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Samuel Adrián: las razones de su arresto, el documental y la realidad de las infancias trans

El caso de Samuel Adrián llegó a la justicia por una tutela presentada por el endocrinólogo pediatra Mario Angulo. Reconstruimos qué pasó con el caso, la orden de arresto, cómo terminó relacionada con un documental sobre infancias trans y cuál es la realidad de esta situación en el país: no se realizan cirugías de reasignación de sexo en menores.

La detención de Samuel Adrián no deriva de un proceso penal ni de una prohibición judicial por hablar sobre las infancias trans.

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“Libertad para Samuel Adrián” es la consigna que se ha instalado en redes sociales desde que el creador de contenido mexicano fue detenido el pasado 13 de septiembre en el aeropuerto El Dorado. Sobre él recaía una orden de arresto tras incumplir una decisión judicial relacionada con su documental sobre infancias trans. Desde entonces, figuras de la política nacional han presentado el caso como un tema de libertad de expresión y que detenerlo “no va a cerrar esta discusión”. Pero detrás de esa narrativa hay otra historia. ¿Quién es Samuel Adrián y cómo funcionan los procesos de afirmación de género en el país?

El origen de la polémica está en “Colombia: Fábrica de Niños Trans”, un documental publicado en YouTube en mayo de este año que ya supera las 3,7 millones de visualizaciones. Meses antes había circulado bajo suscripción paga. El argumento central de la producción es que existe una supuesta “agenda trans” que estaría promoviendo procesos de afirmación de género en menores de edad, como acompañamiento psicológico, social y médico. Entre las fuentes entrevistadas para el documental se encuentran Mauricio Giraldo y Lorena Ríos, exsenadores; Jhonatan Silva, líder cristiano y excandidato a la Cámara de Representantes por Bogotá del partido Salvación Nacional; y Luis Miguel López, actual representante a la Cámara por Antioquia, entre otros. 

Su autor, Samuel Adrián, es un mexicano que pasó de cantar covers cristianos a convertirse en creador de contenido y conferencista internacional. Es fundador de Fundamento Org, una plataforma que ofrece herramientas para quienes buscan “formar una familia” y criar a sus hijos bajo “valores tradicionales”, y de Hombres con Causa, un proyecto dirigido a hombres en el que, entre otras cosas, comparte recursos para dejar el consumo de pornografía.

Su trayectoria pública en el país azteca ha estado marcada por la religión. Adrián, a inicios de este año contó en el canal Vive Más Tv que creció en una familia creyente y es hijo de un pastor que lidera la iglesia cristiana Nuevo Pacto. Durante años fue presentado como un “líder juvenil de Monterrey” y desde 2016 ha construido en YouTube una audiencia que hoy supera los 1,18 millones de suscriptores. Con el tiempo, dejó atrás gran parte de los contenidos musicales y empezó a usar películas, casos virales y coyunturas para hablar de lo que presenta como “grandes amenazas sociales», entre ellas el feminismo, los avances en materia de género y las identidades de género diversas. 

Aunque llevaba años abordando estos asuntos en sus canales, Colombia parece ser su primera gran incursión documental de este tipo. La producción terminó por llevarlo a un proceso judicial. La medida se originó en una orden emitida en diciembre de 2025 por el Juzgado Dieciséis Civil Municipal de Cali, luego de que el creador incluyera en el documental grabaciones realizadas sin consentimiento. El juez le ordenó retirar esos fragmentos, algo que no hizo, y por ello se abrió un incidente de desacato que terminó en una orden de arresto por 10 días y una multa de 15 salarios mínimos vigentes.

Pese a tener conocimiento de que existía una orden en su contra,  Samuel Adrián volvió a Colombia pocos días antes de una conferencia paga programada para el 15 de septiembre en Bogotá, llamada “El fin de la fábrica de niños trans en Colombia”. Allí compartiría escenario con Agustín Laje, escritor y conferencista argentino, una de las figuras más visibles de la llamada “batalla cultural” contra el progresismo en América Latina y crítico habitual del feminismo y la población LGBTIQ+. También fue asesor del presidente de Argentina, Javier Milei. Tras la detención, Laje aseguró en X que Adrián había llegado al país “a defender a los niños”.

