9 May 2022 - 2:00 a. m.

El drama “Gaslit”, una mirada desde los olvidados

En una nueva versión del caso Watergate llega “Gaslit”, una miniserie de Starzplay que cuenta la historia de uno de los escándalos políticos más importante de Estados Unidos, a través del lente de los actores menos conocidos.
Shea Whigham, protagonista de la serie "Gaslit", buscó el lado humano de su personaje para interpretarlo. / Daniel Prakopcyk
Shea Whigham, protagonista de la serie "Gaslit", buscó el lado humano de su personaje para interpretarlo. / Daniel Prakopcyk

El caso Watergate, uno de los escándalos políticos más importantes de Estados Unidos, desveló una trama de espionaje y escuchas que la administración Nixon realizó durante su campaña electoral, en 1972. Este hecho ha sido un referente del cine y la televisión en múltiples ocasiones, quizás uno de los más recordados es Todos los hombres del presidente, de 1976. Ahora, a la plataforma de Starzplay llega una nueva versión que se basa en el caso histórico, pero esta vez no en los personajes principales, sino en aquellos que no habían sido mencionados antes.

La serie antológica Gaslit es una visión moderna del escándalo de Watergate, a través de la lente olvidada de los actores menos conocidos, pero más relevantes, que participaron en la caída del 37.º presidente de Estados Unidos: desde los subalternos torpes y oportunistas de Nixon, pasando por los fanáticos desquiciados que ayudaron a cometer sus crímenes, hasta los trágicos denunciantes que finalmente hicieron que toda la empresa corrupta se derrumbara.

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La propuesta audiovisual se centra en Martha Mitchell (interpretada por Julia Roberts). Una gran personalidad con una boca aún más grande, Martha es una celebridad social de Arkansas y esposa de John Mitchell (interpretado por Sean Penn), leal presidente de la campaña de Nixon y exfiscal general.

Durante la campaña de reelección de Nixon, Martha fue invitada frecuente en los telediarios y programas de variedades, y apareció en las portadas de las revistas más importantes del país, como Life, People, New York y Time, donde su frecuente, irreflexiva e impulsiva emisión de opiniones personales le hizo ganar el apodo de “la Boca del Sur”.

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No obstante, Martha gozaba de un 76 % de reconocimiento en los hogares estadounidenses, solo superada por el propio Richard Nixon, cuando estalló el escándalo del Watergate. A partir de ahí, su historia dio un giro, y las decisiones que tomó pusieron su reputación en juego y su matrimonio en peligro.

Si bien los hombres son un foco crucial, en este caso, Martha Mitchell se robó las cámaras. Al principio, en sus reclamos contra la administración Nixon, ella fue difamada por la misma clase dirigente a la que amaba y criticaba por igual.

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Una campaña de desprestigio contra ella, orquestada en parte por su propio marido, fue una de las principales razones por las que fue destituida en su momento y sigue siendo en gran parte olvidada. Pero su legado persiste: Martha Mitchell fue la primera persona que relacionó públicamente a la administración Nixon con el Watergate, rompiendo con su marido y con el establecimiento y arriesgando su reputación para decir la verdad.

Por su parte, John Mitchell era temperamental, malhablado y despiadado, pero también estaba perdidamente enamorado de su famosa y franca esposa. Después del Watergate, Mitchell se dio cuenta de que Martha sabía el secreto que se escondía tras el allanamiento y sospechaba que podía estar dispuesta a contar su versión de la historia a la prensa, lo cual lo obligó a elegir entre Martha y el presidente, y a sumir su entorno personal en el caos, mientras su vida profesional se desmoronaba.

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“Para mí fue algo sorprendente. Tenía que hacerme varias preguntas, porque era hacer un gran personaje con muchas características. Mucha gente conoce acerca de esa historia. Yo trabajé mucho en quién era el personaje y en sus cualidades. Él fue testigo presidencial, así que busqué un poco acerca de él”, relata el actor estadounidense Shea Whigham, quien le da vida a Gordon Liddy, un exagente del FBI y jefe de la unidad Fontaneros, de Nixon, que encabeza la operación de espionaje del Watergate como parte de la campaña de reelección del político.

Un fanático y verdadero creyente, Liddy seguía su propio código moral, que le llevó a proteger al presidente a toda costa. Para esta serie, el actor se adentró en una búsqueda por conocer cualidades más allá de quién era el personaje públicamente.

“Realicé una larga preparación, aunque estuve un poco bloqueado, pero fueron alrededor de unos meses para caracterizar y conocer un poco acerca del Watergate, como entrevistas y entender acerca de ese largo proceso y de él como ser humano”.

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Los pocos elementos que Whigham tenía para construir su personaje se basaron, además del guion, en la historia de un hombre de familia con cinco hijos y una esposa con la que estuvo casado durante 53 años. No estaba seguro de si era un hombre amoroso, pero encontró que amaba a su mujer, a pesar de ser muy temperamental, así como también era muy buen estratega e inteligente.

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Al contrario de lo que muchos pensarían, la miniserie de diez episodios nunca deja ver al protagonista del escándalo, el presidente Richard Nixon, aunque es inevitable nombrarlo, no sale en ninguno de los capítulos. Si bien se estrenó el 24 de abril, el tercer capítulo de la serie apenas llegó a la plataforma de streaming este domingo 8 de mayo y todavía en la ficción queda tela por cortar. Incluso, ya se rumora que luego de esta primera temporada podrían venir siete nuevos episodios para concluir la historia del director Matt Ross y el guionista Robert Pickering.

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Gaslit es una serie que apenas empieza. Además del drama presente y de tomar como pretexto el escándalo del Watergate, logra introducir a los espectadores en una muy buena dosis de humor de época, con imágenes bien cuidadas y personajes interpretados por actores con una trayectoria consolidada.

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