuadrados que contiene 391 figuras.