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Entre papas en chupe y longaniza de Sutamarchán: así es Ahíto, un bistró popular colombiano

Más que un restaurante, esta propuesta ubicada en el barrio Getsemaní, en Cartagena, es un espacio de memoria y cultura. Desde los fríjoles y el arroz con pollo que evocan la infancia del chef Jaime Rodríguez, hasta los encocados del Pacífico y los amasijos de Boyacá, cada plato narra la historia de Colombia.

Tatiana Gómez Fuentes

17 de enero de 2026 - 11:00 a. m.
Foto: Amasijos Ahíto / Jorsie Artahona
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Getsemaní está de moda, y los sabores que lo habitan lo confirman. Si ha tenido la oportunidad de viajar a Cartagena y recorrerla a pie, es muy probable que haya escuchado el nombre de este barrio vivo, popular y creativo. Y es que, si el Centro Histórico es elegante y colonial, Getsemaní representa la fusión perfecta entre la cotidianidad, la alegría y los bocados deliciosos.

Entre calles adornadas con murales, música y conversaciones en distintos idiomas, este lugar se cocina a diario con propuestas intensas, callejeras y llenas de contrastes. Aquí se perciben aromas de dulce de coco y panela, notas ácidas que evocan el calor, el sudor y la brisa salina, todo al ritmo de artistas callejeros que hacen vibrar a quienes visitan este barrio, donde cada esquina ofrece un menú distinto para provocar los sentidos.

Sí, le estoy hablando del mismo sitio que nació hace décadas como “un barrio humilde de artesanos, esclavos liberados y comerciantes”, donde surgieron movimientos sociales que lo estigmatizaron y lo dejaron a un lado, pero que hoy en día ha logrado transformarse gracias al turismo, recibiendo incluso una mención especial en 2025 por la guía Lonely Planet como símbolo del renacer cultural de Cartagena.

En este proceso de transformación, la gastronomía ha jugado un papel esencial, gracias a ella Getsemaní es un abanico de posibilidades de sabor donde cocineros locales le han apostado a rescatar la memoria histórica del barrio con recetas que van desde la alta cocina hasta la esencia popular.

Ahíto: la cocina cotidiana colombiana como acto de memoria y orgullo

Para Jaime Rodríguez, la cocina nunca ha sido solo un ejercicio técnico, es una forma de narrar el país. Luego de muchos años dedicados a investigar y exaltar el Caribe colombiano desde su restaurante Celele, Rodríguez sintió la necesidad de volver a un lugar más íntimo, la cocina con la que creció, la de todos los días, la que se aprende en casa.

Fue así como una necesidad creativa que no estaba del todo cubierta en Cartagena, se convirtió en una oportunidad para darle vida a un proyecto que está ubicado justo al lado de la famosa casita azul que se destaca entre muchas otras por las recetas que exponen el Caribe colombiano. De esa inquietud nace Ahíto, un bistró de cocina popular colombiana que llegó a La Heroica con una intención clara, representar al país en su totalidad desde lo cotidiano.

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Jaime David Rodríguez Camacho, líder de cocina del restaurante Ahíto en Cartagena, Colombia.
Foto: Jorsie Artahona

El nombre no es casual. “Es una palabra que siempre le escuché a mi madre y a mi abuela paterna”, explica el chef. Para él, Ahíto conecta directamente con la jerga popular colombiana y con una sensación que “más allá de quedar lleno, busca brindar ese placer de quedar satisfecho a través de una comida reconfortante, casera y cercana”.

La carta recorre distintas regiones del país. En Ahíto, el comensal puede viajar por el Pacífico, el Valle del Cauca, los Andes, los Llanos y el Caribe. Es una recopilación de un amplio recetario colombiano en la que aparecen platos como “el encocado de pescado y mariscos, la longaniza de Sutamarchán con arepa boyacense y antojitos dulces tradicionales como la garulla, el brazo de reina o el esponjado de curuba”, cuenta.

Foto: Brazo de reina / Jorsie Artahona

La experiencia va más allá del plato

En Ahíto cada detalle del espacio está pensado para activar la memoria, por eso el boyacense -adoptado por la cultura costeña colombiana-, quiere que sus sabores “cuenten una historia y remuevan recuerdos; desde la música hasta la vajilla y la sazón, aquí todo se conecta con aquello que muchos añoran, las tías, las mamás y las abuelas”.

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Ubicar este proyecto en Cartagena no fue una decisión al azar. Después de 14 años viviendo en la ciudad, Jaime reconoce la solidez de su oferta caribeña e internacional, pero también identifica un vacío. “Sentía que hacía falta un lugar que mostrara más del resto del país”, explica. Para él, Cartagena es una vitrina turística clave y Ahíto se presenta como una puerta de entrada a Colombia en conjunto. “Quienes pasan por la ciudad pueden encontrar aquí una propuesta que abraza y representa a Colombia en su totalidad”.

