“La cocina popular y tradicional se recrea y transmite en el seno de la familia”, dicen Enrique y Carlos Sánchez en su libro Paseo de olla: recetas de las cocinas regionales de Colombia. Y es cierto, en los hogares, los sabores parecen cobrar vida y memoria, convirtiéndose en un hilo conductor entre generaciones. Allí, las mujeres han tejido, principalmente, una identidad sostenida en creencias, prácticas y saberes heredados.
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Estas tradiciones no surgen de la nada, hacen parte de la construcción de un “mosaico de nichos de agrobiodiversidad que sustentan la alimentación tradicional de los colombianos”, donde el pasado se reinterpreta con ingredientes tan populares como el pan. Así, toma fuerza una cocina de aprovechamiento que refleja dinámicas contemporáneas orientadas a reducir el desperdicio de alimentos y a usar los recursos disponibles del entorno, promoviendo identidades regionales.
Celebraciones como la Semana Santa en Colombia dan cuenta de ello. La gastronomía adquiere un significado especial y más allá de la variedad de platos, hay preparaciones que resumen costumbres gustativas que desempeñan también un papel pedagógico que pone sobre la mesa los principios de la creencia que se ha mantenido vigente durante décadas. La sopa de pan, es una de ellas, es una receta que, aunque sencilla, está profundamente ligada a la identidad cultural y religiosa del país.
“El origen de esta sopa refleja el mestizaje que caracteriza a la cocina colombiana, especialmente a la de la región cundiboyacense. Esto se evidencia en el uso de ingredientes como el pan y el trigo, introducidos desde Europa”, explica el chef colombiano Carlos Gaviria.
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Gaviria enfatiza que el valor de este plato no radica únicamente en sus raíces. “Lo menos relevante son los orígenes de los productos; la apropiación cultural y las tradiciones culinarias son las que terminan dando relevancia a los platos”. Es decir, la sopa de pan en este caso, ha trascendido su posible influencia europea para convertirse en una preparación tradicional colombiana.
Esta receta de aprovechamiento tiene múltiples versiones y se destaca por su carácter práctico y económico. Se elabora a partir de pan duro que se remoja en leche o caldo, y puede complementarse con ingredientes como papa, hogao y cilantro.
Algunas versiones incluyen huevo cocido o tipo poché, dando lugar a propuestas que incluso pueden gratinarse, lo que refuerza su cercanía con otras preparaciones tradicionales. “Podríamos decir que la sopa de pan es una prima hermana de la changua”, asegura el cocinero, destacando los vínculos entre ingredientes y recetas típicas de distintas regiones del país.
Un plato ligado a la fe y la tradición
La relación de la sopa de pan con la Semana Santa no es casual. Esta preparación de antaño responde a las prácticas religiosas de abstinencia de carne durante los días santos. Sin embargo, su consumo no se limita a este periodo, pues su significado se extiende a la Cuaresma y a los días de vigilia, lo que refuerza su importancia dentro de las prácticas religiosas.
De este modo, “estas tradiciones no solo se explican por la práctica devocional, sino también por su trasfondo histórico. El catolicismo llegó desde Europa, lo que refuerza la idea de que tanto la receta como su contexto cultural son resultado de procesos de intercambio”, narra Gaviria en entrevista para El Espectador.
Durante esta época, la cocina colombiana también gira en torno a los productos de agua. El consumo de pescados y mariscos aumenta de manera significativa, dando lugar a una amplia variedad de preparaciones tradicionales, donde los dulces también son protagonistas. El mongo mongo, que se sirve con casabe o con un buen pedazo de queso, es uno de ellos.
“La Semana Santa es una oportunidad para mostrar las bondades gastronómicas que salen de nuestros mares y ríos, de ahí que el consumo de pescados enteros, filetes, viudos de pescado, sancochos y arroces con mariscos, permitan saborear la riqueza gastronómica del país”. Una tendencia que se refleja en la dinámica de restaurantes como Mi Pez, el Charlie O y deIndias, en Cartagena.
Esta tradición de sabor que trasciende el origen va más allá de los debates sobre el origen de los ingredientes o las recetas. La sopa de pan se mantiene como un símbolo de identidad, en el que el también catedrático enfatiza. “No porque algunos productos provengan de Europa podemos invalidar nuestras tradiciones culinarias.
Hoy, este plato representa mucho más que una receta, es una expresión de historia, fe y cultura que sigue viva en los hogares colombianos”, especialmente en tiempos donde la tradición cobra un sentido más profundo desde el bocado.
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Receta para hacer sopa de pan
Por: Mónica Díaz, técnica en cocina nacional e internacional
Gastronomía: colombiana
Usa queso mozzarella o doble crema en esta receta.
Tiempo de preparación: 20 minutos
Tiempo de cocción: 20 minutos
Porciones: 4
Ingredientes
1 paquete de pan tajado
10 huevos cocidos duros
2 zanahorias grandes cocidas
2 plátanos maduros cocidos
1 lonja de bocadillo veleño
1 libra de queso tajado mozzarella o doble crema
500 mililitros de leche o changua (caldo)
1 cucharada de mantequilla
Refractaria o sartén amplia
Preparación
Cocinar y tajar previamente los huevos, la zanahoria y el plátano maduro.
Engrasar la refractaria o la sartén que vayas a utilizar con un poco de mantequilla. Luego, cortar los bordes del pan, y guardar para otra preparación.
Poner el pan en el recipiente formando la primera capa y con una cuchara añadir la leche o caldo sobre los panes, para que queden ligeramente humedecidos.
Añadir una capa de huevo, zanahoria y plátano maduro, y armar otra capa de pan. Humedecer ligeramente de nuevo, tajar el bocadillo y agregar una capa junto con el queso, y así sucesivamente hasta terminar con todos los ingredientes, terminando con una capa de pan, la cual deberá humedecerse, finalizando con queso por encima queso para terminar.
Hornear a 180° durante 20 a 30 minutos, y dejar gratinar el queso.
Si la receta la estás haciendo en una sartén, ponla a fuego bajo hasta que todos los ingredientes se hayan cocido, unido bien, y el queso se funda.
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En este tiempo de fe, ¿usted suele consumir esta propuesta o nunca ha estado presente en las tradiciones de su hogar? Los leemos en los comentarios
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