Samuel Adrián y la orden de arresto: ¿qué fue lo que pasó?

La detención de Samuel Adrián no deriva de un proceso penal ni de una prohibición judicial por hablar sobre las infancias trans. El origen está en una tutela presentada por Mario Angulo Mosquera, entonces endocrinólogo pediatra de la Fundación Valle del Lili, quien sostuvo que el creador había utilizado sin autorización grabaciones de su voz, su imagen y datos dentro del documental.

Angulo cuenta en entrevista con El Espectador que Adrián llegó a su consultorio solicitando información sobre el acompañamiento que brindaba el equipo multidisciplinario de la clínica a menores con identidades de género diversas. “De manera generosa y abierta le expliqué todo lo que hacíamos. En ningún momento avisó que estaba grabando”, relata. Lo que para el médico había sido una conversación “tranquila y amistosa” terminó convertido en material para el documental.

Si bien Adrián argumentó que había actuado como parte de una investigación periodística, el juzgado concluyó que en este caso el uso de los datos personales de Angulo sin su autorización vulneró sus derechos al buen nombre, la honra y la protección de sus datos. Por tal motivo se le ordenó retirar los fragmentos del contenido relacionados con él. Orden judicial que Samuel Adrián no cumplió. 

Para el especialista, no se trata de impedir la discusión sobre las infancias trans, sino sobre los límites en la forma de obtener y divulgar información. “El ordenamiento jurídico hay que respetarlo. Si un juez de la República ordena que se ha violado un derecho fundamental frente a una publicación, esa es la regla civilizatoria sobre la cual nos sostenemos. Simplemente hay que cumplir con el ordenamiento jurídico”, señala.

También asegura que el episodio ha sido “muy duro” en el plano personal y hace un llamado a que el debate no termine por borrar a quienes están en el centro: las personas con experiencia de vida trans. “Cuando hay una infiltración tan significativa de una ideología en nuestro juicio, se nubla el sentido común y, más grave aún, se nubla la empatía”, y agrega que detrás de estas discusiones hay personas que se pueden ver afectadas. 

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Atención de afirmación de género en menores de edad en Colombia: qué está permitido y qué no

El documental, que dura alrededor de 51 minutos, se presenta como una investigación que busca exponer el supuesto “avance de la agenda trans en menores” en Colombia y sus posibles consecuencias médicas, culturales y sociales. Sin embargo, especialistas que trabajan en este campo advierten que la producción aborda de forma alarmista y como si fueran habituales intervenciones que, en realidad, no hacen parte de la atención médica disponible para las infancias en el país.

Lina Quevedo, de la Liga de Salud Trans, organización que acompaña a personas con identidades de género diversas a navegar el sistema de salud, explica que en el país no se realizan tratamientos afirmativos de género durante la infancia. En esta etapa, el acompañamiento es principalmente psicosocial e incluye aspectos de inclusión social, como el uso de un nombre, pronombres, vestimenta o expresión de género acordes con la identidad de la persona.

La información oficial también permite despejar uno de los puntos que más se repiten en este debate: “las cirugías de cambio de sexo en menores de edad”. En respuesta a un derecho de petición presentado por el representante a la Cámara Mauricio Toro, el Ministerio de Salud aseguró el pasado 27 de agosto que las cirugías genitales irreversibles de afirmación de género solo se practican a personas mayores de edad. 

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El Ministerio reportó únicamente un procedimiento registrado en 2025 como transformación de genitales externos de “hombre a mujer” en una persona menor de edad. Sin embargo, aclaró que no tiene acceso a la historia clínica y, por lo tanto, no puede establecer si se trató de una intervención de afirmación de género —que no estaría indicada en menores— o de un procedimiento relacionado con una malformación congénita u otra condición médica, como por ejemplo, la intersexualidad.