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Foto: Ahíto /Jorsie Artahona

Volver a la cocina cotidiana es para Rodríguez, un acto que va ligado con lo personal. “Es la cocina con la que crecí, la que aprendí de mi madre y de mi abuela”, motivo por el cual no se ve imitando técnicas foráneas, sino llevando a la escena gastronómica lo que nos pertenece a todos, “unos buenos amasijos y muchas otras preparaciones que hacen parte de nuestra cotidianidad”.

Foto: Ahíto /Jorsie Artahona

“La carta de Ahíto está atravesada por mi historia”

Todos los platos de la primera carta de esta nueva propuesta tienen mucho que ver con la vida de Rodríguez. Los fríjoles, el arroz con pollo y el hogao se preparan tal como los hacía su madre.

El encocado lo transporta a su tiempo en Coquí, Chocó, aprendiendo de grandes matronas. Y los amasijos —la mantecada, la arepa boyacense o la almojábana— lo llevan directamente a la cocina de su abuela en Tenza, Boyacá, siempre acompañados de chocolate. La postura del chef es clara al momento de crear en los fogones, partiendo siempre de recetas tradicionales, buscando respetarlas al máximo. “La prioridad está en la fidelidad, apoyada por buenos ingredientes y técnicas precisas que mejoran el resultado sin perder la esencia”. sostiene.

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Ensalada de frutas elabora en Ahíto, bistró de cocina popular en Cartagena, Colombia.
Foto: Jorsie Artahona

Ahíto queda justo al lado de Celele aunque se trate de proyectos y socios distintos. La cercanía responde a una oportunidad logística y a una visión que comparte el mismo concepto. “Ambos hablan de cultura gastronómica colombiana”, dice Rodríguez, quien hace una invitación constante para que los comensales entiendan mejor su filosofía y su compromiso con la cocina del país.

Foto: Ahíto / Jorsie Artahona

La nueva propuesta está lejos de ser un descanso creativo para el chef, representa un desafío nuevo, “uno que había querido asumir desde hace tiempo” y que, incluso, ha superado sus expectativas”. Si tuviera que imaginarse a alguien sentado en su restaurante un martes al mediodía, sería a todo tipo de público, a locales y a extranjeros probando y viviendo una experiencia con profundidad colombiana.

Saborear la cultura

Es por eso que piensa que en un barrio como Getsemaní, su nuevo concepto cumple también un rol cultural, convencido de que “este espacio necesita más propuestas que hablen del país desde su identidad”.

Para el hijo de Leonelly Camacho, Cartagena ocupa hoy un lugar clave en la narrativa gastronómica nacional. La considera uno de los escenarios más importantes, junto a Bogotá y Medellín, destacando el trabajo que ha venido adelantando la Secretaría de Turismo de la ciudad “para consolidarla como destino gastronómico internacional”.

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Ahíto no se concibe necesariamente como un punto único. “Es un proyecto que podría replicarse. Las ideas siguen y todas giran en torno a la cultura gastronómica del país. Pero por ahora, nuestro foco está claro: fortalecer esta nueva propuesta”, aclara.

A Jaime David lo que lo mantiene cocinando después de tantos años es simple y profundo a la vez. La disciplina, la pasión y sus raíces han logrado poner en la mesa de sus invitados “un recorrido por la cocina popular de los hogares, las plazas de mercado, las calles y el campo colombiano”, una cocina que despierta la nostalgia y los recuerdos, esos que alimentan no solo los estómagos, sino aquellos que nutren el espíritu patrio, esos que provocan a quienes vienen de afuera comprando un tiquete gastronómico de descubrimiento, los mismos que “dejan a sus comensales ahítos de tanta sabrosura y felicidad. Aquí se puede venir a desayunar, merendar, almorzar y tardear”. Siga sin pena, esta es su tierra.

Foto: Ahíto / Jaime David Rodríguez

¿Dónde encontrar Ahíto?

Dirección: Carrera 10c #29 - 184, Getsemaní, Cartagena de Indias, Colombia.

Si te gusta la cocina y eres de los que crea recetas en busca de nuevos sabores, escríbenos al correo de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com)para conocer tu propuesta gastronómica. 😊🥦🥩🥧

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Por Tatiana Gómez Fuentes

Comunicadora Social - periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana de Bucaramanga, con maestría en gestión y dirección comercial con énfasis en comunicación, publicidad y ecommerce de la Universidad Complutense de Madrid.@tagy_petustgomez@elespectador.com

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