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Imagínese que entra a una tienda de ropa, de maquillaje, o si prefiere, a una plaza de mercado. Recuerde la sensación que ha tenido al encontrar los productos que más le gustan: el labial en el tono perfecto, el celular en descuento. Imagínese, por un momento, que, en vez de comprar una sola cosa, usted compra un pedacito de la marca que fabricó ese producto.
Ahora, piense que no solo puede comprar una parte de esa marca, sino que, además, puede comprar varios fragmentos de sus marcas favoritas agrupadas y que, al hacerlo, el dinero que usted depositó en ellas, será retornado y duplicado con el pasar del tiempo. Según Lorena Vargas, divulgadora de finanzas personales, así funcionan las inversiones en la bolsa de valores. Es un espacio en el que las empresas más reconocidas e importantes del mundo se ofrecen para que las personas interesadas inviertan una parte de su dinero en ellas, generando un porcentaje de retorno para la persona que invierte.
Cuando hablamos de este tema y nos acercamos a los referentes que nos han acompañado a lo largo de la vida, vemos a un hombre de traje y corbata, con la mirada vuelta ambición, con el paladar sediento de éxito y con una necesidad absoluta de nadar entre el exceso y el dinero fácil. Nos imaginamos, en efecto, a un joven tipo Leonardo DiCaprio, rodeado de muchos otros hombres de corbata.
Para algunas, la sensación llega a ser lejana, inalcanzable, intocable y es entonces cuando los términos relacionados con la inversión en la bolsa nos hacen torcer los ojos. Si por el contrario, o en oposición a esa sensación, usted decide adentrarse en este mundo, sepa que se encontrará con filtros de acceso que muy probablemente no superará a la primera. Si quiere acceder sin ningún inconveniente, deberá cumplir con una característica indispensable: ser un hombre de corbata.
Según el Banco de Desarrollo de Latinoamérica y el Caribe (CAF), una de las principales razones por las que las mujeres ahorran menos que los hombres es la menor participación que tienen en el mercado laboral y las brechas salariales a las que se enfrentan, lo que limita el capital que pueden destinar al ahorro. Si no hay ahorro, mucho menos inversiones.
Dentro del acercamiento a los sistemas financieros, las mujeres presentan menores posibilidades de acceder a créditos. “Aun cuando las mujeres podemos pagar, lo hacemos con mayor regularidad, nos comprometemos y cumplimos ese compromiso de pago, nos dan menos cupo de crédito a una mayor tasa de interés”, explica Ana María Acevedo, cofundadora de la organización financiera Teia Invest, dedicada a la educación en inversiones con enfoque de género.
Esta desigualdad se acentúa en los créditos de consumo, de vivienda y tarjetas de créditos. Según el Informe de Inclusión financiera 2024, elaborado por la Banca de oportunidades y la Superintendencia Financiera, la brecha de acceso a crédito entre mujeres y hombres fue negativa en todos los casos: -15,7 % en consumo, -9,9 % en vivienda, -5,4 % en tarjetas de crédito y -9,7 % en microcrédito.
Las brechas abundan, y aunque algunas ceden terreno, la inclusión financiera de las mujeres sigue siendo considerablemente baja en diferentes aspectos.
(Lea aquí: ¿Por qué ser mujer cuesta más? Así impacta la desigualdad de género en el bolsillo)
Labores de cuidado no remuneradas: impedimento para la autonomía económica
“Las mujeres podríamos tener muchos más ingresos, pero los sistemas financieros no cuentan con que durante nuestra vida laboral tenemos que salir muchas veces del mercado para dedicarnos a las labores del cuidado”, explica Andrea García, cofundadora de la empresa social Feminario. Muchas veces, las mujeres recurren a la informalidad laboral debido a que les permite conciliar sus tiempos para poder hacerse cargo de este trabajo no remunerado. Al no tener esto en cuenta dentro de la estructura financiera, se perjudica la autonomía económica de las mujeres, pues no existe un enfoque diferencial que tenga en cuenta estas condiciones.
Por su parte, el comportamiento financiero de las mujeres se asocia comúnmente con una tendencia más conservadora, clasificándolas como “usuarias adversas al riesgo”, es decir personas que rechazan asumir riesgos demasiado altos a la hora de invertir.
Según el CAF, este comportamiento se debe a factores sociales como la división sexual del trabajo y los roles de género –en los que las mujeres usualmente se ven obligadas a cumplir con labores del cuidado o con tareas domésticas–, lo que reduce su posibilidad de generar buenos ingresos, manejar el dinero de manera adecuada y usar productos o servicios financieros.
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¿Qué buscan las mujeres al invertir? Riesgo, rentabilidad y sostenibilidad
Aunque las mujeres suelen ser asociadas con estrategias de inversión más conservadoras, la manera de invertir de las mujeres parece arrojar claves importantes para el futuro económico a nivel global. Según Daniela Rojas, cofundadora de Teia Invest, las mujeres inversionistas generan mejores rendimientos que los hombres. Así lo confirmó un informe de Fidelity Investments, que explica que para 2021, las mujeres generaban 0,4 puntos porcentuales (p.p.) adicionales de rendimiento a comparación de los hombres en un periodo de 10 años.
“Las mujeres son muy conscientes del riesgo, son muy buenas midiéndolo, sabiendo cuándo tiene sentido arriesgarse y cuándo no. Diversifican de forma casi natural, saben que no pueden poner todo el riesgo en una única cosa, tienen más paciencia al invertir, miran más al largo plazo, tienen objetivos mucho más claros y también son menos pasionales a la hora de tomar decisiones de sus inversiones”, explica Rojas.