Las cirugías de reasignación de sexo en menores son un viejo fantasma que reaparece cada cierto tiempo en el debate sobre las infancias trans. En 2017, con la apertura en Cali de la primera clínica de género para niñas, niños y adolescentes, hubo protestas y señalamientos de que allí se practicarían cirugías para “cambiar el sexo”. El equipo médico tuvo que aclarar en ese momento que no practicaba dichos procedimientos.

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La discusión volvió a tomar fuerza en 2024, después de que la Superintendencia de Salud emitiera una circular para garantizar la atención médica de las personas trans. En redes sociales se afirmó que el documento permitiría “cambiar de sexo a niños de tres años” u obligaría al personal médico a hacerlo. Esos comentarios fueron desmentidos y, para ese momento, los registros del Ministerio de Salud mostraban que entre 2018 y 2024 no se había realizado ninguna cirugía de reasignación de sexo a menores en Colombia.

Ahora bien, que no se practiquen cirugías en menores no significa que no existan otras formas de atención afirmativa. Cuando comienza la adolescencia, y según cada caso, pueden considerarse bloqueadores de pubertad para pausar temporalmente el desarrollo de características sexuales secundarias y dar más tiempo para explorar la identidad de género. Esto siempre se realiza bajo valoración médica y acompañamiento profesional.

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Quevedo aclara que los bloqueadores de pubertad no se utilizan únicamente en adolescentes trans, sino también en otros casos médicos, como la pubertad precoz. Su uso no depende de una edad fija, sino del desarrollo de cada paciente y de la valoración del equipo de salud. “Son tratamientos reversibles y con suficiente evidencia científica sobre sus beneficios”, explica.

En palabras más sencillas, Ramón Duarte, de la plataforma Ley Integral Trans, explica que “la adolescencia de por sí es un momento complejo para todas las personas. Si alguien viene viviendo su vida con un género masculino y desarrolla senos, eso puede generar un choque muy fuerte en su relación con el entorno. Entonces, el bloqueador de pubertad le permite tener más tiempo para desarrollar su autonomía, llegar a un punto de mayor madurez y reconocer si efectivamente quiere continuar con el tránsito o si, por el contrario, decide volver a vivir de acuerdo con el género asignado al nacer”, concluye. 

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La explicación de los expertos coincide con la ruta que, según Mario Angulo, seguía el equipo multidisciplinario de la Fundación Valle del Lili y que terminó en el centro de la polémica del documental. ¿Qué procedimientos se realizaban realmente en la clínica?

Angulo explica que la atención que ofrecía el equipo multidisciplinario de la Fundación Valle del Lili seguía una ruta por etapas. El primer paso era acompañar a la infancia y su familia cuando aparecían expresiones de género persistentes; después, con el inicio de la pubertad, si la persona estaba interesada en continuar su proceso de afirmación de género, podían considerarse bloqueadores de pubertad y, sólo si el proceso seguía adelante, desde los 16 años se podían contemplar hormonas cruzadas. Las intervenciones quirúrgicas solo están permitidas cuando se cumple la mayoría de edad.

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“Eso es lo que se ofrecía en la Clínica Valle del Lili, en el equipo multidisciplinario del cual yo hacía parte”, explica Angulo. “No es que se haga un cambio de sexo en los niños. Se identifica una incongruencia de género, que hoy no se considera una patología, y se ofrece al paciente y a su familia una ruta para acompañar de la mejor manera posible su crecimiento y desarrollo”, afirma. 

Autonomía progresiva: ¿quién decide sobre los tratamientos de afirmación de género en menores?

El caso de Samuel Adrián también reabrió otra discusión: hasta dónde pueden decidir las personas menores de edad sobre su identidad y los tratamientos que reciben. Tras la detención del creador, el presidente Abelardo de la Espriella pidió al Congreso legislar sobre el tema y aseguró que “la interpretación del libre desarrollo de la personalidad y la autonomía progresiva ha dejado vacíos que deben ser resueltos legislativamente”. Incluso compartió el documental en sus redes.

