Guardar carne en la nevera parece un gesto básico de cocina, pero la forma en que se hace puede afectar tanto la seguridad del alimento como su calidad. En casa, una de las prácticas más comunes es dejarla en una bolsa plástica tal como llegó de la tienda o la carnicería.
Sin embargo, para el chef experto en carnes Camilo Currea, ese método no siempre es el más conveniente si lo que se busca es conservar mejor su color, textura y sabor.
“Conservar la carne en bolsa plástica no es buena idea porque no permite el flujo de oxígeno. Esto genera humedad y cambios de temperatura que aceleran el crecimiento bacteriano. Como resultado, la carne pierde color y empieza a alterar su sabor”, le dijo Currea a El Espectador.
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La carne no debería guardarse de cualquier manera
Currea insiste en que el error no está solo en usar plástico, sino en la forma en que se deja la carne almacenada durante horas o días. En su experiencia, cuando queda encerrada sin control de humedad, el producto puede deteriorarse más rápido y perder parte de sus cualidades.
Por eso, al hablar de conservación, el chef pone el foco en la calidad final del alimento. No se trata únicamente de que siga fría, sino de que llegue en mejores condiciones al momento de cocinarla. “La mejor forma de conservarla es empacada al vacío”, explicó.
Esa recomendación, sin embargo, no siempre es fácil de aplicar en casa. No todas las cocinas tienen acceso a una máquina de vacío ni a empaques especializados.
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¿Qué recomienda un chef para guardarla en casa?
Para el uso diario, su sugerencia es más simple. “Para un entorno doméstico, recomiendo usar una bandeja cubierta con papel film, sin sellarla completamente, de manera que permita el flujo de aire”, señaló.
La idea, según explicó, es evitar que la carne quede atrapada en una humedad innecesaria. Ese detalle puede influir en su aspecto y en su sabor, sobre todo cuando se deja refrigerada por un tiempo antes de cocinarla.
Ahora bien, más allá de la calidad culinaria, también está la capa de seguridad alimentaria. El Servicio de Inocuidad e Inspección de los Alimentos de Estados Unidos señala que la carne cruda debe guardarse bien envuelta o en un recipiente hermético para evitar que sus jugos contaminen otros alimentos dentro de la nevera.
Además, recomienda mantener el refrigerador a 4 °C o menos y recuerda que la carne fresca suele conservarse solo entre uno y dos días.
Más que un detalle menor, el tipo de almacenamiento puede cambiar cómo se ve, cómo huele y cómo sabe un producto antes de llegar a la sartén. Y en cocina, esos cambios importan más de lo que parece.
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*Nota de la editora
El contexto histórico de este ingrediente puede encontrarlo en otras recetas con un fin informativo y práctico, para comprender mejor su origen y uso en la cocina.
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