En cuanto a las empresas que buscan las mujeres para invertir, Rojas afirma que suelen inclinarse por inversiones en empresas sostenibles, con propósitos o valores que se acerquen a los de ellas. Por su parte, Ana María Acevedo explica que las mujeres buscan la rentabilidad desde otras aristas, pues “hay estudios que demuestran que las mujeres tienen en cuenta si una empresa cumple con estándares de sostenibilidad en un 78 %”. De no alcanzar estos estándares, la probabilidad de que no inviertan en esta empresa es del 50 %. Esto quiere decir, que si dentro de la inversión que se plantean ven a empresas que no están realmente comprometidas con temas como el cuidado del medio ambiente o de moda sostenible, por ejemplo, las posibilidades de que elijan depositar su dinero en estos proyectos se reduce.
¿Cómo invertir en bolsa? pasos clave para empezar a construir autonomía económica
La situación financiera de las mujeres continúa siendo un escenario complejo. Según Colpensiones, solo una de cada ocho mujeres llega a tener una pensión. En medio del escenario de baja inclusión financiera, de bajas pensiones y de brechas salariales, la inversión puede ser una alternativa para garantizar la estabilidad económica de algunas mujeres. Según Valentina González, cofundadora de la empresa social Feminario, invertir en la bolsa abre la posibilidad de decidir sobre nuestro retiro y sobre la manera en que se vive esa etapa de la vida. “Antes de invertir se deben chulear algunos pasos”, afirma Daniela Rojas.
- Paso 1: registre sus gastos
Lorena Vargas, divulgadora de temas financieros con enfoque de género, explica que es importante registrar tanto el dinero que entra como el dinero que sale. Saber en qué se va el dinero le ayudará a cuadrar un presupuesto ajustado a su realidad y, desde esa organización, se puede comenzar una autonomía económica cada vez más fuerte.
- Paso 2: revise sus deudas
Aunque no toda deuda es mala, antes de empezar el proceso de inversión en la bolsa, Teia Invest recomienda ponerle atención a esas deudas amargas que pueden jugarle en contra. Entre ellas, las deudas de tarjeta de crédito, de libre inversión o de vehículo, que son los créditos más altos. Antes de invertir es fundamental sanar esas deudas, pues la rentabilidad de las inversiones fácilmente puede irse en el pago de los intereses de una deuda costosa.
- Paso 3: cree su ahorro de emergencia
Este ahorro consiste en recolectar entre tres y seis meses de los gastos que se tienen mes a mes. La tranquilidad de saber que su vida está cubierta de imprevistos garantiza un periodo de ajuste en el que no la consumirán las facturas.
- Paso 4: aprenda
Aprender sobre inversiones, empaparse del tema y estudiar con enfoque en la realidad de cada una le va a ayudar a conocerse financieramente. Sabrá cuál es el riesgo al que está dispuesta a someterse y cuáles son las causas que la mueven para apoyar a las empresas que elija.
- Bonus: la unión hace la fuerza
Construya sus finanzas en comunidad. Comparta con otras, cuestione, escuche. Según Ana María Acevedo, las mujeres que invierten en grupo, lo hacen mejor. “No lo haga sola. No lo tiene que hacer sola. Hágalo con su amiga, su mamá o su hermana”. Procure hablar de finanzas con las que la rodeen, pregunte, indague y proponga. Quitarle los estigmas al dinero es fundamental para construir redes que fortalezcan la autonomía económica.
(Le recomendamos: ¿Cómo empezar a invertir en Colombia? Estas son las claves y los errores más comunes)
¿Qué impide a las mujeres invertir? Las barreras que persisten
“A Colombia la lidera laboralmente la informalidad, la inestabilidad y la precariedad. Es muy difícil que una persona que está pensando en cómo conseguir la comida de hoy, llegue a pensar en invertir. El ahorro es un privilegio, es complejo y la inversión es impensable”, afirma Lorena Vargas.
A pesar de que el camino recorrido por otras mujeres fue largo y tedioso y que se recolectaron muchas victorias en materia de derechos, el camino que falta por cumplir es desafiante. Las brechas siguen existiendo y no afectan a todas las mujeres de la misma manera: pueden ser mayores según sus condiciones económicas, su lugar de residencia, su edad o si pertenecen a otros grupos históricamente discriminados. Según la según ONU Mujeres, “no todas las desigualdades se experimentan de la misma manera. Una mujer negra, una adolescente trans o una migrante con discapacidad pueden enfrentarse a una discriminación determinada por todas las partes de su identidad, y no por una sola”.
Los pocos referentes femeninos en las inversiones y la falta de divulgación de contenido con enfoque de género afectan la posibilidad de inversión de las mujeres en el país. A esto se suman la falta de inclusión financiera y las diferentes brechas en el campo laboral, que no aportan a un escenario favorable. Sin embargo, existen algunas alternativas con propuestas para reducir poco a poco las barreras.
Uno de los mayores problemas identificados por Teia Invest recae en la falta de datos de mujeres en el mercado de inversiones. Según Acevedo, la medición por género no se está haciendo y esto genera que la brecha no se pueda gestionar, pues no existe claridad en el panorama macro. “Por eso esta barrera tiene que ser una barrera que, de manera sistemática desde grandes actores de mercado, política, gobiernos, de verdad se metan la mano tanto en el bolsillo como en el día a día de su trabajo para empezar a medirlo”.
Los cambios estructurales tendrán que llegar con el tiempo y el esfuerzo de las pioneras en este mundo. “En nuestra individualidad como mujeres, es un acto político ocuparnos de nuestras finanzas. Es revolucionario tomar control de nuestro dinero y eso empieza con nosotras mismas y luego creando comunidad alrededor de ello”, concluye Lorena Vargas.
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