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Sin embargo, la autonomía progresiva no es una figura creada específicamente para las personas trans. En Colombia, la Corte Constitucional ha reconocido que niñas, niños y adolescentes son sujetos de derechos y que su capacidad para tomar decisiones aumenta de manera gradual según su edad, madurez y circunstancias particulares. 

“No es que tienes seis años y desbloqueas un paquete de autonomía. Depende del contexto y del desarrollo individual de cada persona. Por eso hay acompañamiento de la familia, pero también una evaluación profesional sobre cuánto puede asentir o consentir ese menor de edad”, explica Duarte. 

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Puntualmente para el caso de menores de edad trans, la jurisprudencia permite el cambio del componente “sexo” en el registro civil y regula el acceso a tratamientos de reemplazo hormonal. “Lo que ha dicho la Corte es que hay un ámbito de autonomía que debe respetarse. El médico tiene que explicarle a la persona menor de edad qué tratamiento se va a realizar y escucharla. No es una decisión arbitraria de los padres, sino una decisión informada en la que también participa la infancia o adolescencia”, señala Quevedo. 

¿Qué debates quedan abiertos sobre las infancias trans?

La discusión ocurre, además, en un momento de fuerte disputa política alrededor de estos temas. Recientemente, la bancada autodenominada “provida” radicó el proyecto de “Ley Laura”, una iniciativa que busca prohibir diferentes rutas terapeuticas de afirmación de género en menores de edad. Para las fuentes consultadas, el problema es que buena parte de este debate se está construyendo desde discursos políticos e ideológicos que muchas veces avanzan más rápido que la evidencia científica.

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“Esto es legislar a espaldas de la ciencia”, advierte Quevedo. Recuerda que la incongruencia de género está reconocida por la Organización Mundial de la Salud y clasificada en la CIE-11. “No hay sustento científico para lo que están planteando. Ninguna sociedad de psiquiatría, endocrinología o asociación científica se ha pronunciado a favor de lo que ellos dicen”, afirma.

Su crítica también alcanza al documental. “Lo más alarmante es la falsa información. Tiene un propósito político, no científico, y generaliza un caso como si fuera la regla. Eso termina generando un miedo colectivo frente a un peligro que no corresponde con la realidad”, afirma. Se refiere, entre otros, al caso de Laura, una niña que inició un tránsito de género y posteriormente detransicionó, es decir, decidió detener o revertir ese proceso. Su historia fue retomada tanto en la producción como en el proyecto de ley que lleva su nombre.

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Quevedo reconoce que las detransiciones existen, pero sostiene que son poco frecuentes —alrededor del 1 %, según explica— y que no deberían presentarse automáticamente como un error. Para él, también hacen parte de la autonomía de una persona la posibilidad de modificar su tránsito.

Angulo coincide en que la discusión debería salir del terreno de la polarización. “Me gustaría que el debate se elevara más hacia lo científico, hacia conocer realmente la evidencia y no quedarse en algo muy mediático, pero poco científico”, afirma. Para el médico, la mejor garantía para las infancias trans sigue siendo la atención de equipos multidisciplinarios capaces de evaluar cada caso y ofrecer “la mejor alternativa posible” para su crecimiento y bienestar.

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Comentarios
  • Carlos Eduardo(19865)Hace 5 horas
    No acabo de entender la curiosidad malsana y la preocupación enfermiza de la ultraderecha con respecto a la sexualidad. El meollo de la llamada «batalla cultural» es eso: ganas de regular la privacidad y la intimidad de la gente, de metérsele a los demás bajo la ropa interior y las cobijas. ¡Qué morbo!
  • EZE(69016)Hace 6 horas
    Lo bueno es que durante estos 10 días en la cárcel Samuelito va a poder reafirmar su identidad sexual. Dicen que macho es el que probó y no le gustó.

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